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Mercedes González

La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, durante su última intervención en el SenadoEFE

Citada el 16 de julio

¿Se atreverá la directora de la Guardia Civil a repetir ante el juez Pedraz esto que afirmó en el Senado?

Mercedes González compareció en la Cámara Alta el pasado 16 de junio y allí ya dejó momentos inverosímiles. Sobre todo cuando distinguió entre una reunión y un café. En su caso, té

La imputación de la directora general de la Guardia Civil y del DAO en el caso Leire por presuntos delitos de prevaricación y obstrucción a la justicia nos devuelve a la comparecencia que Mercedes González protagonizó en la Comisión de Interior del Senado el pasado 16 de junio.

La protegida del ministro Fernando Grande-Marlaska necesitará algo más que el relato que desplegó en la Cámara Alta para convencer al juez Santiago Pedraz el día 16 de julio de que no participó en una trama para obstaculizar las investigaciones de casos que afectan a Pedro Sánchez. Puesto que la Fiscalía Anticorrupción la acusa, incluso, de la «utilización instrumental de expedientes disciplinarios como mecanismo de presión sobre los investigadores policiales». Ella ha negado en todo momento que fuesen expedientes disciplinarios y los ha rebajado siempre a «dos actuaciones administrativas» en las que los agentes declararon como testigos; no acusados de nada.

El momento más inverosímil de aquella comparecencia fue cuando González distinguió entre reuniones y cafés. «Yo no he tenido nunca una reunión con la señora Leire Díez. Yo me he tomado dos cafés con la señora Leire Díez. Punto. Bueno, tés. Eran tés, porque yo no tomo café», afirmó, ante la perplejidad de los senadores del PP, Vox y UPN.

Como contó entonces El Debate, en las casi dos horas y media que duró su comparecencia, la directora general de la Benemérita no aclaró algo tan simple como por qué siguió mensajeándose con Leire Díez y borrando automáticamente los mensajes si, supuestamente, en el último encuentro que tuvieron ella le pidió que readmitiera en su puesto al comandante Rubén Villalba (colaborador de la trama) y González se levantó y se marchó. Tampoco respondió si se reunió con Díez por orden de alguien, si reportó a alguien, o si accedió en algún momento a la base de datos de la Guardia Civil para comprobar los expedientes personales de los miembros de la UCO objetivo de las cloacas, entre otras cuestiones.

González reveló aquel día que el ministro del Interior sabía desde el 30 de mayo de 2025 que ella había tenido algún encuentro informal con la fontanera, porque se lo contó personalmente. Lo que supuso un giro de guion: no es que el ministro del Interior negara esas citas porque no las conocía, sino que las negó conociéndolas. O tal vez las negó precisamente porque las que conocía.

Grande-Marlaska compareció el martes en el Senado y reconoció que su subordinada sí le informó, cuando ocurrió, de que Leire Díez le había pedido que restituyera al comandante Rubén Villalba (miembro de la trama), lo que fue tanto como reconocer que había mentido hasta entonces en sus múltiples versiones anteriores.

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