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Montaje de Jessica Rodríguez y el ex ministro José Luis Ábalos

Montaje de Jessica Rodríguez y el ex ministro José Luis ÁbalosEl Debate

Pisos, viajes oficiales y enchufes en empresas públicas: el tren de vida que Ábalos facilitó a Jéssica Rodríguez

La figura de la que fuera pareja sentimental del exministro de Transportes apareció de la mano de Koldo en la trama mascarillas y acabó con «ghosting» e imputación

El pasado 22 de junio, el Tribunal Supremo condenaba a 24 años de prisión al exministro de Transportes José Luis Ábalos por el caso mascarillas. También al que fuera su asesor Koldo García Izaguirre –a 19 años–, ambos por delitos de organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y malversación.

Junto a las graves irregularidades en detrimento del interés público y los recursos del Estado, la sentencia recoge el deterioro provocado en la confianza ciudadana en el sistema político al provocar corrupción y socavar la arquitectura democrática de las instituciones. En esta descripción se encuadra la figura de Jéssica Rodríguez, con quien Ábalos mantuvo una relación sentimental, viajó con él en hasta 13 viajes oficiales y la enchufó en dos empresas públicas.

Fueron los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) los que sacaron su nombre a la palestra por primera vez. El también ex secretario de Organización del PSOE cambió su vida, que hasta el momento compartía piso mientras cursaba Odontología. Ábalos la escogió de un catálogo que Koldo llevaba en su móvil cuando apenas llevaba cuatro meses al frente de la cartera de Fomento –la de mayor presupuesto–. Empezó a ser conocida por la trama, según los informes de la UCO como «la 20 minutos», y comenzó su romance «extramarital», como el propio exministro lo definió en el Tribunal Supremo.

Un piso de lujo que pagaba la trama

Y es que para conocer los detalles de la relación hubo que esperar a la declaración ante el Alto Tribunal. Primero fue Jéssica. El 27 de febrero de 2025, Jéssica lo confirmó. «Éramos pareja. Aunque él estuviera casado, solo compartía techo con su mujer y sus hijos», decía, agregando que a su entender «era una relación monógama, aunque él compartiese techo con su familia». Por otro lado, el exministro se habría negado a divorciarse mientras fuese ministro porque «eso sería un escándalo», además de que ella «no quería ser el segundo plato de nadie». «A mí el Sr. Ábalos me dijo, porque yo compartía piso con mis compañeras, y él me dijo que tenía una edad para estar compartiendo piso».

Jéssica Ábalos en el Supremo en febrero de 2025

Jéssica Ábalos en el Supremo en febrero de 2025

Y es que la cuestión de la vivienda fue uno de los primeros 'regalos' del número dos del sanchismo: un piso de lujo en la Torre España cuya renta era de 2.700 euros mensuales que ella jamás pagó. Los investigadores mencionan a Alberto Escolano, socio conseguidor del principal comisionista de la trama, el empresario Víctor de Aldama. Escolano desembolsó un montante que ascendía a 82.298 euros para alojarla en Plaza de España. La UCO, por su parte, reportó que esas cantidades podrían ser una contraprestación encubierta a Ábalos a cambio de favores en concesiones millonarias y contratos con la Administración.

Los encuentros entre ambos eran semanales. Jéssica vivió en aquel piso durante tres años –de 2019 a 2022–, período en el que Sánchez fulminó a su mano derecha del Consejo de Ministros. Este movimiento desencadenó su salida de la residencia. No sin antes otorgarle un nuevo –y doble– favor: colocarla en dos empresas públicas.

«15 o 20 viajes oficiales»

Según el discurso de la joven, Ábalos «siempre lo pagaba todo» mientras estuvieron juntos, aunque después de finalizar su vínculo también la siguió ayudando.

Tan normalizada estaba su relación que Jéssica le acompañó a varios viajes oficiales, entre «15 o 20». «Hacíamos viajes todos los meses», declaraba al magistrado Leopoldo Puente, dando esa cifra aproximada. Logró recordar el destino de algunos de ellos: «Londres, Moscú, Abu Dhabi, Sevilla...», apostillando que siempre corría a cargo del exnúmero dos de Sánchez «excepto cuando lo gestionaba Koldo, pero igualmente ellos se entendían luego», algo de lo que ambos hablaron delante de ella.

