Fundado en 1910
Un grupo de personas sostiene una bandera de Venezuela en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas, este viernes.

Un grupo de personas sostiene una bandera de Venezuela en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas, este viernes.EFE

Los presos liberados de Venezuela sitúan a Trump en el centro de su excarcelación mientras Moncloa evita darle protagonismo

El papel de Zapatero en la excarcelación es otro punto de fricción entre el Ejecutivo y los presos

Este viernes llegaron al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas los cinco presos políticos españoles –una de ellas, Rocío San Miguel, con doble nacionalidad hispanovenezolana–, que fueron liberados el mismo jueves de las garras del chavismo. Sin embargo, su liberación no es el fin de la historia, pues todavía quedan muchos presos retenidos en Venezuela y, además, también falta aclarar las circunstancias reales de su excarcelación.

Una de las sorpresas fue que, pese a que familiares, amigos y periodistas les esperaban en la terminal de salidas del aeropuerto, los cinco presos abandonaron el aeródromo por la pista. «Están muy agotados, ha sido un proceso de mucha tensión», se limitó a decir Sergio Contreras, portavoz de Rocío San Miguel.

Pese a todo, la confusión sobre la llegada de los presos a España comenzó horas antes. Por la mañana, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, evitó vincular la excarcelación a la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela y a la captura de Nicolás Maduro. Sin embargo, los familiares y portavoces de los liberados sostienen que, sin ese movimiento de Washington, la operación no habría sido posible. «Esto debe agradecerse a Marco Rubio y Donald Trump, quienes son responsables de la liberación, aunque no se ha liberado todavía ni un 20 % de los 869 presos políticos. Exigimos que todos sean puestos en libertad para que puedan abrazar a sus familiares», afirmó Contreras.

Albares, por su parte, calificó la jornada como «un día feliz» y aseguró que la liberación es el resultado de «muchos meses» de conversaciones discretas con las autoridades venezolanas. Poco después, precisamente, mantuvo una conversación telefónica de una media hora con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para tratar el tema de Venezuela, aunque no se han divulgado los detalles exactos de esa llamada. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también mantuvo una llamada telefónica con el presidente electo venezolano, Edmundo González Urrutia, y con la interina, Delcy Rodríguez.

El jefe de la diplomacia española subrayó que el Gobierno llevaba tiempo trabajando en este objetivo y recalcó que había podido hablar personalmente con los liberados nada más abandonar la cárcel, cuando se encontraban en la residencia del embajador de España en Caracas. Albares destacó que todos ellos estaban en buen estado de salud y describió una mezcla de alegría y «shock» por la rapidez con la que había cambiado su situación personal. En ningún momento quiso establecer una relación directa entre la liberación y la ofensiva estadounidense del pasado fin de semana.

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel AlbaresEuropa Press

Ese silencio contrasta con el mensaje lanzado horas después por el entorno de Rocío San Miguel, la activista de derechos humanos con doble nacionalidad española y venezolana, que permanecía detenida desde hacía casi dos años. Sergio Contreras, presidente de la Organización Sin Fronteras y portavoz de la familia, afirmó que la excarcelación no puede entenderse sin la actuación de Estados Unidos. «Sin la captura de Maduro no hubiera sido posible», aseguró, atribuyendo el desenlace a la presión ejercida por la Administración Trump y a la implicación directa de figuras como Marco Rubio.

Contreras también recordó que la detención de San Miguel se inició como una desaparición forzada y que su caso se convirtió en uno de los símbolos de la represión del régimen chavista. Aunque celebró la liberación, insistió en que apenas se ha excarcelado a una pequeña parte de los presos políticos que siguen encarcelados en Venezuela, y reclamó que se mantenga la presión internacional para lograr la libertad del resto.

Desde el Ejecutivo español, en cambio, se insiste en una lectura prudente y estrictamente diplomática. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, afirmó que la propia San Miguel trasladó su agradecimiento tanto a Pedro Sánchez como al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por las gestiones realizadas, un reconocimiento que el Gobierno interpreta como aval a su estrategia de interlocución con Caracas.

El papel de Zapatero en la excarcelación es otra de las grandes incógnitas del caso. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela –y hermano de la actual mandataria, Delcy Rodríguez– le mencionó como un mediador clave en la liberación, aunque numerosas personas de la oposición venezolana –sin ir más lejos, María Corina Machado–, y también civiles venezolanos, le relacionan como un colaborador esencial del régimen chavista. El propio Contreras, por su parte, calificó al expresidente como «un enemigo de la libertad de Venezuela» cuando le preguntaron ayer sobre él. «Los venezolanos sabemos cuál ha sido su papel», concluyó.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas