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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado viernes en la MoncloaEuropa Press

El aislamiento casi total de Sánchez: de su incapacidad para pisar la calle a sus comparecencias encapsuladas

Durante la última campaña electoral, la de las elecciones de Castilla y León, el presidente del Gobierno no estuvo en la calle y fue directo a los sitios donde se celebraban los mítines, todos cerrados y con afiliados o simpatizantes del PSOE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez –tras el regreso de sus vacaciones de Semana Santa en Doñana–, ha pasado la mayoría de los últimos días en su residencia oficial. Según su agenda, en el mes de abril solo ha tenido tres jornadas con actividad. El martes 7 presidió el Consejo de Ministros y mantuvo sendas reuniones en la Moncloa con la líder de la oposición en Bielorrusia, Svetlana Tijanóvskaya y con su exvicepresidenta y actual presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Nadia Calviño. A su vez, el miércoles tuvo un encuentro, también en la sede de la Presidencia, con el presidente ejecutivo del CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, Sergio Díaz-Granados.

El viernes prosiguió por la mañana con sus encuentros en la Moncloa, y recibió al presidente de Botsuana, Duma Gideon Bok. A mediodía se desplazó a Barcelona para clausurar un foro y despachar con el vicepresidente ejecutivo de Prosperidad y Estrategia Industrial de la Comisión Europea, Stéphane Séjourné. Finalmente, por la tarde comenzó su viaje a China, en el que le acompaña su mujer, la pentaimputada Begoña Gómez, porque, según han justificado desde el Ejecutivo, la república comunista la ha invitado de forma expresa.

Esta actividad del presidente del Gobierno –en medio del juicio contra José Luis Ábalos y Koldo García por el caso PSOE– contrasta con su agenda en redes sociales, y particularmente en TikTok. El domingo subió un vídeo en el que enseñó «algunos de los objetos» que tiene en su despacho de trabajo, como una colección de estatuas de Don Quijote o una botella de un niño refugiado de Gaza. «Lo primero es, siempre que llego, poner un poquito de incienso», aseveró.

Además, a primera hora del lunes publicó un vídeo en el que llevaba la segunda equipación de la selección española de fútbol para la Eurocopa de este año. Su objetivo era celebrar que, tras la reforma laboral del Gobierno, se alcanzaron 22 millones de afiliaciones a la Seguridad Social. Finalmente, el jueves colgó otra publicación, esta vez en OXO Museo del Videojuego de Madrid. «Venga, ¿dónde está la marcha?», dice Sánchez entre risas mientras está sentado en un coche de Mario Kart hecho con Lego.

Así las cosas, esta última semana sirve para comprobar que el aislamiento del jefe del Ejecutivo es cada vez mayor. Muchas de las veces que pisa la calle recibe abucheos por parte de la ciudadanía. Por ejemplo, cuando visitó el pasado mes de febrero la provincia de Cádiz para supervisar los efectos de la borrasca Leonardo, fue llamado «¡sinvergüenza!» y «¡carroña!», tal y como publicó El Debate. De la misma forma, fue recibido con gritos de «¡fuera, fuera!» a su llegada al Congreso para el acto de homenaje a la Constitución, que presidieron los Reyes.

En este contexto, –y especialmente después de verse obligado a abandonar la localidad de Paiporta durante su visita por la dana de Valencia–, el también secretario general del PSOE ha optado por agendarse visitas encapsuladas en las que aleja a los concurrentes, y así evita los abucheos. Además, en muchos de sus desplazamientos, como sus llegadas a la Cámara Baja, va escoltado por hasta seis coches oficiales. En consecuencia, durante la última campaña electoral, la de las elecciones de Castilla y León del mes de marzo, Sánchez no pisó la calle y fue directo a los sitios donde se celebraban los mítines, todos cerrados y con afiliados o simpatizantes del PSOE.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante el acto de inicio de campaña del PSOE de Castilla y LeónEuropa Press

Igualmente, esta estrategia de aislamiento también se ha extendido a sus comparecencias públicas. En vez de realizar ruedas de prensa, el presidente del Gobierno opta por las declaraciones institucionales, y la inmensa mayoría de las veces las ejecuta desde la Moncloa. Esta fórmula la ha empleado en dos ocasiones el pasado mes de marzo: «para valorar los últimos acontecimientos internacionales» tras la intervención de Israel y Estados Unidos en Irán, y cuando anunció los nombramientos de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero del Ejecutivo y de Arcadi España como ministro de Hacienda.