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El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska entrega a Abdellatif Hammouchi la Gran Cruz del Mérito de la Guardia CivilMinisterio del Interior

El jefe de la Inteligencia marroquí condecorado por Marlaska irrumpe como uno de los cabecillas de la invasión a Ceuta

Abdellatif Hammouchi, Director de la Policía y de los servicios de inteligencia marroquíes, recogió en la propia España su condecoración seis años después de recibirla y ahora es señalado como uno de los cerebros del asalto sin que Interior proteste ni anuncie medida alguna

Que Pedro Sánchez no quiere molestar a Mohamed VI es por todos conocido: llama crisis migratoria a una invasión; arremete contra la Policía Nacional por confirmar que el asalto estuvo teledirigido por Marruecos y, pese a ser espiado probablemente por la inteligencia alauita (o quizá por eso), no ha hecho otra cosa que ceder ante Rabat, incluso con una bandera de la izquierda, la protección del Sáhara.

Pero Fernando Grande-Marlaska no le va a la zaga y, según ha documentado El Debate, condecoró y mantiene la distinción al jefe del espionaje marroquí, le recibe en España y no ha dicho ni mú ante la más que probable confirmación de que él fue uno de los organizadores de la «violación de la integridad territorial» de España, en palabras hoy ya olvidadas del propio Pedro Sánchez.

Abdellatif Hammouchi, uno de los hombres más poderosos de Marruecos, fue premiado en 2019 con la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil «en atención a los sobresalientes méritos y circunstancias» en su relación con la Guardia Civil y la seguridad pública. Que recogiera tan alta distinción de Marlaska, previo aval de Sánchez, es algo que el General de la Guardia Civil David Blanes no es capaz de explicar, aduciendo como único motivo la visita a España de Hammouchi seis años después.

La mano derecha de Mohamed VI en cuestiones de seguridad y terrorismo controla bajo su puño de hierro el aparato que mantiene el orden en el país vecino y sus servicios de inteligencia. El grupo de hackers Jabaroot ha difundido listas con datos de espías marroquíes y le coloca en el centro de la preparación y ejecución de la invasión de Ceuta a finales del mes de julio.

Una teoría que también encuentra sustento en el informe que la unidad de inteligencia de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional remitió a la jueza de la Audiencia Nacional, María Tardón.

Extracto del informe de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional remitido a la Audiencia Nacional

Extracto del informe de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional remitido a la Audiencia Nacional

En él, se señala que esta avalancha fue un «proceso predefinido con objetivos diferentes a los migratorios» en el que existió un «guiado activo de la masa hacia los lugares de paso». De hecho, según el informe, esto apunta a «un alto nivel de especialización de tareas o funciones que no está al alcance de ninguna estructura criminal» de las que operan en la zona en el ámbito de la inmigración irregular.

Es más, el documento realiza una radiografía de todos esos «organizadores del flujo de personas», que fueron necesarios para evitar bloqueos en las vías de acceso a Ceuta. Por un lado, identifica a agentes marroquíes uniformados «que dan indicaciones a las personas que cruzan irregularmente la frontera para superar obstáculos y organizan el acceso a la zona de vehículos de gran tonelaje con gran cantidad de inmigrantes».

Por otro lado, identifica a «agentes dinamizadores» no uniformados cuyo perfil no encaja con el de la mayoría de personas que intentan entrar o salir de Ceuta. Son varones de entre 30 y 50 años, fuertes y atléticos, que se mantienen atentos al terreno «como si registrasen o monitorizasen el acontecimiento», ya que, en algunos casos, incluso se les ha «detectado impartiendo instrucciones al personal uniformado».

Por tanto, concluye que se trató de un «proceso planificado y ejecutado» por varios actores, que requiere una «alta capacidad de influencia en redes sociales, en personas vinculadas a las fuerzas de seguridad de Marruecos y en personas o instituciones con la capacidad necesaria» para ello. Por lo que resulta difícil de creer que el máximo responsable de la policía y la inteligencia marroquí no estuviera, cuanto menos, informado.

El jefe de los espías condecorado por Marlaska, sospechoso de organizar la invasión ceutí

Hammouchi dirige desde hace años la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN), la Policía marroquí, y la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST), los servicios de inteligencia interior del reino alauí, por lo que, además, es uno de los enlaces de España con la seguridad marroquí. Tanta es la cercanía que fue condecorado con la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, si bien el Gobierno oculta las razones de una concesión que se produjo en 2019, pero que no se hizo efectiva hasta 2025. Todo ello, con el hackeo del móvil de Pedro Sánchez como telón de fondo.

