Una mujer con niqab
Parlament Baleares
La izquierda guarda (otra vez) el feminismo en el cajón para combatir la ley contra el burka
PSIB, MÉS y Podemos rechazan la toma en consideración de la iniciativa impulsada por Vox para prohibir el velo integral en espacios públicos y castigar su imposición a mujeres y menores
De tantas banderas que la izquierda ondea simultáneamente, llega un momento en que ya no sabe cuál mantener en alto y cuál esconder según la escena. Cuál exhibir y cuál guardar en el trastero en función de lo que más convenga en cada momento. En esta ocasión toca ocultar la del feminismo para sacar a relucir la del antirracismo. Y el escenario elegido para evidenciar esa contradicción es la toma en consideración en el Parlament balear de una proposición de ley impulsada por Vox para prohibir el uso del burka y el niqab en espacios públicos.
La iniciativa sale adelante gracias a los votos favorables de Vox y PP y encuentra el rechazo frontal de PSIB, MÉS per Mallorca, Més per Menorca y Unidas Podemos. La votación no supone todavía la aprobación definitiva de la norma, pero sí activa el mecanismo parlamentario que permite su debate y tramitación. A partir de este momento comienza el recorrido legislativo de una propuesta cuyo objetivo fundamental es prohibir el uso del burka y el niqab en espacios públicos y establecer un marco sancionador para quienes impongan estas prendas a mujeres o menores.
El texto contempla multas de hasta 30.000 euros para los reincidentes y para quienes obliguen a menores o mujeres tuteladas a llevar estos velos integrales. También plantea una modificación del Código Penal para castigar con penas de hasta cuatro años de prisión a quienes intimiden, coaccionen u obliguen a una mujer a portar estas prendas. Además, prevé la expulsión del territorio nacional para extranjeros reincidentes y considera la imposición del burka y el niqab contraria al orden público y a la dignidad humana. Si la norma supera toda la tramitación parlamentaria en Baleares, deberá remitirse al Congreso de los Diputados al afectar a legislación estatal, entre ella el Código Penal.
Una vez más, la derecha le pone el espejo a la izquierda para que se miren y constaten lo que ven: hipocresía. Frontalmente, la elección nunca resulta sencilla. Y demasiado a menudo la balanza termina inclinándose hacia la protección de determinadas sensibilidades culturales antes que hacia la denuncia de prácticas que, vistas desde cualquier parámetro occidental contemporáneo, resultan difícilmente compatibles con la igualdad entre hombres y mujeres.
Soy feminista porque soy socialista (risas)
Los partidos de izquierda convierten habitualmente la defensa de la mujer en uno de los pilares de su discurso político. Reivindican la necesidad de combatir cualquier forma de discriminación, exigen una intervención decidida de las instituciones frente a conductas machistas y sostienen que la igualdad debe prevalecer sobre tradiciones, costumbres o inercias sociales.
Sin embargo, cuando el debate se traslada al burka y al niqab, la contundencia desaparece. Lo que en otros contextos se presenta como una cuestión irrenunciable de dignidad femenina pasa a analizarse desde la óptica de la diversidad cultural, la libertad religiosa o la lucha contra la discriminación.
La consecuencia es que los mismos partidos que defienden regulaciones cada vez más amplias para combatir comportamientos considerados machistas rechazan una iniciativa que pretende castigar a quienes obliguen a una mujer a ocultar completamente su rostro y sancionar prácticas que numerosos colectivos feministas han denunciado históricamente como símbolos de sometimiento.
La medida es racista o islamófoba
PSIB, MÉS per Mallorca, Més per Menorca y Unidas Podemos coinciden en definir la proposición de ley como racista o islamófoba. Ninguno de estos partidos defiende expresamente el uso del burka o del niqab, pero todos sostienen que la propuesta utiliza a las mujeres musulmanas como pretexto para estigmatizar a una comunidad religiosa.
Es precisamente ahí donde emerge la contradicción. Porque si el burka y el niqab representan una forma de invisibilización de la mujer, si constituyen una imposición en numerosos contextos sociales y si su utilización responde en muchos casos a patrones profundamente patriarcales, resulta difícil comprender por qué la principal preocupación de la izquierda termina siendo la posible lectura cultural de una norma y no la situación que la norma pretende corregir, que es la invisibilización total de la mujer. Que su presencia pública sea la de un ente anónimo e irreconocible. Es por ello que distintos países europeos han aprobado restricciones similares durante los últimos años, invocando razones de igualdad, convivencia o seguridad.
La izquierda balear opta, sin embargo, por centrar el discurso en las intenciones atribuidas a quienes promueven la ley antes que en el fenómeno sobre el que actúa. Una decisión legítima desde el punto de vista político, pero que vuelve a alimentar la sensación de que determinados principios son innegociables solo hasta que entran en conflicto con otros relatos igualmente rentables desde el punto de vista ideológico.
Votos: ¿quién es quién?
Vox defiende la iniciativa argumentando que el burka y el niqab representan formas de sometimiento incompatibles con la dignidad de la mujer y sostiene que la prohibición responde a razones de orden público, integración y seguridad.
El PP respalda la toma en consideración de la ley al considerar que estas prendas invisibilizan a las mujeres y recuerda que existen pronunciamientos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que avalan restricciones al velo integral en espacios públicos.
El PSIB rechaza la propuesta porque entiende que utiliza el debate sobre el islam para construir una supuesta amenaza cultural y cuestiona que la protección de las mujeres sea el verdadero objetivo de la iniciativa.
MÉS per Mallorca considera que la ley responde a un planteamiento islamófobo y sostiene que las mujeres musulmanas son utilizadas como argumento para justificar un discurso basado en el miedo.
Més per Menorca acusa a Vox de estigmatizar a la comunidad musulmana y defiende que la prohibición no elimina las causas profundas de la desigualdad que pueden sufrir algunas mujeres.
Unidas Podemos califica el texto de racista y clasista y sostiene que pretende presentar como protección de las mujeres un discurso de rechazo hacia la población musulmana.