Fundado en 1910
José Luis Ábalos, en una imagen de archivo en su escaño del grupo mixto

Alejandro Martínez Vélez / Europa Press
28/10/2025

José Luis Ábalos, en una imagen de archivo en su escaño del grupo mixtoEuropa Press

Quien tuvo, retuvo

El PSOE mantuvo interlocución con Ábalos durante meses después de suspenderlo y repudiarlo

Esta vez sí, el exministro ha visto las orejas al lobo y también se las ha hecho ver a su expartido, que durante mucho tiempo evitó soltar amarras con él cuando ya estaba en el grupo mixto

Entre o no hoy José Luis Ábalos en la cárcel, la situación procesal del exministro de Transportes ha cambiado desde que, el pasado jueves, la Fiscalía Anticorrupción pidió 24 años de prisión para él y una multa de más de 3,9 millones de euros por cinco delitos: organización criminal, cohecho, uso de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación.

Esta vez sí, el exsecretario de Organización del PSOE ha visto las orejas al lobo. Y, de otra manera, también se las ha hecho ver a su expartido con los dos mensajes que el miércoles colgó en X: uno contra Pedro Sánchez, corroborando que el presidente se reunió con Arnaldo Otegi en mayo de 2018 para negociar la moción de censura -la Moncloa lo sigue negando-, y otro contra Yolanda Díaz.

Aun este miércoles, alguien que compartió muchos Consejos de Ministros con él en el pasado defendía que no es «su estilo», el de Ábalos, disparar contra todo y contra todos para defenderse. O que, al menos, no lo ha sido hasta ahora, porque un procedimiento judicial puede «trastornar» a cualquiera.

Ahora los puentes entre el PSOE y Ábalos están rotos, pero no fue así durante los primeros tiempos de su ostracismo. El partido mantuvo cierto grado de interlocución con él desde febrero de 2024 y hasta que, en enero de 2025, el Congreso aprobó el suplicatorio para que el juez Leopoldo Puente pudiera investigarlo. Los socialistas lo seguían necesitando en las votaciones. Y también necesitaban que tuviera la boca lo más cerrada posible, él que dice saberlo casi todo de casi todos.

El propio Ábalos presumía de ello delante de algunos compañeros de hemiciclo, según fuentes parlamentarias consultadas por El Debate. Tras la detención de Koldo García, Ferraz suspendió cautelarmente de militancia al exministro y fue expulsado del grupo parlamentario socialista, pero Ábalos no quiso renunciar al escaño y se mudó al grupo mixto. Desde ahí siguió trabajando a favor de obra para el grupo parlamentario socialista, siempre necesitado de votos.

Según la versión de Ábalos, era la vicepresidenta primera y vicesecretaria de Organización del PSOE, María Jesús Montero, quien le mandaba un mensaje al móvil cuando el Gobierno afrontaba una votación importante que estaba en el alambre. No nadie del grupo parlamentario socialista, sino directamente la número dos del Gobierno.

El ministro Óscar Puente junto a la vicepresidenta primera en el Pleno de este jueves

La vicepresidenta María Jesús Montero y el ministro Óscar PuenteEFE

Fuentes cercanas a Montero niegan tal extremo a este periódico. Aseguran que la vicepresidenta segunda «no se ocupa» de hablar con los diputados para decirles lo que tienen que votar, que sus funciones son otras. No obstante, Ábalos no era un diputado cualquiera, sino uno a quien la Montero le trasladaba así su afecto en un WhatsApp fechado en octubre de 2020 que acabó publicado en la prensa el pasado mes de mayo: «Tú eres nuestro tronco, ¡¡imagínate la confianza!!».

Los datos

Hay varios datos irrefutables acerca del vínculo entre el partido y quien fuera su secretario de Organización una vez que estalló el caso de corrupción en el que está involucrado. Uno es el hecho de que el PSOE tardó 16 meses en resolver el expediente sancionador de Ábalos y aprobar su expulsión, y solo lo hizo cuando el foco volvió a Ferraz por la publicación del informe de la UCO sobre Santos Cerdán, el pasado mes de junio.

Otro es que Ábalos ha venido votando lo mismo que su expartido de forma casi automática y que no ha faltado a ninguna votación en la que su ausencia pudiera poner en riesgo la mayoría del Gobierno. La última vez fue el 13 de noviembre, como contó este periódico, con motivo de la aprobación definitiva de la Ley de Movilidad Sostenible. El Gobierno salvó su calendario de cierre de las centrales nucleares por un solo voto, 171 a 172. Si Ábalos hubiera votado a favor de una enmienda del PP para prolongar la vida útil de Almaraz en lugar de votar en contra, el resultado habría sido el contrario.

Hay un dato más. Durante todo este tiempo los socialistas han andado con pies de plomo para hablar de Ábalos, tentándose la ropa. El pasado mes de mayo, cuando el exministro filtró a El Mundo varias conversaciones de WhatsApp con el presidente, el Gobierno pidió al juez que abriera una investigación de oficio o, de lo contrario, emprendería acciones legales a través de la Abogacía del Estado contra semejante ataque a la privacidad de Sánchez. Después de dos semanas mareando la perdiz, la Moncloa decidió correr un tupido velo.

Este jueves, José Luis Ábalos y Santos Cerdán no son los únicos preocupados por la vistilla con el juez Puente, también lo están en el PSOE y en el Gobierno. Aunque delante de las cámaras aseguran que no temen a nada porque nada tienen que temer.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas