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Albares sale en ayuda de Sánchez con un arranque de dignidad con Marruecos y nadie se lo cree

Sesión de control en el Congreso

Albares sale en ayuda de Sánchez con un arranque de dignidad con Marruecos y nadie se lo cree

El presidente se niega a responder a Feijóo qué contactos ha mantenido con las autoridades marroquíes desde el 30 de julio y, tras él, el ministro de Exteriores intenta arreglarlo

Hay silencios que hablan por sí solos, y el que mantuvo este miércoles Pedro Sánchez ante la pregunta directa de Alberto Núñez Feijóo lo fue, a juicio de los populares. El presidente del Gobierno se negó a contestar al líder de la oposición sobre sus contactos con las autoridades marroquíes, a las que lleva exculpando con ahínco desde la invasión del 30 de julio.

«¿Cuándo fue la última vez que habló usted directamente con las autoridades marroquíes?, ¿cuántas veces lo ha hecho desde o 30 de julio?, ¿qué le ha preguntado sobre la invasión que ha sufrido Ceuta?, ¿qué le han respondido?», preguntó en cascada Feijóo durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso.

El líder de los populares intuía que Sánchez no iba a responder, así que quiso que constara en acta como una muestra más de la sumisión del Gobierno de España al país vecino. El lunes, en su entrevista en El Intermedio, el presidente había ido un paso más en su defensa al afirmar que las autoridades marroquíes no mantuvieron una «actitud pasiva» durante las primeras horas del día de autos, sino que del lado marroquí hubo «una decisión de tratar de gestionar la avalancha de una manera inteligente» en esas primeras horas para «producir el menor daño posible a esos migrantes».

Cómo sería de elocuente la callada de Sánchez para que tuviera que salir en su ayuda el ministro de Asuntos Exteriores. La diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo insistió en saber los contactos mantenidos con las autoridades marroquíes y José Manuel Albares afirmó, elevando el tono y el dedo: «Sí, yo llamé inmediatamente al ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos y le dije: ‘Los que entran, vuelven. Esto hay que frenarlo inmediatamente y no puede volver a ocurrir esto en ningún otro momento’». Una afirmación a la que las bancadas del PP y de Vox respondieron con risas, mientras Francina Armengol pedía silencio.

La contundencia de la que presumió Albares no se corresponde con los hechos. El mismo día de la invasión, la embajada de Marruecos en Madrid organizó una recepción con motivo de la Fiesta del Trono y el Gobierno de España estuvo presente, representado por el ministro de Agricultura, Luis Planas. Este fue embajador en Marruecos y, después, uno de los ministros a los que infectaron el teléfono con Pegasus. Como también al propio Sánchez, a Margarita Robles y a Fernando Grande-Marlaska.

En su comparecencia del pasado 3 de septiembre en el Congreso, el presidente desveló que el Gobierno había convocado a la embajadora marroquí el 21 de agosto, después de que dos ministros alauitas cuestionaran de forma «inaceptable», según sostuvo, la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. Después resultó que con quien se reunió Albares ese día no fue con Karima Benyaich, que estaba de viaje fuera, sino con el encargado de negocios de la embajada. Pero hay más. El ministro convocó a la embajadora a sabiendas de que Benyaich no estaba en España. Y que, por lo tanto, no iba a ser ella quien asistiera, sino un subordinado. No en vano, los embajadores destinados en un país están obligados a comunicar cualquier salida fuera de sus fronteras.

Desde la Moncloa insisten en que no había nada en el móvil de Sánchez con lo que Marruecos esté chantajeando al presidente. Lo niegan tajantemente y están especialmente enfadados con el PNV y hasta Sumar, que han dado pábulo a esa teoría. «No podemos comprender cómo personas informadas, ya sea del PNV o de cualquier socio, se pueden creer un bulo de esa dimensión», zanjan.

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