La magistrada Murillo y su firmeza frente a Otegi en el juicio Bateragune

Ángela Murillo, la magistrada que se enfrentó a Otegi: «¿Condena la violencia de ETA?»

Murillo, pionera en la Audiencia Nacional, protagonizó un careo en el juicio Bateragune de 2011 cuando Otegi se negó a condenar la violencia de ETA

La magistrada Ángela Murillo, pionera en la Audiencia Nacional, ha fallecido a los 74 años dejando un legado de firmeza frente al terrorismo y de participación en algunos de los juicios más mediáticos de España. Entre los momentos más recordados de su carrera se encuentra su careo con Arnaldo Otegi durante el juicio del caso Bateragune, en el que le preguntó si condenaba rotundamente la violencia de ETA y él se negó a responder. Su reacción fue clara y espontánea: «Encima se ríen los cabr**», dejando patente su frustración y autoridad en la sala.

Murillo se caracterizó por su naturalidad y espontaneidad, rasgos que la propia magistrada reconocía y que marcaron su forma de actuar en juicios complejos. Durante el mismo juicio, cuando la abogada de Otegi le preguntó si su cliente podía beber agua, respondió con humor: «A mí como si bebe vino». Estas expresiones reflejan su estilo directo y su manera de combinar firmeza con cercanía en el ejercicio de su cargo.

A lo largo de su carrera judicial, que comenzó en 1980, Murillo se dedicó durante más de 40 años a la judicatura y 31 a la Audiencia Nacional. Se enfrentó tanto a la violencia de ETA como a juicios de gran repercusión pública, incluyendo casos de corrupción, lo que consolidó su reputación como una magistrada rigurosa, independiente y decidida a cumplir con su deber sin presiones externas.

El careo con Otegi es un ejemplo de su manera de ejercer la justicia: firme, directa y sin perder su característico gracejo extremeño. Su estilo campechano permitía crear un ambiente respetuoso en sala incluso en momentos tensos, y su legado como pionera en la Audiencia Nacional y defensora de la justicia española sigue siendo recordado tras su fallecimiento.