Detenciones de la Policía Nacional y Europol
La Policía y Europol frenan una red de la secta Black Axe que llevaba más de 15 años estafando en España
Las pesquisas han permitido acreditar que la organización acumulaba más de 15 años de actividad delictiva y estaría vinculada a una defraudación total cercana a los seis millones de euros
La Policía Nacional, en colaboración con la policía alemana del estado de Baviera y con el apoyo de Europol, ha desarticulado una organización criminal vinculada a la secta Black Axe que llevaba más de 15 años operando en España y otros países europeos, especializada en estafas y fraudes online. La operación, denominada Garona, se ha saldado con 34 detenidos en Sevilla, Madrid, Málaga y Barcelona, incluidos los principales líderes de la estructura, que han ingresado en prisión.
Según ha informado la Dirección General de la Policía, la mayor parte de los arrestos se practicaron en la provincia de Sevilla, con 28 detenidos, a los que se suman tres en Madrid, dos en Málaga y uno en Barcelona. A los investigados se les imputan delitos de pertenencia a organización criminal, estafa, blanqueo de capitales y tráfico ilícito de vehículos.
La investigación se inició en septiembre de 2023, cuando los agentes detectaron la existencia de una red perfectamente jerarquizada, integrada por individuos de origen nigeriano presuntamente vinculados a Black Axe, una organización criminal transnacional con implantación en distintos países y conocida por su implicación en fraudes económicos a gran escala. Desde España, el entramado coordinaba y dirigía actividades ilícitas en varios puntos de Europa.
La organización operaba principalmente mediante la estafa conocida como Man in the Middle, que consiste en interceptar comunicaciones legítimas entre empresas o entre trabajadores y sus compañías, suplantando la identidad de alguno de los interlocutores. La modalidad más habitual era el denominado Business Email Compromise (BEC), en el que se comprometen cuentas de correo corporativas para modificar datos bancarios y desviar transferencias de elevada cuantía a cuentas controladas por la red.
Para ocultar el origen del dinero y dificultar su rastreo, el grupo utilizaba una amplia red de mulas informáticas y testaferros repartidos por distintos países europeos, encargados de recibir, mover y retirar los fondos procedentes de las estafas. Los investigadores también constataron el uso de mecanismos fraudulentos para lograr la suspensión de procedimientos judiciales pendientes, lo que habría permitido a algunos miembros eludir temporalmente la acción de la Justicia.
Las pesquisas han permitido acreditar que la organización acumulaba más de 15 años de actividad delictiva y estaría vinculada a una defraudación total cercana a los seis millones de euros, de los cuales más de 3,2 millones se atribuyen directamente a los hechos investigados en esta operación.
Además de los fraudes informáticos, la red se dedicaba presuntamente al tráfico ilícito de vehículos, utilizando sociedades pantalla y personas interpuestas para adquirir coches, provocar de forma deliberada el impago y destinarlos posteriormente a su venta, alquiler o uso por parte de la organización.
Los registros, autorizados por el Juzgado de Instrucción número 18 de Sevilla, se practicaron en distintos domicilios de Sevilla, Málaga y Barcelona. En ellos se intervinieron dispositivos electrónicos, abundante documentación bancaria y societaria, más de 66.000 euros en efectivo y se procedió al bloqueo de cerca de 120.000 euros en cuentas bancarias.