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La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, da un discurso durante el acto central de la festividad de la Patrona de la Guardia Civil, este domingo en Cuenca.

La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, durante un discursoEFE

Las prisas de la directora

​Mercedes González no perdió el tiempo y se reunió con Leire 13 días después de volver a la Guardia Civil

  • Tras su breve paso por el Congreso como diputada, fue nombrada por segunda vez el 17 de septiembre de 2024. El 30 de ese mes se citó con la fontanera

  • Sánchez no entregará su cabeza ni ninguna otra. Cree que sería una muestra de debilidad

Mercedes González se reunió por primera vez con Leire Díez solo 13 días después de ser nombrada directora general de la Guardia Civil por segunda vez, tras su breve paso por el Congreso como diputada. El primer encuentro que tiene documentado la UCO entre la ahora imputada y la fontanera se produjo el 30 de septiembre de 2024. El Consejo de Ministros designó a González el 17 de septiembre, en sustitución de Leonardo Marcos, que duró 15 meses en el cargo. A González apenas le había dado tiempo a tomar posesión y ponerse al día cuando se vio con Díez. Evitó hacerlo en su despacho y la citó en una cafetería de las inmediaciones de la Dirección de la Guardia Civil, ubicada en la calle Guzmán el Bueno.

El presidente del Gobierno se ha encargado de dejar bien claro en las últimas horas que no piensa entregar la cabeza de González, ni la de su DAO —también imputado— ni ninguna otra. González, además, es su amiga personal. Cree Pedro Sánchez que sería una muestra de debilidad, y no de responsabilidad, que ni él ni su Gobierno se pueden permitir. Porque contradiría el discurso del «vienen a por nosotros» que intenta inocular a las bases socialistas. Y porque sería reconocer que las acusaciones de la UCO y de la Fiscalía Anticorrupción contra ella tienen base.

Así pues, Mercedes González continuará con su agenda. Aun cuando las principales asociaciones de la Benemérita han pedido su dimisión, o su cese, tras haber sido imputada por el juez Santiago Pedraz por presuntos delitos de prevaricación y obstrucción a la justicia en el caso Leire. Con el consiguiente daño reputacional para un Cuerpo muy valorado por la opinión pública.

González fue nombrada directora general de la Guardia Civil por primera vez en marzo de 2023. Llegó al cargo después de que su antecesora, María Gámez, dimitiera cuando su marido, Juan Carlos Martínez, fue imputado en una pieza separada de los EREs, que al año siguiente fue archivada. A diferencia de lo que ocurre ahora, fue imputado su marido, ni siquiera Gámez. Pero ella dejó el cargo por «principios de honestidad y responsabilidad», según sostuvo entonces, y para no perjudicar a su familia ni a la institución. Como también tuvo que renunciar el pasado mes de febrero el director adjunto operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, ‘Jota’, tras ser acusado de agredir sexualmente a una subordinada con la que había mantenido una relación en el pasado.

El apego que ahora tiene González al cargo no lo tuvo en junio de 2023, cuando dimitió para ir en las listas del PSOE a las elecciones generales. Entonces parecía que Pedro Sánchez iba a salir del Gobierno, y buscó acomodo en las candidaturas al Congreso para sus principales colaboradores. Fue diputada poco más de un año.

La directora general de la Guardia Civil tendrá que declarar ante el magistrado de la Audiencia Nacional el 16 de julio y explicarle las al menos tres reuniones que mantuvo con Leire Díez. Reuniones que, según ella, no fueron tales, sino cafés. «Yo no he tenido nunca una reunión con la señora Leire Díez. Yo me he tomado dos cafés con la señora Leire Díez. Punto. Bueno, tés. Eran tés, porque yo no tomo café», sostuvo a mediados de junio en la Comisión de Interior del Senado. Un juego semántico que no le bastará para convencer al juez. Está acusada, incluso, de «utilización instrumental de expedientes disciplinarios como mecanismo de presión sobre los investigadores policiales», según la Fiscalía.

Al primer encuentro, recién llegada de nuevo a la Dirección General, siguió otro el 20 de diciembre de 2024, que ya entonces desveló El Debate. A Díez le cayó una multa de aparcamiento durante su reunión de aquel día, concretamente en la calle Julián Romea. El tercero se produjo el 2 de abril de 2025. Las tres citas las negaron tanto ella como el ministro Fernando Grande-Marlaska, hasta que las evidencias pudieron más. González y la fontanera siguieron comunicándose por WhatsApp, aunque la primera activó el borrado automático de mensajes para no dejar rastro.

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