De frente, el jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Diego Rubio
El insólito reportaje de El País sobre el Gabinete de Sánchez y su inmensa corte de asesores
El jefe de Gabinete del presidente ha abierto las puertas de la Moncloa al diario de Prisa para que cuente lo buenos que son los que trabajan allí y para que disipe el aroma de fin de ciclo
Pedro Sánchez no solo ha batido el récord de asesores en el Gabinete de la Presidencia, que ya supera los 700, sino que la Moncloa hace ostentación de ello en las páginas de El País.
El diario de Prisa dedica este lunes un amplio y elogioso reportaje a los llamados «temporeros» del Gabinete de Sánchez: los asesores a dedo que vienen de fuera del partido y que, por tanto, tienen vida profesional más allá de la política.
No es nada habitual que el Gabinete de la Presidencia muestre sus interioridades. Menos aún desde que no está Iván Redondo, el primer jefe de Gabinete que tuvo Sánchez en la Moncloa, a quien le gustaba bastante el protagonismo. Pero el actual, Diego Rubio, es menos dado a la exhibición. O eso parecía. Aunque todo sea por aparentar que el Gobierno tiene pulso, aunque en un mes el Congreso le derogara tres reales decretos leyes, algo insólito.
«En el mundo de Pedro Sánchez apenas existe la improvisación. Todo lo que hace y dice en público el presidente, que apenas deja espacio a preguntas de periodistas o espacios sin control, está muy medido. Desde un debate parlamentario con decenas de datos, un anuncio como el de la desclasificación de los documentos del 23-F, un discurso como el de esta semana del «no a la guerra», a un vídeo de TikTok con recomendaciones de libros o música. Todo tiene detrás a un gran grupo de asesores, de analistas, de expertos en distintos temas, muchos de ellos llamativamente jóvenes, con trayectorias académicas brillantes», empieza el texto, firmado por el periodista que cubre la información del presidente para El País, Carlos E. Cué.
El jefe de Gabinete de Sánchez ha decidido abrir las puertas al diario de cabecera del PSOE para que algunos de los responsables de área cuenten lo buenísimos que son -tanto que «generan recelos en el PSOE»- y lo envidiadísimos que son. «Hace dos semanas, La Moncloa tuvo de visita a los decanos de las principales escuelas de gobierno del mundo (Oxford, Cambridge, Princeton, Berkeley, Hertie, Sciences Po) para explicarles cómo funcionan. La semana pasada, albergó el encuentro anual de la red de centros de gobierno de la OCDE, que reúne a los 38 países más avanzados del mundo y del que este año España es anfitrión», continúa el reportaje.
Gracias a la información de El País, ahora los españoles saben que 330 de esos más de 700 asesores del Gabinete de Sánchez son analistas, especialistas en datos, en políticas públicas, diplomáticos e investigadores de la universidad. Aunque en ella no se explica qué son ni a qué se dedican los otros más de 370 en nómina.
El periódico también revela que son tantos que han «colonizado» un segundo edificio del complejo presidencial. El Gabinete siempre estuvo en el que se conoce como el edificio Semillas. Ahora también ocupa el llamado Servicios. En este último «todo son oficinas diáfanas, ambiente de empresa tecnológica, con gente muy joven -muchos rondan los 30 años- y ninguna sensación de que el Ejecutivo está a punto de caer». Porque de eso también va este curioso estriptis: de negar «ese olor de final de ciclo». Al contrario, el equipo de Diego Rubio presume en él de que les llegan «decenas de peticiones en LinkedIn cada día» para unirse al Gabinete.
Ahora trabajan con la inteligencia artificial, utilizan sistemas sofisticados para detectar y combatir campañas de desinformación en redes -presumen- y fichan a gente que trabaje mejor los datos y el análisis de políticas públicas, y también que piense en las redes sociales.
«El equipo de Rubio trabaja pues no ya como si tuvieran un año y medio por delante, lo que queda de legislatura, sino como si fueran a seguir también después. Siguen fichando, haciendo planes a medio y largo plazo, preparando anuncios para dentro de seis meses, pensando en debate para abrir, mirando lo que hacen los demás», afirma El País. Y continúa: «Todos los demás los miran ante su inédita resistencia. Y ellos trabajan para seguir sorprendiendo con su longevidad». Pues no hay más que añadir.