Ábalos exhibe al fiscal Luzón un cuadro de ingresos indebidos que le atribuye la UCO para negarlos
Juicio del 'caso mascarillas'. Día 13
Ábalos se defiende de las 'mordidas' que le atribuye la UCO y asegura que si tuviese dinero «en cuatro años» ya habría «aflorado»
El ex ministro de Transportes asegura que todavía «debo a Koldo García unos 33.000 euros». Se ha lamentado de que tras renunciar a su acta como diputado «le han denegado hasta la indemnización» parlamentaria por lo que carece de ingresos desde diciembre
El último bloque del interrogatorio de esta mañana, en el que el fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, ha incidido en el informe patrimonial elaborado por la UCO (Unión Central Operativa) de la Guardia Civil, ha provocado un cambio de tono en la declaración, hasta entonces casi afable, de José Luis Ábalos. El ex ministro se ha puesto a la defensiva en varios momentos y, además de atacar a los investigadores por sus conclusiones sobre sus finanzas, ha aprovechado para lamentarse por su precaria situación económica. Desde que renunció a su acta como diputado del Grupo Mixto, donde pasó tras ser expulsado del PSOE, el pasado mes de diciembre: «No tengo ingresos».
Ábalos se ha afanado, por lo tanto, en demostrar lo que, según su relato, son inconsistencias de los investigadores en un cuadro, incorporado dentro de uno de los informes policiales, en el que se detallaron los ingresos identificados, durante las pesquisas, como sin justificar. «¿En todos estos años, esto es lo que lo que me han encontrado en efectivo, 95.000 euros, de millones?», se ha preguntado el ex ministro.
Sin embargo, el fiscal Luzón le ha recordado que, también, incurrió en un gasto de más de 400.000 euros en efectivo, en tan solo dos años, en los que no realizó «retiradas de efectivo» de sus cuentas bancarias.
Ábalos se ha apresurado, entonces, a asegurar que: en primer lugar «hoy casi todo el mundo paga todo con tarjeta, hasta un café»; en segundo término, que su entonces mujer, Carolina Perles, tenía sus propios ingresos que contribuían al sostenimiento de la economía familiar, en un momento en que «la vivienda del Ministerio» no le suponía ningún coste, por ejemplo, y desde su posición de ministro no «iba pagando por ahí»; y, en tercer lugar, por cómo es posible, si la trama le ha resultado tan rentable, que «en cuatro años no me han localizado cuentas, fondos». «No hay nada de eso, lo siento (...) El sesgo [de la UCO] es permanente. Si tuviera dinero ya habría aflorado», ha seguido insistiendo Ábalos.
El acusado, que hoy ha declarado durante cuatro horas a preguntas del Ministerio Público, con un receso de unos 15 minutos, ha aprovechado el bloque patrimonial para explicar que si dejó de hacer uso de retiradas de efectivo en su banco fue no sólo porque la llegada a Transportes le cambió «mucho la vida». Hasta el punto de que ni siquiera necesitaba su coche particular que acabó vendiendo porque «se estaba pudriendo» en el garaje, al disponer de vehículo oficial.
Un extremo éste que el fiscal Luzón se ha encargado de aclararle que se prolongó, también, una vez cesado de sus responsabilidades ministeriales: el patrón de no disponer ni una sola vez de dinero en metálico, de sus cuentas bancarias, se mantuvo. Ábalos no ha dudado en matizar que solo tenía una «cuenta en común» con su ex mujer y que los investigadores olvidaron computarle entre las entradas de dinero que percibió durante todo el tiempo que permaneció en el cargo, las rentas de los alquileres de los inmuebles de los que era propietario o, incluso, que le asignaron pagos que eran de Koldo, pero no suyos.