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Pedro Sánchez, Óscar Puente, María Jesús Montero y Juanma Moreno, en la zona del siniestroFernando Calvo/ Moncloa

Primer día de luto oficial

La hipótesis de la rotura de una vía recién renovada centra la responsabilidad en el ministerio de Puente

  • Descartado el error humano y el exceso de velocidad, la investigación se centra en el estado de un trazado que, incluso tras las obras, había seguido registrando incidencias

  • Sánchez promete «dar con la verdad» y Puente evita hablar del estado de la red

Un día antes del descarrilamiento del Iryo en Adamuz, el ministro de Transportes escribía en su cuenta de X, para sus casi 291.000 seguidores: «No hay derecha moderada en nuestro país». La misma derecha a la que el Gobierno, el PSOE, la televisión pública y los medios afines reclamaban este lunes de luto en toda España que no «politice» la tragedia.

Porque, esta vez, no un presidente del PP el que está en la cúspide de la pirámide de responsabilidades. No es Carlos Mazón ni es tampoco Alfonso Fernández Mañueco, a quienes la izquierda exigió su dimisión desde primera hora; a uno por la gestión de dana, al otro por la de los incendios. Esta vez se trata de un miembro del Gobierno de Pedro Sánchez, Óscar Puente. Y el hecho de que la principal hipótesis del siniestro sea la rotura en una vía recién renovada centra la responsabilidad en el Ministerio de Transportes.

Puente es el ministro que, el pasado agosto, presumía de que España tenía los mejores datos de puntualidad de Europa después de Suiza, en pleno caos veraniego. Y el que, solo un mes después, reconocía en el Congreso que las incidencias en la red ferroviaria iban a continuar al menos dos años: «Nosotros, el año que viene, y me temo que los dos siguientes, vamos a encontrarnos en las dos partes de la curva: con un material nuevo que algún problema dará -pecados de juventud- y con un material en sus últimos años de vida», adelantó entonces.

Ya en la madrugada del lunes, en su primera comparecencia ante la prensa, Puente calificó el accidente de «extremadamente extraño», porque el tren tenía menos de tres años de antigüedad (pasó su última revisión el pasado jueves) y porque la vía está, según el ministro, «completamente renovada» desde mayo, tras una inversión de 700 millones de euros. Lo que no contó Puente es que las incidencias en el tramo Adamuz-Villanueva de Córdoba continuaron tras las obras, hasta el punto de que el PP preguntó por ello al Gobierno en el Senado en septiembre, como contó El Debate este lunes.

Con las primeras luces del día, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, descartó en RNE la hipótesis del error humano o del exceso de velocidad y apuntó a un «fallo del tren o de la infraestructura». A media mañana, las televisiones, radios, periódicos y redes sociales ya estaban inundados de testimonios y vídeos de maquinistas y usuarios de esa línea que venían denunciando fuertes vibraciones al pasar por ese tramo. Hay incluso un escrito que el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios -el mayoritario- mandó en agosto a Adif y a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria alertando de «la cantidad de baches, garrotes y descompensación en la catenaria» y pidiendo «medidas oportunas de forma inmediata».

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios ha abierto una investigación, con el número de expediente 08/2026. Un número que marcará un antes y un después en la historia ferroviaria española y en la trayectoria del ministro Puente. En su visita a la zona, el presidente del Gobierno prometió «dar con la verdad». «Y cuando se conozca la respuesta, con absoluta transparencia y claridad, lo pondremos en conocimiento de la opinión pública», añadió.

Pedro Sánchez conversa con Óscar Puente y Juanma MorenoFernando Calvo/ Moncloa

Sánchez dio a entender que esa respuesta tardaría aún en llegar (en el caso del apagón, el Gobierno tardó dos meses en publicar el informe del comité técnico). No obstante, este lunes casi todos los caminos llevaban ya a una rotura en la vía como la principal posibilidad (hay una imagen de la Guardia Civil en la que se aprecia), causada por un fallo en la soldadura.

Sin embargo, el ministro Puente intervino en diversos medios de comunicación a lo largo de la tarde para señalar que ésa era solo «una tesis más como todas las que puede haber» y que había varias roturas en la zona, que podían ser «una causa o una consecuencia del accidente».

Por su parte, con las familias aún buscando a los desaparecidos y los servicios de rescate recuperando cadáveres de entre los vagones siniestrados, el PP evitó ayer hacer el más mínimo reproche al Ministerio de Transportes. El presidente andaluz, Juanma Moreno, destacó la colaboración y la coordinación entre administraciones y no quiso emitir «ningún tipo de juicio» cuando la prensa le preguntó abiertamente por la teoría de la rotura de la vía. Una actitud que Puente le agradeció en La Sexta: «Cero reproches que hacer, todo lo contrario, han actuado correctísimamente y no puedo, ni en la forma ni en el fondo, hacer más que alabanzas al señor Moreno Bonilla».

Este martes es el primer día de luto oficial de los tres decretados por el Gobierno de España. Tras la visita del presidente y de Alberto Núñez Feijóo de ayer, hoy se espera en Adamuz a los Reyes, que desde Atenas se declararon consternados por lo sucedido la fatídica tarde del domingo en el punto kilométrico 318+693.