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Desde la retaguardiaMiquel Segura

Aldama entusiasmó a los socialistas baleáricos: incluso querían hacer «crespells» y «robiols»

Prohens -ya no digamos Feijóo- será la primera que necesitará una izquierda decente, alejada de mangantes y oportunistas, porque en la ribera diestra del Pecos estará Vox, frente al que ya no cabrá hacer más concesione

Lo dije hace casi dos semanas en sede televisiva: «No creo que Armengol cobrara comisiones en el asunto de las mascarillas». Ahora Aldama ha exculpado a la inquera de lucro indebido, una acusación que hasta el momento no se había sustanciado. Para los socialistas obreros y españoles de estas islas ha sido como una bendición Urbi et Orbi. Se han sentido aliviados del enorme impacto de la imputación de Zapatero -que cada día pinta peor- y no han tardado en exigir disculpas al PP. Alguien me contó que algún afiliado o simpatizante, quizá también algún que otro responsable de medios de comunicación, hablaron de celebrar la buena nueva cocinando panades, crespells i robiols para degustarlos en santa paz y concordia en una celebración que coincidiera con la entronización de Prohens como líder indiscutible del centro derecha balear. Voces más sensatas, sin embargo, enfriaron su entusiasmo.

--No os precipitéis, muchachos, porque nuestra amada ex presidenta, entre nosotros lo podemos decir, sigue siendo culpable de rendirse dócilmente frente a la «trama», compadrear con Aldama y Koldo, comprar unas mascarillas inservibles con el dinero de todos los ciudadanos y guardarlas después, vergonzosamente, para que nadie se apercibiera de su perruna sumisión a los intereses del partido. Así que dejad la repostería típica mallorquina para mejor ocasión que la cosa sigue estando muy chunga.

Tan oportuno comentario -deslizado en voz baja, casi en un susurro- les bajó el souflée a los enfebrecidos armengolistas. Por su lado, Rosario Sánchez frunció el entrecejo en un mohín muy gracioso: «Así, pues, dentro de un año tendré que inmolarme, qué mala estrella la mía».

Debería desaparecer el socialismo sanchista, esa gran farsa que ha causado horrendas lesiones a nuestro cuerpo social

Pese a la rápida reacción del PSIB tras la exculpación por parte del empresario comisionista, en la calle Pureza están tocados. Tras la semana horribilis creyeron percibir una luz al final del túnel pero el peso de la realidad les aplastó como la losa de una tumba. Lo de Zapatero, que cobraba a mil euros por minuto, se asemeja mucho al estallido de un volcán. El viernes supimos que el juez le ha embargado las cuentas -casi medio millón de euros- que su secretaria, que esta sí que era una mano derecha, también está imputada y que por todas partes aparecen nuevas acusaciones: que si oro, que si frustradas inversiones en Cataluña -sin olvidar al experto en fondos soberanos y cocina halal que el ex presidente tenía destacado en Dubai. En suma, estamos ante un festival de turbios asuntos que afloran como lesiones en la piel del atormentado cuerpo socialista. Los médicos la llaman «dermatitis por contacto» y vaya usted a saber, caballero, que pudendas cloacas holló ZP con sus plantas.

Si es que lo dijo la madona de Campos: van a caer uno detrás de otro. Puede ser algo más que una profecía pero también sería una desgracia para la sociedad española. Debería desaparecer, eso sí, el socialismo sanchista, esa gran farsa que ha causado horrendas lesiones a nuestro cuerpo social, pero alguien tendría que restaurar la socialdemocracia, un centro izquierda que abominara del pensamiento woke y abogara por una oposición seria. Prohens -ya no digamos Feijóo- será la primera que necesitará una izquierda decente, alejada de mangantes y oportunistas, porque en la ribera diestra del Pecos estará Vox, frente al que ya no cabrá hacer más concesiones. Lo decía mi admirado l'amo en Mateu Campet, un payes que atesoraba un gran caudal de sabiduría: «para que algo se arregle es preciso que antes se estropee del todo». Que el tsunami que arrolla a Zapatero se lleve a Sánchez por delante y que las aguas desbordadas limpien y purifiquen las cloacas.

Y a ver qué pasa luego.

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