(Foto de ARCHIVO) Imagen de los graves daños ocasionados por el pasado temporal que barrió Matalascañas

(Foto de ARCHIVO) Imagen de los graves daños ocasionados por el pasado temporal que barrió MatalascañasRocío Ruz / Europa Press

Andalucía

Matalascañas exige una playa artificial mientras el Gobierno plantea el retranqueo para toda la costa andaluza

El alcalde de Almonte, Francisco Bella, quiere ganar terreno al mar con una nueva orilla a 300 metros, mientras el Gobierno central apuesta por ampliar la distancia entre viviendas y la costa en toda Andalucía

La playa de Matalascañas se ha convertido en un tablero de ajedrez donde cada movimiento cuenta. De un lado, el alcalde de Almonte, Francisco Bella, que mueve ficha con una propuesta ambiciosa: crear una playa artificial delante de la actual urbanización. Del otro, el Gobierno central, que mantiene su apuesta por el retranqueo, esa palabra incómoda que implica echar la vista atrás y alejar las viviendas de la orilla.

Lo cierto es que la sucesión de temporales no han dado tregua. La última de ellas, borrasca Francis, se llevó por delante parte del paseo marítimo y dejó en evidencia la fragilidad de un litoral que, según los expertos, pierde una media de tres metros al año en la vertiente atlántica. Y con el verano llamando a la puerta, la urgencia aprieta.

Una orilla a 200 ó 300 metros

Francisco Bella lo tiene claro. En el último pleno municipal deslizó la idea con naturalidad: «En lugar de tener la orilla a 100 metros, la tendríamos a 200 o 300 metros». El regidor defiende que la aportación de arena es innegociable y que la creación de una playa artificial delante del núcleo urbano podría ser la solución para retener esos sedimentos. «Tampoco es mala opción», apostilló con cierto optimismo.

El Ayuntamiento no va solo en esta cruzada. Geólogos de la Universidad de Huelva han puesto sobre la mesa estudios que Bella califica de «muy elocuentes». Y es que el debate promete ser intenso en el próximo Consejo de Participación de Doñana, donde Junta de Andalucía y otras administraciones también tendrán voz y voto.

Mientras tanto, el Ejecutivo ya ha inyectado unos 700.000 metros cúbicos de arena en la zona, una cifra que suena a parche urgente más que a solución definitiva. Porque el problema de fondo sigue ahí, latiendo bajo cada marea.

Retranqueo para toda la costa andaluza

Pero no todo el mundo ve con buenos ojos ganarle terreno al mar. Los científicos llevan años advirtiendo: la única opción real a largo plazo pasa por el retranqueo. Javier Benavente, decano de la Facultad de Ciencias del Mar de Cádiz, lo expresó sin ambages: «La única opción para Matalascañas es el retranqueo». Las predicciones asustan: de aquí a 2050, el litoral andaluz podría perder entre 5 y 25 metros de playa seca, y en los casos más extremos, hasta 65 metros a finales de siglo.

El dilema tiene nombre y apellidos. Detrás de los informes técnicos hay medio centenar de inmuebles en primera línea, más de mil personas afectadas por los últimos temporales y una industria turística que no puede permitirse un mal verano. Por eso, cuando Bella habla de «actuación inmediata de reposición», no se refiere solo a reconstruir un paseo, sino a salvar la temporada.

El espigón de la polémica

Hay un culpable silencioso en esta historia. El Espigón Juan Carlos I, esa infraestructura diseñada para proteger, ha terminado por desproteger. Según explica el alcalde, el frente litoral de Matalascañas ha dejado de recibir unos 350.000 metros cúbicos de arena al año por su culpa. Y aunque admite que la playa generada sobre el espigón «se ha colmatado» y la arena ha vuelto a circular, el problema persiste.

Lo que ocurre es que Matalascañas es lo que Bella define como una «zona dura» dentro de la fragilidad de las dunas móviles. La arena, caprichosa, «va a parar a zonas naturales y no a las urbanizadas». Una ironía del destino que deja a los veraneantes con la toalla en la mano y el mar demasiado cerca de sus casas.

El consenso será la clave, aunque nadie se engaña. El propio regidor reconoce que las decisiones que se tomen «irán más allá de la presente legislatura». Porque mientras unos sueñan con una playa artificial a 300 metros, otros recuerdan que la costa andaluza alberga 800 kilómetros de litoral y que Matalascañas es solo la imagen visible de un problema mucho más profundo.

Así afecta el retranqueo en Andalucía

El retranqueo como medida estructural para ganar seguridad frente al avance del mar tiene especial relevancia allí donde las construcciones se levantaron en primera línea sobre terrenos que antes ocupaban dunas o sistemas naturales. En la provincia de Huelva, además de Matalascañas —donde el Gobierno ya baraja esta opción para medio centenar de inmuebles—, El Portil y Mazagón presentan un escenario crítico.

Si se mira hacia el Mediterráneo, la costa de Granada y Almería concentra algunos de los puntos donde el debate sobre el retranqueo gana fuerza. En Balerma, dentro del término municipal de El Ejido, ya se ha planteado abiertamente la posibilidad de retranquear el paseo marítimo ante la ineficacia de las regeneraciones de arena y otras medidas de defensa. Más al sur, en la costa granadina, playas como La Charca y La Cagadilla en Salobreña o Punta del Santo en Motril han sufrido daños estructurales en sus espigones y una pérdida generalizada de arena que obliga a preguntarse hasta cuándo podrá mantenerse la línea actual sin mover edificaciones hacia atrás. El problema se repite en puntos como Albuñol, donde el muro de soporte del antiguo paseo ha quedado al descubierto tras los temporales.
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