La vicepresidenta Yolanda Díaz, en su escaño
De salida
Yolanda Díaz estrena su candidatura a la OIT con otra derrota ante Cuerpo que exhibe su debilidad
El nuevo aplazamiento del registro horario de la responsable de Trabajo no es un contratiempo cualquiera, sino el resultado de un pulso que libran desde hace meses ambos vicepresidentes
Pedro Sánchez ha puesto un puente de plata a Yolanda Díaz, que el jueves confirmó su candidatura para dirigir la Organización Internacional del Trabajo, una agencia perteneciente a la ONU. La decisión no se conocerá hasta el 16 de noviembre y la vicepresidenta no tomaría posesión hasta noviembre de 2027 -un año después- en el caso de ser elegida. Así que su intención sigue siendo continuar en el Gobierno lo que reste de legislatura.
Sin embargo, la también ministra de Trabajo ha estrenado su candidatura con una derrota, tal vez la última, tal vez la penúltima, ante el vicepresidente Carlos Cuerpo. Una de las que escuecen, porque tiene que ver con el último objetivo que se ha marcado Díaz para dejar su impronta: la reforma del registro horario.
Tanto el Ministerio de Economía como el de Transportes anunciaron este viernes que la aprobación del real decreto que ha de modificarlo se pospone, al menos, hasta septiembre. A pesar de que la voluntad de Díaz era dejarlo resuelto en el Consejo de Ministros del próximo martes. Porque será el último antes de las vacaciones del Gobierno y porque en julio se cumple el plazo del ultimátum dado por UGT y Comisiones Obreras: ambos sindicatos advirtieron al Ejecutivo de que, si el registro horario no se aprueba este mes, no cuenten con ellos para futuros acuerdos.
La socia de Sánchez compareció el pasado martes en la Moncloa y dio a entender que estaba a punto de caramelo: «Estamos trabajando, en el seno del Gobierno, para que esta norma vea la luz lo antes posible. Pero créame, está todo prácticamente listo, y digamos que esta vulneración, irregularidad manifiesta, que tenemos en nuestro país, se va a acabar», sostuvo. No sin antes resaltar: «A veces, la ciudadanía, o a veces, la política piensa que las leyes, no son importantes. Esta lo es. Es tan importante como que, se realizan 2,5 millones de horas extraordinarias, irregulares, sin retribuir, a la semana en nuestro país».
Tres días después
Apenas 72 horas después, llegó el jarro de agua fría para una vicepresidenta que cada vez tiene menos mando en el Gobierno, incluso en el ala de Sumar. Primero, porque desde que en febrero anunció su marcha en diferido al señalar que no iría en ninguna lista electoral, su papel en el Ejecutivo se ha ido diluyendo. Segundo, porque su margen de maniobra se ha ido achicando tras el ascenso a vicepresidente primero del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, cuando María Jesús Montero se marchó a probar suerte en Andalucía. Desde entonces, Cuerpo es el mandamás del área económica del Gobierno, que abarca 15 de los 22 ministerios. Todos los que forman parte de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, incluido Trabajo.
Pedro Sánchez y el vicepresidente Carlos Cuerpo, en el Congreso
Díaz ve detrás de este nuevo aplazamiento la alargada sombra de la CEOE. «Dice la patronal que tiene amigos en el Gobierno, que no son ni el presidente ni Yolanda Díaz», sostienen desde el Ministerio de Trabajo, en alusión velada a Cuerpo. A quien, en el pasado, la gallega llegó a acusar de estar del lado de los empresarios por tratar de poner cordura a un real decreto elaborado por el Ministerio de Trabajo que ya fue duramente criticado por el Consejo de Estado.
El máximo órgano consultivo del Gobierno emitió un dictamen demoledor en su contra, basándose en informes de los ministerios de Economía -Carlos Cuerpo- y de Función Pública –Óscar López–, así como de la Agencia Española de Protección de Datos. El Consejo de Estado advertía, entre otras cosas, que un cambio legislativo así no puede despacharse en un simple real decreto.
Porque el departamento de Díaz quiere obligar a las empresas a disponer de un registro horario digital de sus empleados, y al que la Inspección de Trabajo tenga acceso remoto, mediante una norma con rango de reglamento, que es la manera de que no necesite la aprobación posterior en el Congreso (un real decreto ley sí necesita convalidación posterior en la Cámara Baja, y una ley requiere de la aprobación de ambas cámaras legislativas).
Cuerpo no se opone a endurecer al registro horario para computar las horas extra, pero considera que el Gobierno debe hacer caso a las observaciones del Consejo de Estado. «Esperemos que podamos avanzar en este mes de septiembre para llevarlo y hacerlo con todas las garantías para que sea efectivo lo antes posible», afirmó este viernes. Aunque el dictamen no es vinculante, si el Ejecutivo aprobara la norma desoyendo al órgano consultivo sería un suicidio. Porque ello abriría una batalla legal con las empresas, que utilizarían ese dictamen como baza de peso. El número dos también considera que algo así no se puede imponer a las pymes, que son la mayoría del tejido empresarial español.
Lo que subyace en el fondo es la frustración de Yolanda Díaz tras no haber podido llevar a cabo el gran objetivo que se había marcado para esta legislatura: la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales. Junts la tumbó en el primer asalto parlamentario, el pasado mes de septiembre, a pesar de que la vicepresidenta habló con Carles Puigdemont para tratar de convencerlo de sus beneficios. En aquel proyecto de ley estaba incluida la reforma del registro horario. Así que la vicepresidenta decidió salvarlo de la quema y tramitarlo como real decreto. Hasta que se topó con Cuerpo, con el PSOE y con el Consejo de Estado.
La pasada legislatura, Díaz sí pudo sacar adelante la reforma laboral, pero de aquella manera: únicamente porque un diputado del PP se equivocó en la votación. Aquello dejó una enemistad a perpetuidad entre ella y Gabriel Rufián, porque ERC votó en contra. Si Díaz y Cuerpo no logran resolver sus diferencias sobre el registro laboral, el vicepresidente económico puede pasar a engrosar su lista negra.