Sexo, mentiras y mascarillas: el ocaso ético de Armengol
Francina ha mentido sobre esa estrecha vinculación con la trama en el Congreso, en el Senado y en su reciente declaración testifical escrita. Y eso puede suponer la comisión de otro delito de falso testimonio
«Sexo, mentiras y cintas de vídeo» fue una exitosa película norteamericana de los años 90 del pasado siglo, nominada a los Oscar y galardonada con una Palma de Oro en Cannes, que narraba -con una singular puesta en escena- las relaciones personales y sexuales de cuatro treintañeros, dos antiguos amigos de la universidad y dos hermanas de carácter muy diferente.
El caso Ábalos-Koldo-Mascarillas, que se está juzgando en el Tribunal Supremo, está poniendo de manifiesto -junto con otras investigaciones paralelas que se desarrollan en la Audiencia Nacional- un singular espectáculo de sexo, mentiras, comisiones y comprometedores mensajes de whats app cruzados entre los principales políticos del PSOE y sus adláteres, enchufados y conseguidores, todo ello revelado por sucesivos informes de la UCO.
Una de las protagonistas del último informe ha sido la ex presidenta de Baleares -y actual presidenta del Congreso de los Diputados- la socialista Francina Armengol. Alguien que con su soberbia y displicencia habitual negó repetidas veces en público toda relación con la trama, y que ha quedado al descubierto en las investigaciones de la Guardia Civil por haberse cruzado con el investigado Koldo García Izaguirre nada menos que 65 mensajes telefónicos en el plazo de siete meses. Aunque resultó ciertamente gracioso algún titular de la prensa local -hay gente eternamente agradecida a los favores recibidos- hablando de que la UCO «aleja a Armengol de la trama».
Con su soberbia y displicencia habitual, Armengol negó repetidas veces en público toda relación con la trama pero la UCO desvela nada menos que 65 mensajes en siete meses
A resultas de las investigaciones que se están desarrollando en diferentes juzgados acabará demostrándose o no que Armengol tenía alguna responsabilidad criminal en el tema de la compra de las mascarillas. Porque debemos recordar que el Código penal no solo sanciona a los autores de los delitos, sino también a quienes resultan ser sus cómplices o encubridores.
Pero, con independencia de lo que se demuestre en los juzgados, el informe de la UCO nos revela ya claramente la enorme familiaridad de Armengol con Koldo García (le llamaba «cariño», «jodida» y otras lindezas); también que la primera abrió al segundo la puerta de acceso a la venta de mascarillas en Baleares, proporcionándole los contactos necesarios en la administración autonómica del Pacte; y, finalmente, que Francina ha mentido sobre esa estrecha vinculación en el Congreso, en el Senado y en su reciente declaración testifical escrita prestada en el juicio que se está celebrando en el Tribunal Supremo. Y eso puede suponer la comisión de otro delito de falso testimonio.
[Las revelaciones de la UCO ]deberían conllevar, sí o sí, su dimisión como presidenta del Congreso de los Diputados y su desaparición de cualquier cargo en el PSIB y en la política balear
Aparte de su eventual responsabilidad penal, la ex presidenta está sujeta a una indudable responsabilidad política –recuerden que, gracias a las gestiones de Armengol, se tiraron a la basura 4 millones de euros de los ciudadanos baleares, gastados en mascarillas inservibles que este diario ha fotografiado apiladas en un almacén de Marratxí-. Que debería conllevar, sí o sí, su dimisión como presidenta del Congreso de los Diputados (es la tercera autoridad del Estado) y su desaparición definitiva de cualquier cargo en el PSIB y en la política balear.
Y, para comprobar que existe esa responsabilidad política, solo cabe hacerle tres sencillas preguntas: ¿Por qué utilizó en pandemia como principal conseguidor de mascarillas a un ex portero de puticlub en lugar de los canales oficiales? ¿Por qué no denunció inmediatamente, tras conocerlo por los informes de sus subordinados, que las mascarillas eran inservibles para su uso hospitalario y esperó hasta el último día de la legislatura? ¿Por qué ha mentido en el Congreso, en el Senado y ante el propio Tribunal Supremo sobre sus relaciones y su familiaridad con Koldo?
Que conteste, diga la verdad, dimita de sus cargos y se vaya a casa. No hay más preguntas Señoría.