Zenon de Somodevilla y Bengoechea Marquis de Ensenada, cuadro de Jacopo Amigoni de 1750
Igualdad lleva la «memoria» al siglo XVIII y pide retirar al Marqués de la Ensenada del callejero de Madrid
El Marqués de la Ensenada fue el responsable de la modernización de la Armada en el siglo XVIII y de la reforma de la Hacienda. La izquierda lo responsabiliza de las leyes antigitanas
La directora general de Igualdad de Trato y No Discriminación y contra el Racismo, Beatriz Carrillo, se ha mostrado partidaria de retirar el nombre del Marqués de la Ensenada de una calle de Madrid. La responsable del Ministerio de Igualdad sostiene que esta figura histórica «intentó exterminar a todos los gitanos» durante la conocida como Gran Redada de 1749.
Carrillo defiende desde hace años el cambio de denominación de esta vía madrileña y asegura que no tendría inconveniente en reclamarlo también desde su actual responsabilidad en el Ministerio de Igualdad. Preguntada por esta cuestión en una entrevista concedida a Europa Press, explica que la petición ya se ha planteado desde otros ámbitos políticos.
«Desde el Ministerio de Igualdad no se lo hemos pedido (renombrar la calle al Ayuntamiento de Madrid) porque sí es una iniciativa que la hemos pedido desde el Gobierno y también desde el propio Partido Socialista, pero yo no tengo ningún problema en solicitar el cambio. Yo lo llevo solicitando desde todos los ámbitos donde he estado para que eso se produzca», afirma.
La implicación de Carrillo en esta reivindicación se remonta, al menos, a 2016. Entonces estaba al frente del Consejo Estatal del Pueblo Gitano y aprovechó una reunión dedicada al racismo, celebrada en la sede del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), para poner de manifiesto la contradicción que, a su juicio, suponía abordar esa cuestión precisamente en un edificio situado en la calle Marqués de la Ensenada.
Durante aquel encuentro expresó su posición en estos términos: «Es muy paradójico que hoy que venimos a defender una causa tan grande como es la lucha contra el racismo y la xenofobia tengamos que acudir justamente a la calle donde está el máximo órgano de la justicia, donde se nombra la calle el Marqués de la Ensenada».
La directora general vincula directamente al Marqués de la Ensenada con el intento de exterminio del pueblo gitano en España. Carrillo señala que aquel episodio incluyó la separación forzosa de familias, la esclavización de menores de siete años y un encarcelamiento que se prolongó durante 13 años, hasta la llegada de Carlos III.
En paralelo, destaca que durante la Gran Redada hubo «muchísima gente» que prestó ayuda al pueblo gitano para que pudiera refugiarse y esconderse. Al valorar la supervivencia de esta comunidad después de aquella persecución, Carrillo afirma: «El estar aquí el pueblo gitano en el siglo XXI para mí es un hecho casi milagroso». Asimismo, sostiene que a lo largo de la historia se contabilizan más de 250 leyes «antigitanas».
A su juicio, las consecuencias de esa trayectoria de discriminación no pertenecen únicamente al pasado, sino que siguen teniendo reflejo en la sociedad actual. Carrillo habla en este sentido de la existencia de un «armario étnico» y asegura que numerosos profesionales gitanos optan por no revelar su identidad en sus lugares de trabajo debido al «miedo al rechazo» social.
La responsable de Igualdad también censura la negativa del PP de Madrid a modificar el nombre de la calle. Considera que la cuestión posee una dimensión que va más allá del enfrentamiento entre partidos o de la división ideológica entre izquierda y derecha, y la encuadra fundamentalmente en el terreno de la memoria y del simbolismo.
«Que el alcalde de Madrid tenga la frivolidad de negarse, que no vea la importancia que eso tiene, el impacto que eso tiene en la memoria de todas las víctimas y de toda esa herencia que nosotros traemos. Nosotros tenemos esa desconfianza metida a fuego», sostiene. Para Carrillo, por tanto, no se trata simplemente de una controversia política, sino de un «hecho simbólico».
Finalmente, la directora general descarta que la solución consista en trasladar a otro lugar la sede del Consejo General del Poder Judicial. Su propuesta pasa exclusivamente por cambiar la denominación de la calle en la que se encuentra el órgano de gobierno de los jueces.
«No creo que tenga que producirse un cambio de sede, sino un cambio de nombre de la calle, porque ese nombre maldito sigue estando ahí. Tanto, además, que te eriza la piel, ¿no? Pasas por ahí, ves ese nombre, ese canalla nos quiso exterminar», recalca Carrillo al explicar por qué considera necesario retirar de la vía madrileña la referencia al Marqués de la Ensenada.