Enchufes en empresas públicas a las que no acudía

Primero en Ineco, dependiente del Ministerio de su pareja, siendo al propio exministro a quien le entregó su currículum. «Se lo mandé por WhatsApp y a finales de febrero [de 2020] me llamaron por teléfono diciéndome que tenía que echar mi CV en una web», declaró la propia Jéssica en el Supremo. Ante el juez, relataba que Koldo la llevó a realizar una entrevista «muy sencilla con un señor» cuyo nombre no recordaba, al que le parecieron suficientes los «conocimientos de Office» que tenía, que «era lo único que necesitaban». Una vez entró, le dieron un ordenador que solo abrió para realizar un curso de riesgos laborales. Nunca más volvió a realizar ningún trabajo, aunque fichaba «semanalmente».

Hasta febrero de 2021 estuvo cobrando 900 euros mensuales, mes en el que advirtió a Ábalos que expiraba su contrato —mensaje interceptado por la Guardia Civil—, por lo que se le buscó un nuevo empleo.

En apenas un mes pasó a Tragsatec, adscrito al Ministerio de Agricultura sin entrevistas y sin más méritos que los reclamados por su anterior pagador. De hecho, el actual ministro de Transportes Óscar Puente afirmó que la contratación siguió «el proceso habitual». Ahí su sueldo ascendió, a la vez que el SMI, a 1.060 euros.

Según el relato de la joven en el Alto Tribunal, Koldo le anunció que «trabajaba como auxiliar administrativa del señor Joseba» García, hermano del exasesor ministerial. Sin embargo, este era empleado en Ineco y Adif. «Simplemente me cambiaban el puesto de trabajo, pero supuestamente el puesto de trabajo era el mismo. Yo no tenía una confianza con el señor Joseba como para preguntarle en qué empresa trabajaba», agregaba. Asimismo, a imagen del caso del hermano de Pedro Sánchez, decía desconocer dónde se encontraba su lugar de trabajo: «He intentado recordarlo y no lo sé».

Del amor al «ghosting»

El amor se acabó entre ambos después de que Ábalos, en palabras de Jéssica le «decepcionara amorosamente», acusándole de no cumplir sus promesas. Igualmente, el exministro le dijo que, mientras estudiase, «no tenía que irse a otro sitio».

Diferente es la versión del ex secretario de Organización socialista quien afirmó ante los magistrados del Supremo que conoció a Jéssica de la mano de Aldama —a quien acusaba de ser el posible promotor de las coacciones para que Jéssica no acudiera a su puesto de trabajo—. Sobre el fin de su relación, mencionó que fue de manera poco amistosa, con «bloqueos» y haciéndole «ghosting».

José Luis Ábalos, durante su declaración de este lunes en el Tribunal Supremo

José Luis Ábalos, durante su declaración de este lunes en el Tribunal SupremoEFE

Sobre su enchufe en las empresas públicas, Ábalos defendía que nunca planteó que la joven trabajase en el sector público, sino en el «ámbito privado». Así las cosas, le entregó el CV a Koldo «para que busccara un nicho que no tuviera que ver con el ministerio». A la vez, negaba «haber hablado con Isabel Pardo de Vera» u «ordenarle a Koldo que hablara con la expresidenta de Adif».

Sin embargo, en su alegato, trataba de restarle responsabilidad, insistiendo en que habría sido «coaccionada» en su declaración para negar que conozca Aldama «salvo que haya algún asunto que hayan arreglado».

La sentencia a Ábalos, Koldo y Aldama no es el punto final del caso mascarillas. El juez Ismael Moreno ha imputado, a petición de la Fiscalía Anticorrupción, tanto a Joseba como a Jéssica Rodríguez por su enchufe en Ineco. En el grupo de investigados también se encuentra Ignacio Zaldívar, subdirector de Gestión Administrativa de Adif.

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