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La agenda oculta de la próxima ronda de contactos de Sánchez con los grupos

Aunque oficialmente la ha convocado para sondear los apoyos a un futurible envío de tropas de paz a Ucrania, la política nacional ocupará buena parte. Necesita recuperar la iniciativa y a sus socios

Madrid

Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, el pasado jueves entrando en la Moncloa

Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, el pasado jueves entrando en la MoncloaEFE

El presidente del Gobierno que cambió la posición de España sobre el Sáhara Occidental a espaldas del Congreso; el que en abril del año pasado aprobó un plan de rearme de 10.471 millones de euros extra sin someterlo a votación de la Cámara Baja; y el que va a cumplir dos años sin ir a una sola sesión de control en el Senado porque el PP tiene mayoría absoluta allí; ese presidente sorprendió el pasado martes anunciando desde París que la próxima semana llevará a cabo una ronda de contactos con los grupos parlamentarios. Con todos menos con Vox, ya se encargó la portavoz de aclararlo al día siguiente por si había quedado alguna duda, porque Pedro Sánchez no tiene la más mínima intención de que Santiago Abascal ponga un pie en la Moncloa mientras él sea su inquilino (Abascal tampoco aceptaría la invitación, dicho sea). Por el contrario, Mertxe Aizpurua y Oriol Junqueras sí gozan de pase VIP.

El argumento que dio el presidente para tan inusual gesto, el de reunirse con socios, exsocios y hasta rivales en lugar de delegar en la vicepresidenta María Jesús Montero y en el ministro Félix Bolaños -sus habituales deshollinadores-, fue la posibilidad de que España envíe tropas de paz a Ucrania en el hipotético caso de que se produzca un acuerdo con Rusia. Acuerdo que, hasta la fecha, Vladimir Putin no ha dado señales de querer aceptar. No sería solo España. Ese mismo día, tras la reunión de la llamada Coalición de Voluntarios, también Francia y el Reino Unido se comprometieron a desplegar hombres sobre el terreno si eso ocurre, aunque en el caso de Emmanuel Macron y Keir Starmer ellos hace ya muchos meses que dieron ese paso al frente.

La reunión de la Coalición de Voluntarios del pasado martes en París

La reunión de la Coalición de Voluntarios del pasado martes en ParísFernando Calvo/ Moncloa

No hay paz ni visos de haberla pronto. Por lo tanto, tampoco hay una votación prevista en el Congreso ni en el corto ni en el medio plazo. Y, sin embargo, Sánchez ha decidido bajar de su atalaya y hablar a la cara al resto de actores políticos, uno a uno y en privado. Desde la Moncloa argumentan que el presidente ha considerado que debe informar a los grupos parlamentarios, y que esta ronda es casi una obligación. Sin dejar de ser cierto, su movimiento esconde otra motivación; o tiene una segunda motivación, al menos. Sánchez necesita recuperar la iniciativa política y resintonizar con sus socios de Gobierno y de investidura antes de presentarles, en febrero, los Presupuestos de 2026. Y necesita hacerlo al comienzo del año, sin más dilación, después de cómo terminó el anterior.

Terminó con José Luis Ábalos en la cárcel. Con el siniestro total del PSOE en las elecciones extremeñas. Con la vicepresidenta Yolanda Díaz pidiendo -en vano- una remodelación en profundidad del Gobierno. Con los socios parlamentarios inquietos por la flema del presidente ante los casos de corrupción que le afectan. Con Junts decidido a no levantar el bloqueo a la legislatura hasta que Sánchez cumpla sus muchos compromisos pendientes con ellos, como el propio presidente reconoció en dos entrevistas el 2 de diciembre. Y con el Gobierno sin los votos para convalidar el real decreto ley ómnibus –o decreto trágala– que aprobó en el último Consejo de Ministros de 2025. En él, el Ejecutivo volvió por sus fueros e incluyó la revalorización de las pensiones y la subida de las mínimas con medidas del «escudo social» y otras que no tienen nada que ver, para que el Congreso tuviera que aprobar todo junto y revuelto en la penúltima semana de enero.

Así que, durante sus reuniones en la Moncloa, el presidente intentará hacer ver a los miembros de la mayoría de investidura que en su barco viajan todos en esta legislatura de tormentas y tempestades, y que si se va a pique se hundirán todos con él. Desde el equipo de Sánchez reconocen a El Debate que, aunque oficialmente la convocatoria es para hablar de Ucrania, la agenda nacional también estará muy presente. «Son líderes políticos y hablan de todo», resumen. También indican que el presidente no espera alcanzar ningún acuerdo con Alberto Núñez Feijóo en el ámbito nacional, pero sí su respaldo a ese futurible envío de tropas, que necesariamente tendría que ser votado en el Congreso.

En diciembre, Bolaños emplazó al PP a iniciar las negociaciones para renovar los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, cuyo mandato acaba de vencer, pero en la reunión entre Sánchez y Feijóo no habrá avances. A este respecto, en una entrevista con este periódico publicada el 26 de diciembre, el líder del PP señaló: «Al Gobierno le interesa mantener el Tribunal Constitucional como está. No le interesa renovarlo, sino tener apariencia de renovación. Es una trampa, no es posible renovar el TC en este momento. Y adicionalmente le digo que renovarlo con este Gobierno, salvo que renuncie a su control, es imposible».

El primero en pasar por el confesionario de Sánchez en la Moncloa será Feijóo, porque lidera el partido con mayor representación en el Congreso. Después lo harán Junts y ERC. El partido de Carles Puigdemont no aclaran aún a preguntas de este periódico si su portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, aceptará la invitación del presidente, dado que los puentes entre ambas partes están rotos desde finales de octubre. Para Sánchez sería un sapo difícil de tragar que Nogueras le plantara, puesto que esta ronda va sobre todo de Junts, que es el que tiene el botón rojo. Esquerra ya ha tenido su dosis de arrumacos para empezar el año durante el encuentro que Junqueras mantuvo con el presidente el jueves, en el que ERC dio su bendición al nuevo modelo de financiación propuesto por el Ejecutivo. Pero aun así, su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, quiere decirle a Sánchez que es imprescindible «relanzar» el Gobierno.

Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, reunidos este jueves en la Moncloa

Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, reunidos este jueves en la MoncloaEFE

Bildu es el más entregado a la causa sanchista desde el comienzo de la legislatura, así que el presidente no tendrá mayores problemas con su portavoz, Mertxe Aizpurua. Porque, además, en diciembre Sánchez dejó que el partido de Arnaldo Oregi capitalizara la prórroga de las medidas del escudo social y la vendiera como un mérito suyo. En el PNV están molestos por los retrasos en las transferencias de varias competencias y han amagado con dar un susto al presidente, porque creen que no les toma en serio. Con Podemos e Ione Belarra las relaciones son difícilmente reconducibles, y en el Gobierno se resignan a seguir cargando con esa cruz morada el resto de la legislatura, porque saben que Podemos no tiene más opción que Sánchez. Y Coalición Canaria y el BNG no quitan el sueño al líder del Ejecutivo.

A ver cómo se las arregla el presidente para seguir pedaleando, a él que le encanta el ciclismo de montaña.

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