El ex ministro José Luis Ábalos ha ironizado, en varias ocasiones, durante su comparecencia en el Supremo
Juicio del 'caso mascarillas'. Día 13
Ábalos asegura en el Supremo que Aldama «usurpó» papel oficial y sellos del Ministerio para reforzar su «farsa»
El ex socialista considera que el comisionista utilizó su acceso a las instalaciones del Departamento de Transportes para fabricar la «historia de una impostura»
El mismo día en el que Víctor de Aldama ha presentado una nueva prueba contra el ex ministro José Luis Ábalos, en la que presuntamente se le escucha pedir una comisión de varios millones de euros por la venta de un inmueble de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), el que fuera titular del Departamento de Transportes se ha sentado en el Supremo, para ser interrogado como acusado. Ábalos no ha dudado en cargar contra el empresario, considerado principal comisionista de la trama, a quien ha señalado como autor de una «impostura».
En concreto, en lo relativo a las acusaciones formuladas por Aldama sobre la Internacional Socialista a la que «le da mucho bombo». Sin embargo, Ábalos ha asegurado que la carta que ha aflorado sobre el que fuera opositor del régimen chavista y presidente interino Juan Guaidó se fabricó a partir de la «sustracción de papel oficial». De acuerdo con el ex ministro se recurrió «a un sello» oficial y para acabar de consumar la farsa, Aldama usó «una carpeta dorada con el escudo del España» que forma parte del «material de oficina» del que se hace uso en el Ministerio. Si bien ha confesado no saber «cómo lo hizo».
«Si lo que quiere con eso es darle solemnidad a una carta, que no va firmada por mí, como si estuviéramos en la Edad Media...», ha insistido Ábalos en respuesta a las cuestiones planteadas por el fiscal Alejandro Luzón. Y, todo el mundo sabe que «cualquier correspondencia del ministro lleva la firma. No va solo sellada».
Además, el acusado ha defendido que «el ministro firma pocas cosas» porque la mayoría de los procedimientos están delegados. Pero no hasta el punto de «usurpar un mandato» porque, desde el punto de vista institucional, «un ministro no puede encargar una representación con delegaciones tan extensas».