Luis Bárcenas declara ante la Audiencia Nacional este lunes
Del audio destruido de Rajoy a la «operación de película»: las claves de la declaración de Bárcenas ante el juez
Durante su comparecencia, Bárcenas también admitió contradicciones respecto a declaraciones anteriores, como haber negado en el pasado la existencia de grabaciones
El extesorero del PP, Luis Bárcenas, ha protagonizado este lunes una de las declaraciones más relevantes del juicio por la Operación Kitchen en la Audiencia Nacional, donde ha tocado multitud de puntos. Uno de los ejes centrales de su testimonio ha sido el reconocimiento de que trató de destruir varias grabaciones «relacionadas con M.R.», al que identificó como el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy. Según explicó, se trataba de tres audios, uno propio, otro «muy corto» con Rajoy y un tercero con el dirigente popular Javier Arenas. En ellos, afirmó, se abordaba la existencia de una «contabilidad extracontable» en el partido.
Bárcenas también relató que la grabación con Rajoy recogía un encuentro en su despacho en el que le entregó documentación sobre ese sistema de cuentas. «Se extraña mucho, pregunta cómo es posible que llevemos esos papeles y los introduce en una destructora», aseguró, añadiendo que ese momento quedó registrado en el audio.
Para eliminar ese material, explicó que durante su estancia en prisión en 2013 encargó a un interno con conocimientos informáticos que accediera a los archivos almacenados en la nube y los destruyera. Le facilitó las claves de acceso y le entregó instrucciones por escrito, además de un pago de entre 4.000 y 4.500 euros. Aunque no puede confirmar si completó el encargo, sostiene que, al recuperar la libertad, los archivos ya no estaban.
Estas grabaciones, junto a documentación sensible, se encontraban también en un pendrive que guardó inicialmente en su domicilio y que posteriormente trasladó al estudio de su esposa en Madrid, donde se almacenaban cajas con material relacionado con la actividad financiera del partido. Ese local habría sido uno de los objetivos del presunto operativo parapolicial.
En este contexto, Bárcenas enmarcó la llamada Operación Kitchen –que investiga un supuesto espionaje organizado desde el Ministerio del Interior durante el Gobierno de Rajoy– como una actuación destinada a hacerse con esa información, y llegó a calificarla como una operación «de película» y situó su origen en el propio partido, vinculándola al borrado de los discos duros en la sede del PP.
Rosalía Iglesias (d), mujer de Luis Bárcenas, a su salida de la Audiencia Nacional
Otro de los puntos relevantes de su declaración fue el papel de su chófer, Sergio Ríos, al que definió como «chico para todo». Según explicó, tenía acceso a documentación, dispositivos y al entorno familiar, y fue quien trasladó parte del material desde la sede del partido hasta el estudio de su mujer. Con el tiempo, sin embargo, comenzaron a desconfiar de él.
En paralelo, tanto Bárcenas como su esposa, Rosalía Iglesias, relataron la sensación de haber sido objeto de seguimientos. Iglesias afirmó que se sentía vigilada, aunque en un primer momento pensó que se trataba de periodistas. También señaló que en su estudio desaparecieron cajas y que terceros le alertaron de la presencia de «gente extraña» preguntando por ella.
La esposa del extesorero describió además ese periodo como «muy traumático», asegurando que muchas situaciones se han borrado de su memoria, y sostuvo que nunca escuchó las grabaciones, aunque conocía su existencia. También explicó que decidió prescindir del chófer al sentirse «incomodísima» con su comportamiento.
Durante su comparecencia, Bárcenas también admitió contradicciones respecto a declaraciones anteriores, como haber negado en el pasado la existencia de grabaciones. Lo justificó en el contexto de su relación con el PP en aquel momento, que definió como una etapa de «vamos a llevarnos bien», y que cambió radicalmente tras el ingreso en prisión de su mujer.