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El presidente del Gobierno, en una imagen de este martes en Pekín

El presidente del Gobierno, en una imagen de este martes en PekínEFE

Silencio total

La Moncloa consigue que ningún medio pregunte a Sánchez por el juicio a Ábalos en Pekín

En su primera rueda de prensa desde el inicio del juicio del Supremo, el presidente ha podido escabullirse: en ninguno de los cuatro turnos de preguntas ha salido la cuestión

En la primera rueda de prensa de Pedro Sánchez desde el inicio del juicio contra el exministro José Luis Ábalos, el presidente pudo escabullirse y no decir una sola palabra porque nadie le preguntó al respecto. Pese a tratarse del primer juicio contra la corrupción económica del sanchismo.

La comparecencia tuvo lugar en Pekín, en el marco del viaje oficial de Sánchez y su mujer a China y a más de 9.200 kilómetros del Tribunal Supremo, donde desde el martes pasado están declarando los testigos.

Allí, el equipo de Internacional del presidente concedió únicamente cuatro turnos preguntas a los periodistas españoles que se han desplazado desde Madrid para cubrir el viaje. Concretamente, y por este orden, los elegidos fueron la emisora catalana RAC1, El País, Cuatro y TVE.

Los periodistas hicieron dos preguntas a Sánchez sobre el procesamiento de su mujer, y la segunda ni siquiera la quiso responder porque afirmó que ya había «contestado» a ello la primera vez. Pero nadie preguntó por el juicio que sienta en el banquillo al exsecretario de Organización del PSOE y exministro de Transportes. Quien fuera muñidor de la victoria de Sánchez en las primarias del PSOE primero y en la moción de censura que lo llevó a la Moncloa después.

Sí, por el contrario, por el papel de China ante la guerra de Irán, la regularización extraordinaria de inmigrantes que este martes aprueba el Consejo de Ministros, las dos cumbres de líderes progresistas que se celebran esta semana en Barcelona y las palabras del presidente chino, Xi Jinping, situando al Gobierno de España en «el lado correcto de la historia».

Y no será porque desde el martes pasado, y después de cuatro sesiones (este martes es la quinta), estén escuchándose pocas cosas en el juicio del Supremo. Solo en las primeras sesiones de juicio ha quedado acreditado que dos mujeres fueron enchufadas en empresas públicas del Ministerio de Transportes por orden de Ábalos. Que la trama pagó a una de ellas, Jésica, el alquiler de un piso en la Plaza de España de Madrid durante casi tres años. Que el único directivo que intentó rebelarse fue amenazado por Koldo García para que dejara en paz a Claudia Montes, contratada de forma irregular en Logirail.

A mayores, la empresaria Carmen Pano se ratificó en que llevó 90.000 euros en metálico a la sede de Ferraz, y en que Ábalos quería un chalet en Cádiz a cambio de sus gestiones para Villafuel, compañía que necesitaba que el Gobierno le expidiera una licencia para operar en el sector de los hidrocarburos. Su hija y expareja de Víctor de Aldama declaró que Air Europa pagó a Aldama y a Koldo García medio millón de euros por el rescate.

El hermano de Koldo, Joseba, admitió que fue dos veces a la sede del PSOE a recoger dinero en metálico. Y, este lunes, el dueño de Villafuel y socio de Aldama, Claudio Rivas, se negó a declarar al estar investigado en otra causa en la Audiencia Nacional, que investiga una trama que defraudó a la Hacienda Pública al menos 200 millones de euros con el IVA, y que pudo operar gracias a una licencia otorgada por el Ejecutivo de Sánchez sin cumplir los requisitos.

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