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Óscar Puente durante su entrevista en el programa 'La Mesa'

Óscar Puente durante su entrevista en el programa 'La Mesa'Antena 3

Óscar Puente no sabe nada de Marruecos, ni de las joyas de Zapatero; solo quiere ser Pedro Sánchez

El ministro de Transportes sale en defensa de su presidente, repite el relato del Gobierno sobre Ceuta y reivindica su derecho a sucederle: «Aunque yo no aspiro, tampoco podría decir que no»

Los chuzos caen de punta en el Gobierno. Ya no dan abasto los ministros y su presidente Sánchez para acudir a los programas e intentar crear un relato sobre lo ocurrido en Ceuta y todas las imputaciones en curso que tienen pendientes. Pedro Sánchez, en Mañaneros, creó un mundo ficticio que han diseccionado y criticado en casi todos los medios de comunicación. Le dio el relevo a Óscar Puente, el ministro de Transportes, quien se personó en La Mesa de Cristina Pardo, en Antena 3, para explicar sus teorías, siguiendo, siempre, el guion oficial.

De los 40 documentos desclasificados del CNI, Guardia Civil y CNP, se congratula de que el Gobierno los haya entregado. En ellos se dice que «no se sabe quién ha organizado la entrada masiva, una crisis migratoria». 42 días después de la invasión, no cambian de criterio y leen los documentos al revés que los miles de ciudadanos y periodistas que ven «una participación clara de Marruecos».

Óscar Puente está preparado para sustituir a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Como buen alumno, ya ha aprendido a mentir como su jefe. Cristina Pardo le decía: «Eso es mentira» y Puente continuaba apuntando que «puede ser media verdad».

Durante la entrevista mostró lapsus de memoria parecidos a los de su jefe. A los familiares del accidente de Adamuz les dijo: «Que no dimitirá porque yo no había soldado el carril». Ahora, Puente respondió: «Yo no me acuerdo de decir esa frase». También restó importancia a otro de sus mensajes. Apenas habían pasado 48 horas desde el asalto a Ceuta cuando tuiteó: «Otra crisis que resuelve Pedro Sánchez». Ayer, con el problema multiplicado por mil, Puente justificó aquel mensaje: «Quizás fue precipitado, pero era producto de la información que disponía en ese momento».

Además, Óscar Puente defendió las vacaciones de su presidente. «Tiene derecho, aunque Ceuta esté siendo invadida», dijo el ministro. Pardo le refrescó la memoria: «No dijo lo mismo cuando los incendios en Castilla y León". «Las vacaciones están sobrevaloradas, Mañueco que se vuelva de Cádiz a Castilla y León», expresó Puente en aquella ocasión.

Y ya casi en éxtasis, volvió con la cantinela de su partido, además de señalar a la jueza Tardón, por haber sido concejal independiente del PP en Madrid en 1999. «Eso le hace perder la imparcialidad», profirió. No les gusta. Y aprovechó, una vez más, para ver fantasmas por todos lados. «Una parte del sistema conspira contra el Gobierno, involucro a medios de comunicación, profesionales del periodismo, jueces, poder económico… esto es innegable», añadió. No da nombres. No se moja.

Momento en el que muestran a Puente uno de sus polémicos tweets

Momento en el que muestran a Puente uno de sus polémicos tweetsA3

Como ya se ve con la corona puesta, analiza su ministerio así: «Estoy satisfecho. Los puertos y aeropuertos van bien; las carreteras ofrecen un déficit de conservación importante, en los ferrocarriles es donde más sufrimos. Hay claros y oscuros. Sufrimos en la puntualidad». No dio cifras del descenso de viajeros en tren, pero se apresuró a decir que se han registrado 101 millones de pasajeros en avión, un 4,5 % más.

¿Y la corrupción de la que tanto hablaron y dijeron que iban a combatir al llegar al Gobierno?, cuestionó Pardo. "Ese era el propósito. En el ámbito de la acción del Gobierno siempre hay gente que se corrompe y hay que actuar», excusó Puente.

Como su jefe, elogió a José Luis Rodríguez Zapatero: «Pronto se aclarará todo. Lo de las joyas también. Es cierto —dice— que un regalo como ese chirría». Según Puente, solo tiene a cinco o seis rivales en el Consejo de Ministros que le pueden apartar de ser el sustituto de Pedro Sánchez: «Aunque yo no aspiro, pero tampoco podría decir que no». Y como gran experto en redes sociales, ahora niega que le llamase imbécil al líder de la oposición. «Imbécil, inútil» y más calificativos de mala educación que utiliza diariamente, sea quien sea el interlocutor. Salva a muy pocos… Eso sí, de su jefe Sánchez siempre habla maravillas.

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