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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al ministro de Fomento, José Luis Ábalos en 2018

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al exministro de Fomento José Luis Ábalos, en 2018 en el CongresoEuropa Press

Sánchez llegó a la Moncloa para acabar con la corrupción y ahora le acorralan los casos

José Luis Ábalos fue el encargado de abrir en el Congreso de los Diputados, el 31 de mayo de 2018, la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa. Durante su discurso, el exministro de Transportes –que se acaba de sentar en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo por su corrupción en el caso PSOE– acusó al PP de haber creado un «sistema de corrupción institucional», a la vez que espetó a Mariano Rajoy que «usted ha hundido hasta límites insospechados la dignidad de la sede que ocupa».

En su declaración en el Alto Tribunal, el empresario Víctor de Aldama aseveró que si existía «una banda organizada criminal», el «señor presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está en el escalafón uno; el señor Ábalos es el escalafón dos, porque es el que daba y otorgaba; el señor Koldo García en el tres y yo en el cuatro». «Todo lo sabía el señor presidente, como a mí se me transmitía y como él mismo me transmitió el día del teatro», aseveró el comisionista en referencia al día de 2019 en el que se hizo una fotografía con el líder de los socialistas tras un mitin electoral.

El fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, corrigió a Aldama y afirmó el miércoles que el jefe del Ejecutivo «no era el número uno» en la «verdadera organización criminal»: «No se trata de establecer un número uno, un número dos, un número tres, y desde luego no era el número uno el presidente del Gobierno, como con notable desahogo le atribuye ese papel Aldama».

Víctor de Aldama con Pedro Sánchez

Víctor de Aldama con Pedro Sánchez en 2019EP

No obstante, el político que llegó al poder para acabar con la corrupción –y que afirmó en su discurso de defensa de la moción de censura que «no se puede obligar a un país a elegir entre democracia y estabilidad, porque no hay mayor inestabilidad que la que emana de la corrupción»– ha acabado ocho años después rodeado de escándalos y causas judiciales.

Además del caso PSOE –que afecta a dos exsecretarios de organización de los socialistas, Ábalos y Santos Cerdán–, están imputados familiares del jefe del Ejecutivo, como su hermano, David Sánchez, y su mujer, Begoña Gómez. También afectan al Gobierno los polémicos y millonarios rescates de Air Europa y Plus Ultra, al igual que el caso Leire, en el que la presunta fontanera de Ferraz ofreció beneficios procesales a cambio de información contra la Fiscalía y altos cargos de la Guardia Civil. A su vez, el exfiscal general del Estado Álvaro García Ortiz ha sido condenado por revelar secretos de Alberto González Amador, el novio de Isabel Díaz Ayuso.

Igualmente, El Debate reveló el pasado 4 de mayo que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional encontró en la vivienda de José Antonio Marco Sanjuán, ex 'tres' de María Jesús Montero, una caja fuerte oculta en una barbacoa, dinero en el baño y billetes de 50 «en el interior de libros y archivadores».

En este contexto, la portavoz parlamentaria de los 'populares', Ester Muñoz, verbalizó el jueves muchas de las causas que acorralan al jefe del Ejecutivo. En una rueda de prensa en el Congreso afirmó que la condena a Ábalos puede ser «la primera» de lo que «está por llegar», debido a que «hay muchos otros casos que están siendo enjuiciados en estos momentos; el caso de Hidrocarburos, el caso de Forestalia, tenemos la SEPI, tenemos también esa financiación irregular en el Partido Socialista».

«Todos los casos de corrupción que afectan a su familia, a su hermano, a su mujer, al fiscal general del Estado, a varios Ministerios, a su propio partido, ya le tendrían que haber llevado a dimitir. Lo que yo le exijo a Sánchez es lo que él le exige a los suyos», agregó Muñoz.

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