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Pedro Sánchez saluda a unas mujeres en un mitin de la campaña en AragónEugenia Morago/ PSOE

El nudo gordiano

El Gobierno cae en su propia trampa con el decreto de la subida de las pensiones

El presidente se marchó este lunes a Emiratos Árabes Unidos dejando empantanada la negociación con sus socios. Finalmente claudicó y el Gobierno aprobará dos decretos distintos

El Gobierno ha acabado cayendo en su propia trampa por utilizar la subida de las pensiones como un ariete contra el PP durante la campaña electoral en Aragón, donde viven unos 300.000 pensionistas. Una medida que decayó el pasado martes en el Pleno del Congreso, con los votos en contra del PP, Vox, Junts y UPN, porque Pedro Sánchez quiso meterla por segundo año en un decreto ómnibus junto con la prórroga de la prohibición de desahuciar a colectivos vulnerables.

Este martes se celebra Consejo de Ministros, el último antes de que los aragoneses voten el domingo. Y, después de negociaciones contrarreloj, el Ejecutivo anunció minutos antes de empezar la reunión que trocearía en dos decretos la subida de las pensiones y la moratoria de la prohibición de desahuciar a colectivos vulnerables.

Fueron horas de negociaciones a varias bandas para que Junts entrara en la Junts y que, a la vez, ninguno de los socios que ya lo estaban se saliera.

La negociación se demostró más complicada de lo que a Sánchez le habría gustado, por su resistencia inicial a aprobar un real decreto ley que contuviera únicamente y exclusivamente la subida de las pensiones, que ese sí tendría garantizado el voto favorable del PP y de Junts, como ambos dejaron claro en el Pleno del día 27 de enero. Para el más difícil todavía, el presidente tuvo que coger un avión este lunes para viajar a Emiratos Árabes Unidos, donde hoy participa en la Cumbre Mundial de Gobiernos. A Sánchez no le gusta tener que cerrar negociaciones estando fuera de España, aunque confíe en su deshollinador, Félix Bolaños, que una vez ha estado al frente de las negociaciones.

Pedro Sánchez y el ministro Félix Bolaños, durante el Pleno del pasado martes

Este lunes, los socios fijos y los discontinuos del PSOE apretaron las tuercas al presidente, conscientes de que Sánchez quería zanjar ya mismo un problema que él mismo creó. No en vano, tenía el precedente del año pasado y sabía lo que iba a pasar si llevaba a la Cámara Baja otro decreto ómnibus. Tal es así que, como reveló El Debate el miércoles, el presidente grabó el vídeo en el que atacaba al PP por haber votado en contra dos horas y media antes de la votación. Su reloj de muñeca lo delató, porque marcaba la una de la tarde, y la votación se produjo poco antes de las tres y media.

El PNV, que la semana pasada votó a favor del real decreto ley, este lunes se desmarcó avisando de que no aprobaría otro decreto ómnibus si el nuevo no exime a los pequeños propietarios de la prohibición de los desahucios a colectivos vulnerables; hasta ahora obligados, según el PNV, a asumir una responsabilidad que corresponde a las administraciones -la de ofrecer una alternativa habitacional a las personas vulnerables-. Este martes, los nacionalistas vascos anunciaron un acuerdo con el Ejecutivo para que los propietarios de una sola vivienda en alquiler queden al margen de esa prohibición.

El nudo gordiano fue creciendo desde que, el pasado martes, el Pleno derogó un real decreto ley que era un totum revolutum aprobado en el último Consejo de Ministros de 2025, el 23 de diciembre. Los socialistas retrasaron el Pleno de su convalidación conscientemente hasta el 27 de enero para hacerlo coincidir con la campaña de las elecciones en Aragón, con la intención de utilizar el previsible voto en contra del PP contra Jorge Azcón.

Sin embargo, su derogación provocó en los días siguientes tal zozobra entre los pensionistas que a Sánchez le entraron las prisas por resolver el entuerto este mismo martes, aun a tiempo para los comicios del domingo en Aragón. El domingo, en un mitin en Teruel, él mismo reconoció implícitamente la preocupación provocada a los jubilados al tratar de tranquilizarlos así: «Yo les digo a los pensionistas de Aragón y a los del resto de España que se van a revalorizar las pensiones sí o sí, con o sin el PP. Ese compromiso lo vamos a cumplir».

De entrada, el presidente pretendía dejar el decreto ley prácticamente como fue tumbado, negociando con el partido de Carles Puigdemont mayor protección para los pequeños propietarios, movilizando 300 millones de euros para cubrir las pérdidas por impago del alquiler que estos puedan tener. Pero es que Junts conoce los antecedentes del Gobierno: el año pasado por estas fechas, los socialistas le prometieron una línea de avales para los pequeños caseros que, según los independentistas, ha estado un año sin funcionar.

Así las cosas, con el paso de los días el presidente fue asumiendo que la única opción sería trocear el decreto. Este lunes, Sumar se abrió por primera vez a la posibilidad de desgajar en dos del decreto ómnibus, a condición de que se aprobaran a la vez en el Consejo de Ministros ambos: la norma con la subida de las pensiones y la del escudo social. Y, sobre todo, siempre y cuando volviera a entrar en vigor la prórroga de la prohibición de desahucios a familias vulnerables.