Lucas junto a su madre y Juan David, presunto asesino del menor
La provincia dice adiós a un 2025 marcado por ambos crímenes
Del marroquí que asesinó a un funcionario a la muerte del pequeño Lucas: los casos que horrorizaron a Almería
A pesar del balance positivo en seguridad con el que despide el año la provincia, cuyos índices de criminalidad están cuatro puntos por debajo de la media nacional, nadie olvidará lo sucedido en El Ejido y Garrucha
Almería cerrará 2025 con un saldo positivo en cuanto a la lucha contra la delincuencia, según la opinión del subdelegado del Gobierno, José María Martín.
Sin embargo, el año se despide también en esta provincia con dos de los crímenes más horrendos acaecidos en Andalucía y en España: el del funcionario de El Ejido, Antonio Campos, y el del pequeño Lucas, de solo 4 años, en una playa de Garrucha.
En su balance del año, el subdelegado hacía un esfuerzo por recalcar que la almeriense sigue siendo una provincia «segura» conforme a los índices de criminalidad, que se situarían cuatro puntos por debajo de la media nacional.
Martín se refería a los «golpes históricos» contra el «narcotráfico y las redes criminales», que han propiciado «importantes incautaciones de droga y armas y decenas de organizaciones desarticuladas» en Almería. Para el portavoz gubernamental, «fruto de la planificación y la cooperación entre cuerpos y el compromiso firme del Estado con la seguridad» se han podido llevar a cabo operaciones como la realizada el pasado mes de abril en Pechina, con 25 detenidos pertenecientes a una red criminal que suministraba armas a otros grupos, o la desarrollada en noviembre, como segunda fase de esta misma operación, con la intervención de 3.400 kilos de marihuana.
Hamid mató a Antonio Campos
A finales del mes de septiembre, el cuerpo sin vida de Antonio Campos aparecía en el interior de su vehículo, en una zona de El Ejido, en cuyo ayuntamiento trabajaba como funcionario.
La víctima, de 54 años entonces, era natural de la cercana localidad de Berja. Era muy conocido en los círculos culturales y cofrades de la provincia por su labor divulgativa y como historiador.
La investigación concluiría que Campos encontró la muerte a manos de Hamid, un joven marroquí de 23 años que le golpeó repetidas veces con un bloque de hormigón en un paraje de invernaderos, junto a una carretera secundaria.
La autopsia determinó que el funcionario municipal murió a causa de varios traumatismos cranoencefálicos tras el brutal ataque. Hamid es un marroquí con permiso de residencia que llevaba seis meses instalado en casa de su padre en la provincia tras haber sido denunciado por violencia de género en Burgos.
Tras acabar con él, le ató los brazos y las piernas, entrelazadas por la espalda y lo metió en el maletero. Después, condujo erráticamente varios kilómetros hasta que abandonó el vehículo, ya con el cadáver dentro, en otro lugar.
Desde entonces, ya con Hamid en prisión, queda por aclarar el móvil de lo sucedido, que sigue sin estar del todo claro.
Una muerte que se debió ver venir
La del pequeño Lucas parecía ser una tragedia anunciada. Sin embargo, o precisamente por eso, ahora solo queda preguntarse qué fallo en el caso de este niño de 4 años cuya muerte ha conmocionado a Garrucha.
Aunque el juez de Vera envió a prisión tanto a su madre, como a su entonces pareja sentimental, que al parecer fue el autor material de su muerte, ambos están siendo investigados tanto por dicho asesinato como por un delito de maltrato material.
Y es que Lucas no era la primera vez que sufría agresiones, todas ellas o con la connivencia de la madre o al menos, con su silencio por miedo a Juan David R.C., sobre el que ya pesaba una orden de alejamiento. El niño acudía al colegio con moratones en el cuerpo y golpes visibles en la cara y otras zonas. Una vez, hasta lo hizo con el brazo en cabestrillo.
El abogado del abuelo materno de Lucas, José Luis Martínez, denunció que con su caso, se ilustraba «el fracaso del sistema» con una administración pública «incapaz de defender a su nieto», a pesar de que eran evidentes las señales que indicaban que sufría violencia por parte de la pareja, de origen venezolano, desde hacía tiempo.
La tía abuela del niño, que fue de las primeras en dar la voz de alarma, acudió al cuartel de la Guardia Civil con las fotos de hematomas en la cara y la sien del menor, aunque carecía de parte de lesiones para la denuncia, ya que según la familia, la madre y su novio nunca le llevaban al médico. De poco le sirvió la orden de alejamiento que un juzgado de Vera competente sobre la Violencia sobre la Mujer había dictaminado contra el hombre ahora arrestado, y sobre el que Instituciones Penitenciarias ha decretado su traslado tras haber sufrido un intento de linchamiento en la prisión de El Acebuche.