Gustavo Petro y Pedro Sánchez
Sánchez sostiene desde la cumbre izquierdista que la democracia «no se puede dar por sentada»
El presidente del Ejecutivo ha hablado de una «desinformación» que «erosiona la confianza en los gobiernos»
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha llamado este sábado a actuar para defender y «fortalecer» la democracia ante «ataques al sistema multilateral» y «una peligrosa normalización del uso de la fuerza». Lo ha hecho durante su intervención en la apertura de la cumbre izquierdista que se celebra este fin de semana en Barcelona, ante mandatarios internacionales como Gustavo Petro, Claudia Sheinbaum o Lula da Silva.
«Dentro de nuestras sociedades crece la desigualdad, la desinformación erosiona la confianza en los gobiernos y por tanto en nuestras instituciones democráticas», ha sostenido Sánchez, que cree que el riesgo al que se están enfrentando las sociedades: «que la democracia se vacíe por dentro mientras se la ataca desde fuera».
Así, ha señalado ante una veintena de dirigentes de la izquierda que la respuesta «no puede ser meramente defensiva»: «No basta con resistir, tenemos que proponer. Tenemos que liderar. Tenemos que demostrar que la democracia no solo se defiende, sino que se fortalece y se perfecciona día a día».
El presidente del Gobierno ha lanzado en su discurso lo que para él son tres grandes prioridades. Por una parte, la reforma de la ONU para «reflejar la realidad del mundo del siglo XXI» y dar más representación a regiones como América Latina, África y Asia, y ha apostado por que una mujer originaria de América Latina sea la nueva secretaria general.
La segunda prioridad tiene que ver con la gobernanza digital y las redes sociales. En este sentido, Sánchez ha señalado que la tecnología «no se gobierna sola» y sin dirección ni reglas "nos divide y nos hace más dependientes». Según el presidente del Gobierno, no se puede permitir que el poder tecnológico «quede fuera del control democrático». Y ha insistido en su iniciativas para exigir responsabilidad a las plataformas y sus directivos y medir el impacto de odio y la polarización, al tiempo que ha vuelto a aludir a su propuesta de limitar el acceso de los menores de edad a las redes sociales.
Y en tercer lugar, ha hablado de la lucha contra la desigualdad, que, tal como ha expresado, no es compatible con democracias sanas y fuertes. «Cuando las oportunidades no llegan a todos (...) la democracia pierde legitimidad», ha sostenido.