Pedro Sánchez y el Rey de Marruecos, Mohamed VI, en 2024
Investigación
Mohamed VI se proclamó «socio de seguridad fiable» la misma noche que el CNI alertó que se iba a producir la avalancha
La noche del 29 de julio, mientras el Rey Mohamed VI pronunciaba su discurso anual a la nación reivindicando a Marruecos como un país estable y un socio de seguridad de confianza para sus vecinos, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ya tenía sobre la mesa los detalles de la mayor entrada masiva de migrantes en Ceuta de la historia reciente, programada para el día siguiente. El propio CNI dejó constancia por escrito de esa «profunda distorsión» entre el mensaje oficial marroquí y la realidad que sus analistas estaban siguiendo sobre el terreno, según recoge uno de los documentos que el Gobierno ha desclasificado sobre la crisis migratoria del pasado verano, a los que ha tenido acceso El Debate.
El documento, un análisis de situación y prospectiva fechado el 30 de julio, dedica un apartado específico a valorar la «postura marroquí» ante el desbordamiento fronterizo. Y ahí, entre la descripción de la falta de reacción proactiva de las autoridades del país vecino, el CNI introduce una reflexión que va más allá de lo estrictamente operativo. «Desde un punto de vista de imagen exterior ha quedado patente la profunda distorsión», sostienen, entre la visión que transmitió el monarca durante su discurso del 29 de julio y «la realidad vivida en el terreno», en un momento, subraya el propio Centro, en el que Marruecos «intenta reivindicarse como un actor de estabilidad y un socio de seguridad fiable».
La cronología es lo que convierte este hallazgo en algo más que un detalle. El discurso real tuvo lugar por la noche del 29 de julio. A esa misma hora, según recoge el propio documento del CNI, en la localidad marroquí de Fnideq «la situación alcanzó un punto crítico con una multitud esperando para lanzarse al agua para acceder a Ceuta». Y ese mismo día, horas antes, el CNI había trasladado a la Delegación del Gobierno en Ceuta un aviso detallado sobre un llamamiento a asaltar la valla y el mar previsto para la tarde siguiente, cuantificado en dos grupos de redes sociales con un total de 180.000 seguidores. Es decir, mientras el rey hablaba de fiabilidad y estabilidad ante su país, el servicio de Inteligencia ya tenía identificada, con nombre, cifra y hora, la convocatoria que desbordaría la frontera menos de veinticuatro horas después.
El documento no se limita a señalar la distorsión discursiva. También recoge que, en los días posteriores a la avalancha, las autoridades marroquíes optaron por una respuesta orientada a corregir esa imagen dañada. El CNI señala que «se tiene conocimiento de que las autoridades marroquíes van a aceptar las devoluciones de los migrantes que han accedido a la ciudad durante el día de hoy y de los migrantes que ya tienen expedientes cerrados de expulsión» en lo que el propio Centro interpreta como «un intento de publicitar estas medidas e intentar poner fin a la crisis». El propio servicio de Inteligencia entendió que la reacción marroquí posterior respondía, al menos en parte, a una necesidad de gestión de imagen tras el golpe reputacional que supuso la coincidencia entre el discurso real y el colapso fronterizo.
Este hallazgo cobra más fuerza si se pone en relación con lo que el mismo documento del CNI detalla unas líneas antes, que el refuerzo de la presencia policial y de gendarmes marroquíes esa noche «resultó insuficiente para controlar a la muchedumbre» y que, ya de madrugada, «varias centenas de migrantes pasaron a nado» sin ser detectados.
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