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El presidente de Aragón, Jorge AzcónDavid Conde / El Debate

Elecciones Aragón 2026

Claves para entender las elecciones en Aragón de este 2026

La campaña electoral, que comenzó oficialmente el pasado 23 de enero, atraviesa actualmente su ecuador con un ambiente de alta tensión política

Aragón vive estos días una situación política inédita en su historia democrática, marcada por la inminente cita con las urnas del próximo domingo 8 de febrero de 2026. Se trata de una convocatoria excepcional que rompe por primera vez la tradicional coincidencia con las elecciones municipales, fruto de la decisión del presidente Jorge Azcón de disolver las Cortes de forma anticipada el pasado mes de diciembre.

El detonante de este adelanto fue el bloqueo parlamentario insalvable para la aprobación de los presupuestos de la comunidad, una crisis precipitada por la ruptura de los acuerdos de estabilidad con Vox que ha obligado al ejecutivo autonómico a buscar una nueva mayoría en las urnas para intentar gobernar sin ataduras.

La campaña electoral, que comenzó oficialmente el pasado 23 de enero, atraviesa actualmente su ecuador con un ambiente de alta tensión política y una intensa presencia de líderes nacionales en las tres provincias.

Por un lado, el PP busca aglutinar el voto de centro-derecha para acercarse a la mayoría absoluta y evitar nuevos peajes de coalición. Por otro, el PSOE ha nacionalizado la campaña con la vuelta de Pilar Alegría a la política autonómica, intentando movilizar al electorado progresista bajo la premisa de frenar la influencia de los extremos en el Gobierno de Aragón.

Un cambio de rutina importante

Para los ciudadanos de Zaragoza, Huesca y Teruel, esta votación supone un cambio de rutina importante al tener que acudir a sus colegios electorales en pleno invierno y fuera del ciclo habitual de mayo. La administración electoral ha intensificado los mensajes informativos recordando que, al tratarse de un proceso anticipado y urgente, los plazos para el voto por correo son especialmente ajustados y finalizan esta misma semana.

El resultado que salga de las urnas el próximo 8 de febrero no solo decidirá el inquilino del edificio Pignatelli, sino que servirá de termómetro nacional para medir el desgaste de los grandes partidos en un año clave para la política española.