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Los ataques de radicales a militares durante la final del Mundial

Qué hay detrás de las agresiones a militares en Berriozar (Navarra): los nuevos cachorros de la kale borroka

Expertos consultados por El Debate explican que estos movimientos representan una nueva fase del nacionalismo radical juvenil, marcada por las discrepancias internas sobre la estrategia que debe seguir la izquierda abertzale tras el final de ETA

La agresión sufrida por un grupo de militares que seguía la final del Mundial de fútbol en un bar de Berriozar (Navarra) sigue dando que hablar y señalando a las organizaciones de la izquierda abertzale radical que pugnan por ocupar el espacio de movilización juvenil que durante décadas monopolizó el entorno de ETA. Mientras la investigación continúa abierta, los incidentes han servido para situar en el centro del debate a colectivos surgidos en los últimos años que cuestionan la estrategia institucional de EH Bildu y reivindican un discurso más rupturista.

Expertos consultados por El Debate explican que estos movimientos representan una nueva fase del nacionalismo radical juvenil, marcada por las discrepancias internas sobre la estrategia que debe seguir la izquierda abertzale tras el final de ETA. Y es que, durante la última década, Bildu ha consolidado su crecimiento electoral y su presencia institucional a la par que ha provocado el rechazo de una parte de la militancia más joven, que considera que la coalición soberanista ha abandonado la confrontación política y social que caracterizó históricamente al Movimiento de Liberación Nacional Vasco.

De esa ruptura nacieron organizaciones como Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), creada en 2019 con un marcado discurso marxista revolucionario y muy crítica con la evolución de Sortu y Bildu, o con la aparición de Jardun Koordinadora, escisión de GKS que reprocha a esta organización haber sustituido la reivindicación nacional por un discurso centrado casi exclusivamente en la lucha de clases.

Mientras GKS ha ido reforzando su perfil marxista e internacionalista, Jardun pone el acento en el independentismo vasco y en la reivindicación nacional, recuperando símbolos y discursos que algunos analistas consideran más próximos al nacionalismo radical tradicional. Contando con esto, fuentes conocedoras de la realidad política vasca explican a El Debate que la competencia entre estas organizaciones y Bildu tiene un objetivo claro, que es la hegemonía del nacionalismo entre los jóvenes.

En ese contexto enmarcan la marcha convocada la semana pasada por Bildu, junto con las plataformas 7 Baietz, Gu Ere Bai y Gure Esku, para reclamar la oficialidad de la selección vasca de fútbol. La movilización, celebrada el mismo día de la semifinal entre España y Francia, pretendía reivindicar el derecho del País Vasco a competir internacionalmente con selección propia, aunque la asistencia fue muy inferior a la esperada.

Cinco días después de aquella movilización, durante la final, tuvieron lugar diferentes incidentes en puntos del País Vasco y Navarra, como la agresión sufrida por varios militares que seguían el encuentro en un establecimiento hostelero de Berriozar.

Aunque las circunstancias son muy distintas a las vividas durante los años de mayor actividad de ETA, asociaciones cívicas y expertos en el fenómeno del terrorismo coinciden en que estos nuevos colectivos representan la expresión de un sector del nacionalismo radical que rechaza la estrategia institucional emprendida por Bildu.