El diputado José Luis Ábalos durante una sesión plenaria en el Congreso
Masca el desastre
El Gobierno perderá cualquier opción de mayoría en el Congreso si Ábalos entra en prisión el jueves
Con Junts descolgado del bloque de la investidura de aquí en adelante -lo más que hace es abstenerse-, él es ahora el voto 172, el que aún permite a los socialistas sortear los 171 escaños que suman el PP, Vox y UPN
Se acerca la hora. Este jueves, a las 10:00 de la mañana, José Luis Ábalos tiene prevista la vistilla con el juez del Tribunal Supremo, Leopoldo Puente, que ha de decidir si lo envía a prisión provisional. Una hora y media más tarde será el turno de Koldo García. El exministro de Transportes reconoció el lunes ante una cámara de Antena 3 que tiene miedo de acabar ese día durmiendo entre rejas, como hizo durante cinco meses su sucesor en la Secretaría de Organización del PSOE, Santos Cerdán.
El PSOE también tiene miedo, pero de otro tipo. Ante todo, por lo que puedan contar Ábalos y García si el instructor decreta su ingreso en la cárcel. Como informó El Debate, el exasesor del exministro ya ha dado una primera dentellada al Gobierno filtrando a El Español que Pedro Sánchez se reunió con Arnaldo Otegi en mayo de 2018 para negociar el apoyo de Bildu a la moción de censura; una información negada con rotundidad por ambos protagonistas.
Pero hay otro temor en la bancada socialista: el temor a los números. Si Ábalos entra en la cárcel, el Gobierno perderá cualquiera opción de mayoría en el Congreso, dado que Junts se descolgó del bloque de la investidura a principios de noviembre. El PP, Vox y UPN suman, entre los tres 171 escaños, el llamado 'bloque del no'. Por norma general, el Gobierno viene necesitando al menos 172 votos para la convalidación de cualquier real decreto ley o para la aprobación de cualquier ordinaria, que en ambos casos requieren mayoría simple de la Cámara Baja (más síes que noes). Caso aparte son las leyes orgánicas, que necesitan de una mayoría absoluta de 176 votos.
Ábalos es el voto 172, el decisivo en las votaciones en las que Junts se abstenga
Con la autoexclusión de Junts, el voto de Ábalos es el voto número 172 en las votaciones en las que Junts se abstenga; porque en las votaciones en las que los siete diputados independentistas decidan unir sus votos al 'bloque del no' hasta sumar 178, los socialistas no tienen nada que hacer con o sin Ábalos. En cualquier caso, y siempre con permiso de Podemos, al que no le gusta que le sitúen en el bloque del Gobierno -aunque casi siempre lo está-, los otros 171 votos son: 120 del PSOE, 26 de Sumar, siete de ERC, seis de Bildu, cinco del PNV, cuatro de Podemos, uno del BNG, la diputada de Compromís Àgueda Micó (que abandonó el grupo de Sumar en junio y se pasó al mixto) y la diputada de Coalición Canaria.
José Luis Ábalos durante una sesión plenaria en el Congreso
En caso de empate, se vota una segunda y hasta una tercera vez. Pero si el empate persiste, el proyecto de ley, la proposición de ley, el real decreto ley o de lo que quiera que se trate no sale adelante. Un caso práctico. En el hipotético caso -hipotetiquísimo a fecha de hoy- de que Junts se abstuviera en los Presupuestos Generales de 2026 y María Jesús Montero lograra convencer al resto de los partidos para que votaran a favor, la ausencia de Ábalos provocaría un empate a 171 votos y la consiguiente derrota de las cuentas públicas.
Por lo pronto, para el Pleno de este jueves, Ábalos ha pedido el voto telemático por adelantado, según fuentes de la Mesa del Congreso consultadas por este periódico. No obstante, en esa sesión no hay ninguna votación que pueda poner en riesgo la ausencia del exministro. Porque la senda de estabilidad, que se vota ese día, caerá con o sin su voto, dado que Junts ha anunciado que se opondrá. A mayores, la Cámara Baja ha de convalidar un decreto ley de ayudas a la DANA que no reviste mayor dificultad para el Ejecutivo.
Ábalos lleva aferrado a su escaño como un náufrago a una tabla desde febrero de 2024, cuando estalló el caso de las mascarillas y el PSOE le expulsó de su grupo parlamentario, pero no pudo obligarlo a dejar el acta de diputado (es suya, no del partido). Y tampoco tiene intención de soltar la presa, aunque deba ingresar en prisión.
Así las cosas, el artículo 21 del Reglamento del Congreso establece que los diputados quedarán suspendidos en sus derechos y deberes parlamentarios cuando «se hallaren en situación de prisión preventiva y mientras dure esta». Es decir, durante ese tiempo conservaría su escaño, pero no podría votar.
Hay que tener en cuenta dos cosas. Una, Ábalos, ha seguido votando lo mismo que los socialistas, aun estando en el grupo mixto (salvo en contadas y poco significativas ocasiones). Dos, cada vez que el Ejecutivo ha encarado una votación reñida, ahí ha estado el exministro para remar desde su escaño, sin faltar nunca. El último ejemplo fue la Ley de Movilidad Sostenible, que el Congreso aprobó definitivamente el pasado 13 de noviembre. El Gobierno salvó su calendario de cierre de las centrales nucleares por un solo voto, 171 a 172. Si Ábalos hubiera votado a favor de una enmienda del PP para prolongar la vida útil de Almaraz en lugar de votar en contra, el resultado habría sido el contrario, desastroso para los socialistas.
Cabe la posibilidad de que, si finalmente el exnúmero tres del PSOE entra en la cárcel, la presidenta del Congreso intente que la Mesa rebaje las mayorías para amortiguar el golpe, en ausencia de un diputado. Fuentes de la misma señalan a este periódico que, de momento, Francina Armengol no ha planteado ese debate en ninguna de las reuniones semanales, a la espera de lo que pase el jueves. En cualquier caso, el precedente más cercano no es nada halagüeño para Armengol. En 2019, cuatro diputados del procés entraron en la cárcel y perdieron su derecho a voto. Los letrados estudiaron si había de rebajar las mayorías, puesto que el Congreso había pasado de 350 a 346. Y concluyeron que no porque seguían siendo diputados.