La barrera de contención ya ha sufrido sus primeros daños
La barrera flotante de Ceuta sufre importantes daños apenas dos días después de su instalación
La Delegación del Gobierno asegura que la incidencia no afecta a su eficacia porque la red submarina continúa intacta, mientras las asociaciones de guardias civiles llevan días calificándola de «parche»
La barrera flotante instalada por el Ministerio del Interior en el espigón del Tarajal para impedir nuevas entradas irregulares desde Marruecos ha sufrido sus primeros daños apenas dos días después de su colocación. La estructura, desplegada durante el fin de semana como respuesta urgente a la crisis migratoria que desbordó Ceuta, perdió parte de su parte superficial tras romperse uno de los anclajes que la sujetaban.
La incidencia fue detectada este lunes y obligó a programar una reparación inmediata. Según confirmó la Delegación del Gobierno en Ceuta, la avería afectó únicamente a una de las boyas de la estructura y no comprometió el funcionamiento del dispositivo, ya que la red sumergida –el elemento que considera esencial para mantener una frontera física en el mar– permaneció intacta. A primera hora de este martes la barrera ya había sido reparada y una embarcación de la Guardia Civil continuaba vigilando la zona del Tarajal.
La infraestructura fue instalada con carácter de urgencia después de la entrada masiva de decenas de miles de inmigrantes procedentes de Marruecos. El objetivo del Gobierno era dotar a la frontera marítima de un obstáculo físico que permitiera aplicar la reciente doctrina del Tribunal Supremo sobre las devoluciones de quienes acceden a nado a Ceuta y Melilla.
La barrera tiene unos 500 metros de longitud, sobresale entre 30 y 70 centímetros sobre la superficie del agua y dispone de una red sumergida de aproximadamente un metro de profundidad. Además, está reforzada con una primera línea de boyas fondeadas por la Armada, mientras que un canal intermedio permite el paso de las embarcaciones de la Guardia Civil para realizar labores de vigilancia.
Aunque Interior insiste en que el desperfecto no ha reducido su eficacia, la incidencia ha reavivado las dudas que ya venían expresando asociaciones profesionales de la Guardia Civil sobre este sistema de contención. Tanto Jucil como la AUGC habían advertido en los últimos días de que la barrera constituye una solución provisional y reclamaban medidas estructurales para reforzar la frontera marítima.
Las mismas organizaciones también habían alertado de que el dispositivo podría sufrir daños con los temporales y habían pedido extender este tipo de infraestructura también al espigón de Benzú, otro de los puntos utilizados habitualmente para acceder irregularmente a la ciudad autónoma.