De hecho, la sorpresa fue mayúscula cuando las redes sociales del Ministerio del Interior hacían pública la entrega de la condecoración, con una imagen del propio Hammouchi junto al ministro Marlaska, explicando que «la distinción reconoce la colaboración en seguridad y lucha antiterrorista de Marruecos». Una frase que a la vista de lo ocurrido en los últimos años con asaltos a las fronteras de Ceuta y Melilla y las tensas relaciones con la monarquía alauí quedaba lejos de ser una explicación convincente.

Mensaje en X del Ministerio del Interior

Sin embargo, el Gobierno no ha querido dar más detalles al respecto, ocultando las verdaderas razones de este ‘premio’, tal y como ha podido constatar El Debate. De hecho, el Ministerio, en una resolución del 27 de enero, firmada por el jefe del Gabinete Técnico de la Dirección General de la Guardia Civil, el general de brigada David Blanes, aseguraba que «se trata de una propuesta ordinaria con ocasión del aniversario de la fundación de la Guardia Civil y de la Festividad de Nuestra Señora la Virgen del Pilar “Patrona del Cuerpo».

Para ello, remite a la Orden INT/2008/2012, que regula la condecoración y donde se señala que «la Gran Cruz será concedida a oficiales generales, personal civil, unidades, entidades y patronazgos, para lo que se tendrá en cuenta el rango institucional, administrativo, académico o profesional de la persona, unidad o entidad recompensada, en atención a los sobresalientes méritos y circunstancias que concurran en ellos relacionados con el Cuerpo de la Guardia Civil o la seguridad pública».

Lo que no detalla es cuáles son esos méritos y circunstancias, puesto que la única documentación que existe en el Ministerio, según asegura, es el Real Decreto 549/2019, de fecha 20 de septiembre, donde se otorgaba la condecoración, a «propuesta del ministro del Interior, y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 20 de septiembre de 2019».

Resolución del Ministerio del Interior del 27 de enero de 2026

Resolución del Ministerio del Interior del 27 de enero de 2026

La condecoración oficial se publicó en el BOE en 2019, pero no se hizo efectiva hasta seis años después, en 2025, cuando Marlaska entregó a Hammouchi la medalla y se publicaron las imágenes. Las razones de esta tardanza también son una incógnita, pues el Ministerio, en un documento del pasado 25 de marzo, aseguró que «se llevó a cabo con motivo de la visita que el Sr. Hammouchi realizó a España, no disponiendo de más información al respecto».

Resolución del Ministerio del Interior del 25 de marzo de 2026

Sin embargo, pese a la respuesta del Ministerio, no era la primera vez que el responsable de la inteligencia marroquí estaba en Madrid, por lo que habría tenido varias ocasiones de recoger la condecoración. En enero de 2025, el director general de la Policía, Francisco Pardo, recibió en Madrid a Hammouchi y al presidente de la Bundespolizei de Alemania, Dieter Romann, para tratar cuestiones relativas a diferentes aspectos de la seguridad nacional e internacional, entre otras las relacionadas con la celebración de la próxima Copa Mundial de Fútbol de 2030 en España, Marruecos y Portugal.

Francisco Pardo Piqueras, Dieter Romann y Abdellatif Hammouchi en una imagen difundida por el Ministerio del Interior en enero de 2025

También, en mayo de 2024, acudió como invitado a los actos de celebración bicentenario de la Policía Nacional española, aunque el Gobierno no lo anunció en sus notas de prensa ni remitió imágenes de su presencia. Fue la prensa marroquí la que se encargó de promocionarlo con una foto junto al rey Felipe VI.

Por último, otra de estas visitas ocurrió en junio de 2022 cuando, tras una reunión previa en Washington con los responsables de la CIA y el FBI, visitó España para reunirse con Esperanza Casteleiro Llamazares, la entonces directora del Centro Nacional de Inteligencia, aunque Defensa, de quien depende el CNI, lo negó.

La razón de esta negativa parece, con el paso del tiempo, sencilla de explicar, pese a los intentos del Gobierno de ‘blanquear’ la posición de Marruecos, pues detrás de este asunto existe otro nombre propio: Pegasus, el programa espía con el que se infectó el móvil de Pedro Sánchez y otros miembros del Gobierno y por el que todos señalan a los servicios de inteligencia de Mohamed VI y, por tanto, a Hammouchi. Todos, menos el propio presidente, que sigue alabando una y otra vez la cooperación y la buena predisposición del vecino del sur en materia de seguridad, pese a que pocos dudan ya de que la mano de la monarquía alauí se encuentra detrás del espionaje y de la crisis de Ceuta, ya sea por acción u omisión. De hecho, esa visita a Madrid se produjo apenas un mes después de que el Gobierno hiciera público el hackeo del móvil del presidente.