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El exministro socialista Jordi Sevilla exige a Pedro Sánchez un «cambio de rumbo» en el PSOE

El exministro socialista Jordi Sevilla exige a Pedro Sánchez un «cambio de rumbo» en el PSOE

Oídos sordos

El sanchismo ignora el manifiesto de Jordi Sevilla y sigue cavando: «Son cuatro resentidos»

El presidente da orden de dejarlo correr sin entrar a valorar su contenido. La cúpula del partido presume de que no hay ningún cargo en activo que lo apoye

El manifiesto que este lunes puso en circulación el exministro Jordi Sevilla fue recibido con aparente indiferencia por parte de la jerarquía sanchista, porque creen que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. El presidente del Gobierno y líder del PSOE dio orden a los suyos de que no descalifiquen el documento ni a sus promotores, sino que simplemente expresen su respeto a todas las opiniones y lo dejen correr. No quiere que su partido sea protagonista de nada ni se enrede en debates internos cuando falta menos de un mes para las elecciones en Aragón, que ya de por sí no tienen buen pronóstico para Pilar Alegría.

El propio Pedro Sánchez se aplicó ayer esa máxima cuando fue preguntado al respecto en la Moncloa, durante una comparecencia en compañía del primer ministro griego. El jefe de filas de los socialistas señaló: «A mí me llama mucho la atención, porque somos una organización política profundamente democrática y yo respeto todas las opiniones que se puedan tener por parte de los compañeros y compañeras», se limitó a responder.

El manifiesto, que lleva por título Socialdemocracia 21, pide «un cambio de rumbo» en el PSOE, para que la formación recupere «un proyecto autónomo, socialdemócrata, de cambio, ilusionante, mayoritario, centrado en los problemas de los ciudadanos y abierto a consensos democráticos con sus adversarios políticos en cuestiones de Estado». Es decir, abierto a pactos con el PP.

Su publicación, que estaba anunciada para este lunes, pilló a Sánchez en una reunión con los miembros de su Comisión Ejecutiva Federal. Al término del encuentro compareció en Ferraz la portavoz adjunta del PSOE, Enma López, para fijar el marco: no entrar a valorar el durísimo contenido ni los términos, limitarse a expresar respeto. «El PSOE no le tiene ningún tipo de miedo al debate interno. Al contrario, nos gusta, forma parte de nuestra forma de ser. Va a haber una conferencia política en este semestre donde van a poder aportar muchísimas ideas, porque son compañeros muy valiosos. Estoy segura de que tienen grandes propuestas que hacer».

La portavoz adjunta del PSOE, Enma López, este lunes en Ferraz

La portavoz adjunta del PSOE, Enma López, este lunes en FerrazEva Ercolanese/ PSOE

La portavoz adjunta recordó que el PSOE celebró su 41º Congreso Federal en diciembre de 2024 -en el que Sánchez reeligió a Santos Cerdán como secretario de Organización- y que allí se debatieron más de 6.000 enmiendas a las ponencias. «Habrá que verlo, habrá que estudiarlo con cariño. Y, en todo caso, las propuestas, más mayoritarias o más minoritarias, siempre son muy bien recibidas y escuchadas», zanjó.

Ni siquiera el siempre presto para la polémica y el combate ministro de Transportes entró al trapo. Cuando el pasado mes de diciembre se conoció que Jordi Sevilla estaba trabajando en este manifiesto, Óscar Puente ironizó: «Yo le invitaría a que vaya por las sedes, que no pisa desde la primera Comunión, a recoger firmas de adhesión al manifiesto. Va a tener un éxito arrollador», predijo. Sin embargo, este lunes no echó más leña.

De puertas adentro, en el PSOE presumen de que este manifiesto no está apoyado por ningún cargo en activo. Ni siquiera ha sido firmado por Emiliano García-Page ni por el exlíder del PSOE de Madrid y hoy senador Juan Lobato; quien, no obstante, ha asegurado compartir algunas de las reflexiones. Son «cuatro resentidos», según los califica un miembro de la Comisión Ejecutiva, que no van a lograr romper las filas del partido, advierte.

El manifiesto fue publicado sin firmas para centrar la atención en el contenido, según Sevilla, pero unas horas después su impulsor dio a conocer algunos testimonios de quienes lo suscriben. Entre ellos, los de la exsecretaria de Estado de Seguridad y exdiputada Ana Botella, el expresidente de la Diputación de Castellón José Martí y algunos académicos, como el catedrático emérito de Historia Moderna Roberto Fernández. Pero ninguno con responsabilidades en el PSOE actual.

Hasta una de las habitualmente identificadas con el sector crítico, la expresidenta andaluza y hoy senadora Susana Díaz, echó una mano a su partido al señalar que no es momento para debates internos, estando a las puertas de las elecciones en Aragón. Aunque reconoció que en el PSOE hay mucha gente preocupada, que esta legislatura es «la muerte a pellizcos» y que Sánchez debería ir buscando una «ventana de oportunidad» para adelantar las elecciones generales.

Al margen de este manifiesto, y como El Debate publicó a mediados de diciembre, a raíz del me too del PSOE y de las malas perspectivas electorales del partido -allí donde hay elecciones convocadas y donde no las hay-, ha empezado a despertar la célula durmiente del postsanchismo. Sánchez intentó desactivar esa célula tras las elecciones municipales y autonómicas de 2023, cuando casi todos en el PSOE pronosticaban la derrota en las generales. Apartó a jóvenes dirigentes como Felipe Sicilia, Laura Berja, Andrea Fernández u Omar Anguita, pero no pudo con Adriana Lastra, la hoy delegada del Gobierno en Asturias.

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