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Inmigrantes acampados a las puertas del CETI de CeutaEFE

Ceuta, atrapada en una emergencia permanente: por qué está cada verano al borde del colapso migratorio

Desde hace años, la llegada del verano coincide con un repunte de la presión migratoria sobre Ceuta

La imagen se repite con una frecuencia que hace tiempo dejó de sorprender a los ceutíes. Es empezar el verano y el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de la ciudad autónoma vuelve a quedarse pequeño, mientras las administraciones convocan reuniones de urgencia y decenas de personas aguardan a las puertas del recinto a la espera de encontrar un hueco. Ha vuelto a ocurrir esta semana, después de que más de un millar de inmigrantes alcanzaran la ciudad autónoma en apenas unos días, desbordando la capacidad de los centros.

La Delegación del Gobierno y la Ciudad Autónoma ya estudian medidas extraordinarias para aliviar la presión sobre el sistema de acogida, entre ellas la posibilidad de habilitar naves en la zona del Tarajal ante la imposibilidad de absorber el flujo de llegadas con las instalaciones actuales. El CETI, concebido para albergar alrededor de 500 personas, supera ampliamente esa cifra y vuelve a enfrentarse a un problema que se ha convertido en una constante.

Desde hace años, la llegada del verano coincide con un repunte de la presión migratoria sobre Ceuta. Factores como las buenas condiciones meteorológicas facilitan las travesías a nado desde las playas marroquíes cercanas, reducen el riesgo del mar y multiplican los intentos de alcanzar territorio español bordeando los espigones fronterizos, multiplicando la llegada de inmigrantes a las costas españolas.

Al factor estacional se suma también la propia condición geográfica de la ciudad, convertida en una de las principales puertas de entrada a la Unión Europea desde África. Buena parte de quienes alcanzan Ceuta lo hacen convencidos de que, una vez en territorio español, podrán iniciar el procedimiento para solicitar protección internacional o ser trasladados posteriormente a la Península.

A ello se añaden también otros elementos, como la entrada en vigor del nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo, que ha suscitado dudas entre las organizaciones especializadas, las cuales advierten de que el endurecimiento de determinados procedimientos podría dificultar todavía más la salida de inmigrantes hacia la Península y prolongar su estancia en Ceuta. Si esa previsión termina materializándose, la presión sobre los recursos de acogida podría incrementarse en una ciudad que soporta buena parte de la presión migratoria de la frontera sur de Europa.

También ha generado debate la reciente sentencia del Tribunal Supremo que limita las conocidas como devoluciones en caliente a aquellos casos en los que el inmigrante supera los elementos físicos de contención fronteriza, como las vallas, dejando fuera de ese procedimiento a quienes acceden a nado. Aunque distintas organizaciones recuerdan que estos repuntes estivales ya se producían con anterioridad, la resolución ha reabierto el debate sobre el margen de actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y sobre la capacidad de Ceuta para gestionar un fenómeno que, año tras año, vuelve a situarla al borde del colapso.