Desde la retaguardiaMiquel Segura

Si Prohens alcanzara la mayoría absoluta y yo lo viese con salud...

Me imagino una segunda legislatura de la campanera libre del yugo de Vox y es que se me hace la boca agua: no más presiones extemporáneas, fuera chantajes parlamentarios, nada de odios enfermizos, sería delicioso

Muchos me parecen, la verdad. Me refiero a los 16 diputados que le adjudica al PSIB una encuesta publicada en un diario de Mallorca y recogida ayer en El Debate. Cierto que de producirse este resultado, sería una hecatombe para los socialistas obreros y españoles del lugar, pero al mismo tiempo vendría a significar como una especie de milagro. Con todo lo que está pasando, santo cielo, los armengolinos y armengolinas demostrarían poseer una fortaleza de hierro.

La consulta –de la que supe al llegar de mi viaje literario y cultural a Gerona: un domingo negro, en efecto, por la derrota del «Poblense» y por una faena, otra, que me hicieron los de Vueling– otorga 28-29 escaños a Prohens, dependiendo del disputado voto de Formentera, no me hablen, por favor, qué disgusto. Estamos hablando de rozar, o conseguir, la ansiada mayoría absoluta, que de eso se trataría. Me imagino una segunda legislatura de la campanera libre del yugo de Vox y es que se me hace la boca agua: no más presiones extemporáneas, fuera chantajes parlamentarios, nada de odios enfermizos, sería delicioso. Pues bien, todo eso lo acaricia, a un año vista, Margalida Prohens y parece ser que el milagro es posible. Con todo, quienes han analizado la encuesta y saben del percal apuntan que superar la barrera de los dos diputados que le faltan al PP para llegar a la mayoría absoluta no va a ser nada fácil, que a la presidenta puede pasarle como al equipo de mi pueblo, que no ascendió a primera por un solo fallo, uno, en la tanda de penaltis. Y cierto es también que, cómo ya he escrito otras veces, en un año pueden pasar muchas cosas.

Lo más destacable de la encuesta es la pérdida de 15.000 votos del PSIB; aun así, con todo lo que está pasando y aún tiene que pasar, me siguen pareciendo pocos

Dentro del panorama general del hundimiento de la izquierda destaca la desaparición, por fin, de los comunistas bolcheviques de Podemos. Ya falta poco, pues, para que esta pesadilla sea lanzada al basurero de la historia. Se irán con sus banderas palestinas a tomar viento fresco y su revolución, siempre pendiente, quedará como un cuento para asustar a los niños díscolos. En cuanto a Més –siempre según la encuesta de referencia– sigue perdiendo votos aunque no diputados. Su labor de zapa en los centros educativos parece ser que no les da los resultados apetecidos, pues los jóvenes entre 18 y 29 años votarán mayoritariamente al PP. Apesteguía y cia seguirán aferrados a sus sempiternos escaños y sin lamentar nada porque a esta gente la defensa de los intereses y la cultura de Mallorca y Menorca les importa una flatulencia de bombardinista, ellos van a lo que van, que es su manutención diaria.

El Pi en su versión actual cosecharía unos 16.000 votos, del todo insuficientes para conseguir un diputado pero extraordinariamente útiles para trincárselo al centro derecha. Al espacio regionalista, sus eternas trifulcas, no le queda tiempo para auto regenerarse, como dicen que hace el hígado humano. Tengo dicho, escrito y repetido mil veces que la salud y estabilidad del regionalismo sería del todo deseable -en eso, me consta, no coincido con la presidenta- pero tengo para mi que las actuales circunstancias no son propicias y que cada vez lo serán menos.

En fin, que se trata solo de una encuesta. Muy realista, según expertos consultados, ya que dibuja un panorama estático. Y aunque lo más destacable, para esos entendidos, es la pérdida de 15.000 votos del PSIB, yo insisto: aun así, con todo lo que está pasando y aún tiene que pasar, me siguen pareciendo pocos. Cómo dijo aquel ciego: ya veremos.

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