El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, durante la Korrika
La izquierda mira hacia otro lado mientras la Korrika se vuelve a llenar de fotos de etarras
Lo que debía ser una celebración cultural y social ha quedado nuevamente empañada por la presencia de imágenes y símbolos vinculados a presos de ETA. Así ha vuelto a ocurrir con la 'Korrika', una marcha reivindicativa celebrada en el País Vasco y Navarra en apoyo al euskera.
En esta edició, durante su recorrido por la capital navarra se pudieron ver fotografías de miembros de la banda terrorista, algunas de ellas relacionadas con autores de asesinatos especialmente simbólicos en la comunidad. Entre los casos señalados por distintos partidos figura la exhibición de imágenes vinculadas a los asesinos de Tomás Caballero, concejal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona, o del subteniente Francisco Casanova.
El episodio ha provocado una reacción prácticamente unánime en el plano político navarro, aunque con matices pr. La presidenta del Gobierno foral, María Chivite, ha expresado su respaldo al «sentido cultural y social» de la carrera, pero marcó distancia con lo ocurrido durante el recorrido. A través de sus redes sociales, rechazó «cualquier exhibición» de imágenes o símbolos relacionados con presos de ETA, al considerar que suponen «un homenaje público hacia personas que han causado mucho dolor» y que «revictimizan a las víctimas del terrorismo».
En esa misma línea, Chivite instó a los organizadores a adoptar medidas concretas para evitar que estas situaciones vuelvan a repetirse, una petición que no es nueva y que se viene formulando en anteriores ediciones sin que, hasta ahora, haya tenido efectos visibles.
Más contundente fue la reacción de la oposición. Desde Unión del Pueblo Navarro (UPN), su presidenta, Cristina Ibarrola, denunció lo ocurrido con «profunda indignación» y exigió a la organización «respeto a las víctimas del terrorismo y a la sociedad navarra». Además, reclamó una disculpa pública y la adopción de medidas para impedir que se repitan estos hechos, llegando incluso a pedir a las entidades financiadoras que soliciten la devolución de sus aportaciones.
El Partido Popular en Navarra elevó aún más el tono y su presidente regional, Javier García, exigió la retirada inmediata de subvenciones públicas a la carrera, calificando de «intolerable» que se destinen fondos a un acto en el que, a su juicio, se produce «enaltecimiento del terrorismo». En paralelo, criticó la participación del alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, por considerar que lideró un evento rodeado de simbología vinculada a presos de ETA.
Las críticas también han llegado desde el ámbito autonómico vasco. La parlamentaria del PP Muriel Larrea calificó de «intolerable» lo sucedido y puso el foco en una de las imágenes más controvertidas, con la participación de un menor portando el testigo de la carrera con una camiseta que incluía la imagen de Patxi Ruiz, condenado por el asesinato de Tomás Caballero. «La Korrika no puede servir para blanquear a ETA ni para humillar a las víctimas», afirmó.