Pedro Sánchez, durante su comparecencia en el Congreso
Un Pleno extravagante
Sánchez hace oposición a las comunidades del PP y Feijóo y Abascal piden elecciones: «Está muerto de miedo»
El presidente del Gobierno pasa de puntillas por la corrupción y el bloqueo de Junts a la legislatura y, por contra, se dedica a cargar contra la gestión de los presidentes populares
Dónde vas, manzanas traigo. Pedro Sánchez intentó convertir su comparecencia en el Pleno del Congreso no en una rendición de cuentas de su Gobierno, sino en una petición de ellas a los presidentes autonómicos del PP. A Isabel Díaz Ayuso, Juanma Moreno, Carlos Mazón, Alfonso Fernández Mañueco, Jorge Azcón… no se dejó ninguno. Pero sin que estos tuvieran derecho ni opción a réplica, porque ni siquiera estaban allí.
El presidente acusó a las comunidades gobernadas por el PP de haber malgastado 300.000 millones de euros extra transferidos por su Gobierno en estos años -según afirmó- en favorecer a las élites. Volvió la lucha de clases a su discurso y el muro. «La pregunta que se hace la gente es evidente: si el Gobierno central está invirtiendo más en servicios públicos, ¿por qué en muchos lugares las listas de espera y la calidad del servicio están empeorando? La respuesta es clara: porque hay gobiernos autonómicos que están usando el dinero de la gente para satisfacer las exigencias de los de arriba, de las élites, y hacer negocios que quizás sean legales pero que sin duda son inmorales y destructivos para las clases medias y trabajadoras de nuestro país», aseguró. «Desde el Gobierno de España no lo vamos a permitir», prometió.
Sánchez pasó de refilón por los que debían ser los principales puntos de su comparecencia: su agenda internacional, sus planes tras la desbandada de Junts y la corrupción. De esto último habló solo para presumir de que su Ejecutivo ya ha puesto en marcha varias de las medidas contenidas en su Plan de Acción por la Democracia y en su Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción. Cuando, en realidad, las medidas más avanzadas son proyectos de ley atascados en el Congreso por falta de mayoría. Y las más retrasadas aún son anteproyectos que no ha aprobado el Consejo de Ministros.
Sobre la situación precaria de su Gobierno no dijo casi nada. Únicamente negó que las mayorías absolutas «traigan mayor estabilidad»; «son las políticas que aprueban esas mayorías parlamentarias las que brindan estabilidad y prosperidad a los países», añadió. Y presumió: «Por convicción y por necesidad, no ha habido en la historia de nuestra democracia un Gobierno Parlamentario como el que me honro en presidir», cuando ha convertido el Congreso en una sucursal de la Moncloa y el Senado en un camarín como castigo a la mayoría absoluta del PP en él.
«Ha terminado el líder de la oposición al PP y ahora me toca a mí», ironizó Alberto Núñez Feijóo al tomar la palabra. El presidente de los populares repartió responsabilidades entre Sánchez y sus socios. A uno por la crisis de vivienda, por el aumento de la pobreza y la desigualdad, por gobernar de espaldas a las Cortes, por la pobreza infantil, por la corrupción. A los otros, por seguir apoyándolo.
Alberto Núñez Feijóo, durante su intervención en el Pleno
«De todo lo que ha robado este Gobierno, lo que será más difícil de recuperar es que le ha robado el futuro a millones de españoles». «La única emergencia habitacional de la que se ha preocupado es la de su hermano». «¿Por qué este empeño a continuar a toda costa? Es la acción judicial, lo que le pasa es que usted está muerto de miedo». «Llegado el día yo no le voy a amnistiar, ni a usted ni a los suyos», disparó Feijóo.
El líder de la oposición se dirigió al PNV y a Junts una vez más, pero sin ninguna esperanza. Tal es así que cuando puso sobre la mesa las opciones, llegados a este punto, no mencionó la de una moción de censura. «O se condena el país a dos años de parálisis y desgobierno o se convocan elecciones», concluyó.
También Santiago Abascal pidió a Sánchez que convoque elecciones. Es más, el líder de Vox se comprometió a pedirlas «inmediatamente» en la Comunidad Valenciana, pero «un segundo después» de que el presidente del Gobierno disuelva las Cortes y llame a los españoles a las urnas. «No hay que temer la voz de los ciudadanos. Lo ha dicho usted, señor Sánchez», le recordó Abascal. Mientras la bancada del PSOE reía, él continuó: «Y, si no, cállese y déjenos reconstruir la Valencia que ha sido arrasada por sus acciones y negligencias criminales».