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El Rey Juan Carlos en 1982Europa Press

Los documentos desclasificados del 23-F

Interior detectó una campaña de «bulos» que intentaba implicar a Juan Carlos I en el 23-F

Los propulsores de la campaña argumentaron que «el Rey, junto con algunos Generales, forzó la dimisión de Suárez y preparó el golpe en connivencia con los Generales MILANS DEL BOSCH y ARMADA»

El Ministerio del Interior elaboró tras el 23-F un documento en el que alertó de una campaña «contra S.M. el Rey» para implicarle como parte del golpe de Estado. El escrito, desclasificado por el Gobierno de Pedro Sánchez, indica que «la supuesta implicación de S.M. el Rey en los acontecimientos que tuvieron lugar el 23 de febrero de 1981 responde, por una parte, al deseo de disminuir la responsabilidad penal de los procesados por aquellos hechos, y, por otra, a la posibilidad de disponer de un argumento contra la Corona que haga posible un intento similar en el futuro».

«Se han tergiversado algunos hechos reales, se han interpretado de forma malintencionada otros y se han inventado acontecimientos que sólo han existido en la mente de sus creadores. Todo ello ha dado lugar a que desde los sectores interesados se hayan lanzado sucesivos rumores contra la Corona que, forzoso es reconocerlo, tuvieron algún éxito en los sectores de la derecha radical. Sobre las FAS se ha tratado de imbuir de manera insistente la idea de que no era posible la intervención de dos Generales como MILANS y ARMADA sin conocimiento previo de Su Majestad», añade el documento.

Igualmente, Interior resalta que «se ha pretendido por tanto demostrar que el Rey tenía conocimiento previo sobre los hechos que iban a producirse». Con este objetivo, se recoge que los propulsores de la campaña argumentaron que «el Rey se puso de acuerdo con ARMADA en BAQUEIRA durante las vacaciones navideñas», y que «el Rey junto con algunos Generales forzó la dimisión de Suárez y preparó el golpe en connivencia con los Generales MILANS DEL BOSCH y ARMADA».

Por su parte, se advierte que «se ha dicho también que fue D. Juan de Borbón quien convenció a su hijo de que diera marcha atrás», y que «El Rey conoció de algún modo el plan de MILANS y TEJERO y trató de utilizarlo para consolidar su figura». «El Rey tenía preparado un avión para salir de España si los hechos no salían bien», se agrega.

El informe policial relata a renglón seguido que «se acompañan fotocopias de algunos de los panfletos más significativos que han dado lugar a la creación de los bulos anteriores». Uno de estos documentos dice que el 23-F fue «una magistral operación llevada a cabo por el Rey con el valioso asesoramiento de su cuñado el exrey Constantino de Grecia que le permitió abortar un pronunciamiento militar que hubiera puesto en peligro su Corona, aunque para ello haya tenido que sacrificar a varios generales ciegamente leales».

El presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, jura su cargo frente al Rey de España Juan Carlos I en febrero de 1981Europa Press

Otro de estos «panfletos» –como los denomina Interior– asegura que Armada «durante esos días en Baqueira prepara el manifiesto que el Rey tenía que leer ante RTVE el día que se realizase el pronunciamiento». «Suarez se entera del asunto y se apresura a dimitir», resalta sobre el 23-F.