José Luis Ábalos, entrando en el Tribunal Supremo
Ábalos seguirá libre
El PSOE evita por ahora la foto del segundo secretario de Organización entrando en prisión pero le queda calvario
Los socialistas vivieron más pendientes del Supremo que de la política este miércoles. Ábalos no habló de los sobres con efectivo que recibía de Ferraz ni de nada. Hoy le toca a Koldo García
Pedro Sánchez y el PSOE se libraron ayer, al menos de momento, de una imagen devastadora: la de su segundo secretario de Organización entrando en prisión en un margen de tres meses y medio, después de que Santos Cerdán ingresara en la cárcel de Soto del Real el pasado 1 de julio y ya no haya salido de allí. Una fotografía que se habría producido a dos semanas de que Pedro Sánchez declare en la comisión de investigación del Senado (la fecha se cerrará este jueves, previsiblemente).
Es el consuelo al que se acogieron los socialistas después de una jornada que pudo acabar con José Luis Ábalos durmiendo entre rejas y que, sin embargo, terminó con éste abandonando el Congreso como cualquier otra tarde después de haberse negado a declarar alegando «indefensión». Mientras el juez Leopoldo Puente pedía una «reflexión» sobre la permanencia de Ábalos en su escaño, pese a los «tan consistentes indicios» que existen en su contra. Está acusado de delitos de pertenencia a organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y malversación.
«El Gobierno que iba a acabar con la corrupción celebra hoy que el presidente no tenga ya a dos 'números 2' en prisión, aunque aún contiene el aliento por lo que pueda decidir mañana (por este jueves) el Tribunal Supremo respecto al guardián de los avales de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE de 2017: Koldo García. Seguro que Ábalos duerme esta noche más aliviado en su casa, y no en la cárcel, que Sánchez en La Moncloa», destacaron fuentes del PP.
No obstante, a los socialistas no les fue tan bien en el Senado, donde la empresaria que declaró en el Tribunal Supremo que había llevado 90.000 euros en efectivo a Ferraz en bolsas de basura, Carmen Pano, se ratificó en la comisión de investigación sobre el caso PSOE de la Cámara Alta. Y les queda otro trago bien grande este jueves, con la comparecencia de Koldo García, el hombre que lo grababa todo.
Se espera que tampoco García colabore con la Justicia, toda vez que el magistrado Puente no ha accedido a sus reiteradas peticiones para que le sean devueltos los dispositivos que la UCO le incautó en los registros. La defensa del exasesor pidió este miércoles la nulidad de la causa, razón de más para pensar que no tiene ninguna intención de hablar. Está por ver si la Fiscalía Anticorrupción tampoco solicita el ingreso en prisión provisional para él o sí. Hasta la fecha, solo el empresario Víctor de Aldama ha pactado con la Fiscalía y está ayudando a unir la línea de puntos.
Este miércoles era día de Pleno en el Congreso, pero los diputados tenían un ojo puesto en el hemiciclo y el otro en el Tribunal Supremo. No solo los del PSOE, aunque sobre todo los del PSOE, que en estos últimos meses incluso han visto a la UCO entrar en Ferraz para registrar el despacho de Cerdán y clonar sus cuentas de correo electrónico. La consigna desde el día antes para todo cargo del Gobierno o del partido que se pusiera delante de un micrófono era proclamar la «absoluta tranquilidad» ante la declaración del también exministro de Transportes y recordar que fue expulsado del grupo parlamentario socialista en febrero de 2024. No así del PSOE, puesto que la formación le mantuvo un expediente abierto durante año y medio, y solo lo expulsó tras el estallido del informe Cerdán.
Más allá del discurso oficial, había incertidumbre y preocupación a partes iguales en las filas socialistas. Primero, porque sus excompañeros no sabían qué iba a contarle al instructor del Supremo, ni sobre todo si algo de lo que dijese sobre los sobres de dinero en efectivo que recibía de Ferraz iba a comprometer al PSOE. En las horas previas, diversos altos cargos socialistas aseguraron no acordarse bien de si habían recibido algunos pagos en metálico de la formación. El propio Pedro Sánchez reconoció que tal vez «en alguna ocasión» y la portavoz del Ejecutivo, Pilar Alegría, señaló que no y luego matizó que no lo recordaba.
Segundo, por si Ábalos dormía en la cárcel, lo que no le habría privado de su escaño, pero sí de su derecho a voto y de su sueldo. Viviendo como vive el Gobierno constantemente en el alambre parlamentario, perder un voto en el Congreso supondría más dificultad para sacar adelante cualquier iniciativa. Porque, a pesar de su obligada marcha al grupo mixto, Ábalos ha seguido votando lo mismo que el PSOE con disciplina marcial. Incluso cuando el Pleno votó, en septiembre, la admisión a trámite de una proposición de ley de Sumar para la creación de una oficina de prevención de la corrupción. Los socialistas apoyaron la medida y Ábalos, también. No salió adelante porque el PP, Vox y Junts votaron en contra con el argumento de que no está el Gobierno como para dar lecciones de limpieza y regeneración.