Alberto Núñez Feijóo y Juanma Moreno, en un acto de la campaña
Final de campaña
Andalucía reordena la política nacional para el último año de una legislatura moribunda
Las elecciones de este domingo medirán la hegemonía de Juanma Moreno, pero no solo. También recalibrarán el papel de cada cual tanto en el bloque de la derecha como en el de la izquierda
La costumbre en política es que la campaña se le haga larga a quien va ganando en las encuestas y corta a quien va a perdiendo y necesita remontar. Pero en la campaña andaluza ha acabado produciéndose una rareza: la más interesada en terminar con esto cuento antes ha sido la virtual derrotada: María Jesús Montero, que el lunes se inmoló en el debate de Canal Sur al rebajar la muerte de dos guardias civiles en Huelva a un «accidente laboral».
Que Juanma Moreno ganará las elecciones de este domingo es una de las pocas certezas de este 17-M de repercusión nacional que pone fin al ciclo electoral autonómico iniciado el 21 de diciembre en Extremadura. Y que servirá para reordenar la política nacional y recalibrar el papel de cada cual, tanto en el bloque de la derecha como en el de la izquierda, para el último año de una legislatura moribunda. Cuando termine el recuento quedarán resueltas varias incógnitas. Son éstas:
La principal es si el actual presidente y candidato del PP revalida su mayoría absoluta. Los sondeos han venido pronosticando que la moneda puede caer de un lado u otro en función de los restos en las ocho provincias. Los populares creen que llegarán a la cifra mágica de 55 escaños, pero han huido de cualquier atisbo de triunfalismo para no desmovilizar a sus potenciales votantes.
No es el PSOE el que puede arrebatar a Moreno la mayoría absoluta, sino el resultado de Vox y el de la extrema izquierda, que concurre en dos marcas: Por Andalucía -IU, Sumar y Podemos- y Adelante Andalucía, de corte andalucista. Si Moreno se queda a dos o tres escaños de la mayoría absoluta, su jugada será lanzar un órdago: o gobierno en solitario o repetición de elecciones. No tiene ninguna intención de pactar una coalición con Vox, como sí ha ocurrido en Extremadura y Aragón y como va a ocurrir en Castilla y León una vez que los andaluces voten.
La segunda incógnita es cómo de abultada será la derrota de María Jesús Montero. Todos los sondeos han pronosticado que caerá por debajo de los 30 escaños que obtuvo Juan Espadas en 2022, pero falta poner cifras al naufragio. Falta conocer su número de diputados, la distancia de voto con el PP (que puede doblarle el escaños), si Vox es capaz de superarla en la circunscripción de Almería y/o en algún municipio importante y el trasvase de voto a su izquierda.
Pedro Sánchez y María Jesús Montero
La candidata socialista aspiraba a atraer a parte de los votantes socialistas que hace cuatro años votaron al PP y no solo no parece haberlo conseguido (ese voto prestado ha resultado a fondo perdido), sino que en esta campaña ha padecido nuevas fugas: a la abstención y a las candidaturas encabezadas por Antonio Maíllo y José Ignacio García.
Tan negro pinta este domingo para la exvicepresidenta primera de Pedro Sánchez que ya se especula con la posibilidad de que dimita una vez terminado el recuento. O de que no recoja su acta de diputada en el Parlamento de Andalucía y vuelva a Madrid, donde aún no ha renunciado a su escaño (argumenta que para no perder su plaza en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla). Y, de ahí, a algún cargo institucional. Lo que parece descartado es que Montero sea una apuesta a medio plazo en el PSOE de Andalucía, como sí lo es Pilar Alegría al frente del PSOE de Aragón. Lo probable es que ella no sea la candidata en 2030.
Por su parte, el resultado de Vox se medirá en dos parámetros: cuantitativo y cualitativo. Cuantitativamente, la duda es si el partido de Santiago Abascal logrará superar los 14 escaños que tuvo en 2022 con el 13,46 % de voto. Todo lo que sea bajar de ahí o no crecer acentuará la dinámica que inició Vox en Castilla y León, donde no cumplió sus expectativas de alcanzar el 20 % de voto; lastrado por sus polémicas internas, su cercanía a Donald Trump y el bloque a la formación de gobierno en Extremadura. Cualitativamente, el triunfo de Vox dependerá de si Moreno obtiene o no mayoría absoluta: si la obtiene, el grupo de Manuel Gavira será irrelevante en el Parlamento de Andalucía a efectos prácticos. Pero si el presidente andaluz acaba necesitando la abstención de Vox el escenario será muy distinto.
Santiago Abascal y Manuel Gavira
En la extrema izquierda también cuecen habas. La primera incógnita es cuál de las dos formaciones gana ese duelo, Por Andalucía o Adelante Andalucía, puesto que en las encuestas han venido estando muy parecidas, con cinco escaños cada una de media. En estas elecciones, Podemos volvió contra pronóstico y sobre la bocina a una candidatura con Sumar, que es la que lidera Maíllo. El resultado del experimento condicionará las futuras negociaciones para una lista de unidad en las generales. La renuncia de Yolanda Díaz a encabezarla ha eliminado un veto que era innegociable para los morados, pero aun así no será fácil que la haya.
Los 6,8 millones de andaluces llamados a votar este domingo tienen las respuestas.