El exasesor Koldo García a su llegada al Tribunal Supremo, a 27 de noviembre de 2025
La empresa vinculada a Koldo trabajó también en una línea ferroviaria mexicana donde se registró un siniestro reciente
El grave accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en Adamuz (Córdoba), que por el momento se ha cobrado la vida de 43 personas mientras decenas se encuentran heridas, sigue abriendo investigaciones y suscitando preguntas, especialmente dirigidas a las obras de la infraestructura ferroviaria, la atención que requieren las empresas adjudicatarias y los sistemas de supervisión de la Administración.
Una de las compañías implicadas en la mejora del tramo Guadálmez-Córdoba de la línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla es la empresa AZVI, que formó parte de la unión temporal de empresas (UTE) responsable de ejecutar los trabajos y mejorar las vías.
Paralelamente, esa misma empresa, AZVI, aparece en el marco del caso Koldo, pues la investigación judicial indaga presuntas irregularidades en adjudicaciones públicas durante la etapa de José Luis Ábalos al frente del Ministerio de Transportes. En este contexto, AZVI contrató en noviembre de 2023 a Koldo García, ex asesor ministerial, como consultor externo para la expansión internacional de la compañía. Esta relación profesional finalizó en febrero de 2024, cuando surgieron todas las acusaciones contra Koldo que la compañía asegura que desconocía.
Es precisamente en México donde vuelve a aparecer el entorno empresarial vinculado a AZVI en un contexto ferroviario marcado por un accidente reciente. La filial mexicana de la empresa, Construcciones Urales, que forma parte del ecosistema empresarial de la compañía, participó en trabajos de rehabilitación y mejora de la Línea Z del Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. El mismo tren –aunque no el mismo tramo– que sufrió el pasado 28 de diciembre un descarrilamiento que le costó la vida a 14 personas, mientras que casi un centenar quedaron lesionadas.
En México, las investigaciones oficiales mexicanas sobre el accidente están en curso. La Fiscalía General de la República (FGR) ha extraído información de la «caja negra» del tren para analizar los datos operativos del siniestro, mientras se realizan peritajes técnicos sobre las causas y la condición de la infraestructura ferroviaria. Familias de las víctimas han presentado denuncias penales ante la FGR para esclarecer responsabilidades, aunque hasta ahora no se ha vinculado oficialmente el accidente con ninguna empresa adjudicataria concreta ni con tramos ejecutados por filiales de compañías extranjeras. Allí, como aquí, el accidente también ha abierto un debate público en México sobre la calidad de las obras, la supervisión técnica y el uso de materiales en la Línea Z, donde trabajó la filial de AZVI. Auditorías previas habían señalado deficiencias en la rehabilitación y legisladores han pedido aclaraciones y auditorías independientes.
Pese a todo, hasta la fecha, según la información disponible, no existe constancia de que el siniestro ocurriera en un tramo ejecutado por Construcciones Urales, ni de que Koldo García interviniera directamente en ese proyecto. Tampoco hay investigaciones que vinculen a AZVI con el accidente mexicano, aunque es notoria la coincidencia con el reciente accidente en España y con los constantes avisos emitidos por maquinistas del mejorable estado de las vías.
AZVI, por su parte, reitera que todas sus adjudicaciones se realizaron conforme a la legalidad y que no está siendo investigada. La compañía asegura que desconocía los antecedentes de Koldo en el momento de su contratación y que la relación profesional se interrumpió en cuanto surgieron las acusaciones. La sombra de su presencia, sin embargo, se extiende sobre el accidente de Adamuz, la mayor tragedia en la historia de la alta velocidad española.