Desde la retaguardiaMiquel Segura

A la opulenta Mallorca le importa un bledo que Armengol mintiera ante el Supremo

El PSIB fue especialmente duro con personas como Cañellas, Matas o Rosa Estaràs, incluso con personajes de segunda o tercera fila a los que consideraban peones a batir para llegar al jaque mate. Ahora les toca a ellos y, claro, no es lo mismo

¿Se trocará el «caso Mascarillas» en el «ídem Armengol» ? No tiene pinta a tenor del escaso eco que el informe de la UCO que destapa las mentiras de la ex presidenta está teniendo en la opulenta y auto complacida Mallorca. Con honrosas excepciones, claro. Si fuese al revés -si la chica de Inca fuese del PP- volverían los «tupamaros» a las calles voceando la noticia: «Escándalo, escándalo, la tercera autoridad nacional mintió ante el Tribunal Supremo, escándalo, lea la noticia en exclusiva». Pero, claro, Armengol es socialista y tanto desde el Consolat de la Mar como ahora, en su altísimo cargo, ha beneficiado a muchos y a muchas con abundosas derramas. Será eso. ¿No se hace lo propio ahora mismo en el Govern? Pues sí, aunque con mayor mesura y sentido de la equidad.

Si es que lo sé desde siempre pero no aprendo. En Mallorca lo que preocupa es si la temporada turística será buena o la malogrará la guerra, si el Mallorqueta se salvará por fin y, en un marco más inmediato, la paella de hoy domingo. A la gente le importa un pedo de violinista si la ex presidenta del Govern -progresista donde las haya, qué me va usted a decir, caballero- «olvidó» los veinte contactos que tuvo con Koldo Aguirre, que abrió las puertas del Consolat al coche en el que viajaba el empresario Aldama, a quién recibió con todos los honores en su despacho.

¿Y la celeridad con que pagó las inservibles mascarillas que, todavía hoy, se pudren en un almacén? Los mangantes de la trama incluso la felicitaron por eso: «gracias por el pago tan ágil». Y los 3'7 millones tirados en esa operación no eran de Francina sino de usted y míos, caballero. Eso lo hace un gobierno del PP y los fríen a titulares. Y no un día ni dos, sino durante meses y años. En ese hipotético caso ya estaría el enano saltarín intoxicando a los directores de medios para que hincharan más y más el asunto, añadiendo detalles escabrosos y adornando la información con reflexiones sobre la superioridad moral de la izquierda. En el asunto que nos ocupa el Govern, por medio de el vicepresidente Costa, se ha dirigido al PSOE, instándole a pedir perdón y a que «se asuman responsabilidades». Pero su voz -por lo demás moderada y prudente- no ha tenido el eco mediático esperado. A la niña Armengol que no nos la toquen, no fuese a ocurrir que...

Los 3'7 millones tirados en esa operación no eran de Francina sino de usted y míos, caballero. Eso lo hace un gobierno del PP y los fríen a titulares

En cualquier caso es evidente que la figura política de la presidenta del Congreso de los Diputados ha resultado seriamente tocada. En un país medianamente serio la hubiesen obligado a dimitir hace mucho tiempo. No la veo yo de candidata en 2027, aunque Sánchez es capaz de obligarla a echarle todo el morro que haga falta y presentarse. Hemos visto tantas cosas en los oscuros años del sanchismo que nada debería ya asombrarnos. Pero más allá del siniestro juego de tronos está un mínimo sentido de la ética y la responsabilidad. El PSIB fue especialmente duro con personas como Cañellas, Matas o Rosa Estaràs, incluso con personajes de segunda o tercera fila a los que consideraban peones a batir para llegar al jaque mate. Ahora les toca a ellos y, claro, no es lo mismo. Qué poca vergüenza.

Cambiando de tercio. He hablado con mi buen amigo el conseller de Cultura del Govern quien me ha informado que el cartel «filopalestino» del que les hablé en mi último artículo no es responsabilidad de su departamento sino del Gremio de Libreros, el ayuntamiento de Palma y el Consell. Aclarado queda.

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