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Ángel Berazadi, secuestrado por ETA, que la banda terrorista envió a industriales vascos extorsionados

Ángel Berazadi, secuestrado por ETA, que la banda terrorista envió a industriales vascos extorsionadosEFE

Ángel Berazadi, 50 años del primer empresario asesinado por ETA

Cambió el proceder de los terroristas —ya habían secuestrado a otros cuatro industriales— que repitieron en cuarenta ocasiones hasta 2008

El 18 de marzo de 1976, en torno a las 18:45, la organización terrorista ETA secuestró a Ángel Berazadi, director gerente de la empresa Sigma, cuando salía de la fábrica Estarta y Ecenarro en Elgóibar (Guipúzcoa), donde se fabricaban las máquinas de coser de su marca.

Los responsables directos fueron los integrantes de los conocidos como «Comando Bereziak», pertenecientes a la ramas escindida de la banda terrorista. De extrema izquierda, anteponía al nacionalismo su componente radical comunista y exhibía una extrema crueldad . Impusieron un chantaje económico de 200 millones de pesetas a cambio de su libertad. Berazadi ya había recibido misivas con amenazas reclamando dinero. Pese a que la familia intentó mediar a través de representantes del PNV —Xabier Arzalluz o Mikel Isas, consejero del Gobierno vasco en el exilio y miembro destacado del partido— debido a la cercanía de Berazadi con dicho partido, no fue posible reunir la cifra exigida. Ante el impago, la banda dio la orden de asesinarlo.

Entierro de Ángel Berazadi, empresario secuestrado por ETA

Entierro de Ángel Berazadi, empresario secuestrado por ETAEFE

Apenas 20 días después, su cuerpo fue encontrado en la madrugada del 8 de abril por una pareja a escasos dos kilómetros de la localidad guipuzcoana con un tiro en la nuca. Este crimen marcó un precedente, pues fue la primera vez que ETA asesinaba a un empresario tras haberlo secuestrado.

Tres décadas de violencia y extorsión

Este asesinato fue el inicio de una estrategia criminal que se prolongó hasta el año 2008, período durante el cual el empresariado vasco fue objetivo constante de chantajes y privaciones de libertad. Apenas dos meses después, ETA se cobró su segunda víctima: Javier Ybarra, quien fuera alcalde de Bilbao, consejero del Banco de Vizcaya e Iberduero y presidente del Diario Informaciones y Bilbao Editorial. Durante tres décadas, los terroristas mataron a 49 personas relacionados con los negocios, secuestraron a medio centenar y se cuentan por miles los que sufrieron el exilio.

Se articulaba así una nueva operativa de presión, pues ya habían secuestrado antes a cuatro empresarios sin asesinarles: entre los asesinados también estaban José Luis Legasa, quien se negó a pagar el impuesto revolucionario (1978), José Edmundo Casan, subdelegado de Ferrovial (1991), José Antonio Santamaría (1993), copropietario de una discoteca y exjugador de la Real Sociedad, José Manuel Olarte (1994), el empresario de la construcción Isidro Usabiaga (1996) que ya había pagado 10 millones o José María Corta, presidente de la patronal Adegi. La lista se cierra con Ignacio Uría, de Altuna y Uría, constructora del tren de alta velocidad, en 2008.

Más allá del incalculable daño humano, el impacto de estas acciones delictivas entre 1970 y 2013 tuvo una consecuencia directa en el desarrollo del país, con un coste económico para las arcas del Estado en más de 25.000 millones de euros en concepto de seguridad a los señalados por la banda terrorista.

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