Pintadas sobre el asfalto
Estupor entre los vecinos
La surrealista excursión de 900 personas que indigna a un pueblo de Mallorca
La localidad mallorquina de Artà colapsa tras una excursión ilegal de 900 personas, que saturó calles, causó daños y afronta sanciones y costes de limpieza
La población de Artà, una pequeña localidad del nordeste de Mallorca, creció un 10% de repente hace algunos días. Las calles de este pueblo de apenas 8.000 habitantes se vieron literalmente desbordadas por el «desembarco» surrealista de una excursión masiva sin autorización. Llegaron 16 autobuses y bajó una marea humana de 900 personas que no solo colapsó el municipio sino que dejó un reguero de pegatinas y pintadas con spray en el asfalta para señalizar su propia ruta sobre el mobiliario público.
La invasión pilló a todos por sorpresa. La responsable, una empresa especializada en organización de excursiones, decidió por su cuenta y riesgo montar una caminata para casi un millar de personas sin avisar al ayuntamiento y sin pedir un solo permiso. Lo hizo, para más inri, en pleno martes de mercado, lo que significa que al gentío habitual de clientes en los puestos de comida y artículos, se sumó un ejército de paseantes de repente.
Marcas por todo el pueblo
La voz de alarma la dio una residente que, atónita, vio cómo los guías del grupo empezaban a marcar el itinerario con botes de spray directamente sobre el suelo, justo frente a su casa. La idea, sobre el papel, era que nadie se perdiera. Sobre el asfalto o sobre una fachada, en cambio, eso tiene otro nombre: vandalismo.
Los operarios municipales han documentado siete pintadas con spray sobre el asfalto, algunas de ellas realizadas de forma negligente junto a zonas adoquinadas de valor patrimonial. Además, los guías llenaron el mobiliario urbano con 25 pegatinas y llegaron a colgar siete carteles publicitarios e indicativos con bridas plásticas utilizando las propias señales de tráfico oficiales del municipio como soporte.
Expedientes sancionadores
El consistorio ha abierto varios expedientes sancionadores contra la empresa responsable por saltarse a la brava las ordenanzas municipales. Las infracciones no sólo se centran en la organización de un evento masivo sin licencia, sino también en el daño deliberado a la señalización viaria y el ensuciamiento de la vía pública en un día donde la saturación del casco urbano ya era máxima por el mercado.
Desde el gobierno local aseguran que no permitirán que el pueblo sea tratado como un parque temático sin reglas. Además de las multas correspondientes, la empresa tendrá que asumir el coste íntegro de las tareas de limpieza para devolver las calles a su estado original. En el caso de que la organización no actúe de inmediato, el Ayuntamiento ejecutará los trabajos de forma subsidiaria y le remitirá después una factura que promete ser tan masiva como la propia excursión que originó el conflicto.