Otra de las embarcaciones empleada por una mafia
Crisis migratoria
Baleares suma casi 300 inmigrantes en seis días de pateras
Formentera está al borde del precipicio: tutela ya a 194 menores extranjeros no acompañados y denuncia la saturación de sus recursos asistenciales
Formentera vuelve a situarse en el epicentro de la crisis migratoria que afecta a Baleares. La isla más pequeña del archipiélago, con poco más de 12.000 habitantes censados, encadena jornadas de llegadas casi ininterrumpidas de pateras y soporta una presión que sus responsables consideran ya insostenible. La última embarcación alcanzó la costa durante la madrugada de este martes, cuando la Guardia Civil interceptó a diez personas de origen subsahariano en el camino de s'Estufador. Ese desembarco es el último episodio de una semana marcada por la llegada constante de embarcaciones procedentes del norte de África.
Desde el pasado jueves, al menos 292 inmigrantes han llegado de manera irregular a Baleares, repartidos entre Formentera, Cabrera, Ibiza y Mallorca, en una sucesión de intervenciones que ha obligado a movilizar de forma permanente a la Guardia Civil, Salvamento Marítimo, el SAMU 061 y distintos cuerpos policiales.
No obstante, aunque las pateras han alcanzado varios puntos del archipiélago, la mayoría han tenido como destino Formentera, convertida un verano más en la principal puerta de entrada de la inmigración irregular hacia Baleares.
Seis días de goteo
El goteo comenzó el jueves con el rescate de 49 inmigrantes subsaharianos al noroeste de Cabrera. Apenas unas horas después, durante la jornada del viernes, la presión aumentó de forma notable. Primero fueron localizadas tres pateras con 58 personas entre Es Copinar (Formentera), Portopetro (Santanyí) y el faro de la Mola. Más tarde llegaron otras dos embarcaciones con 48 inmigrantes, repartidos entre la costa de Formentera y el sur de Cabrera.
El sábado volvió a repetirse el mismo patrón. Durante la madrugada arribaron dos pateras con 29 personas entre Cala Tarida (Ibiza) y Es Copinyar (Formentera). A primera hora de la mañana desembarcaron otras dos embarcaciones con 31 inmigrantes en Pilar de la Mola y s'Estufador, mientras que otra patera alcanzó posteriormente el cabo de Barbaria con quince ocupantes más.
La presión tampoco remitió durante el fin de semana. Entre la tarde del sábado y la mañana del domingo fueron localizadas otras dos embarcaciones con 44 personas entre Cabrera y Formentera. En ese grupo viajaban tres mujeres embarazadas que tuvieron que ser evacuadas en helicóptero al Hospital Universitario Son Espases.
Ese mismo domingo llegó otra patera con ocho inmigrantes a la zona de Es Copinyar y, ya durante la madrugada de este martes, otras diez personas alcanzaron nuevamente s'Estufador, confirmando que la ruta migratoria hacia Baleares continúa plenamente activa.
Las embarcaciones transportaban tanto inmigrantes de origen magrebí como subsahariano, aunque el patrón de las travesías apenas varía: navegación aprovechando el buen estado de la mar, desembarcos de madrugada o al amanecer y localización de los ocupantes poco después de tocar tierra.
194 menores bajo tutela de Formentera
En culaquier caso, la presión migratoria no se mide únicamente por el número de pateras. También por las consecuencias que tienen esas llegadas sobre una isla con recursos limitados y que nunca experimentó algo parecido en su historia. El presidente del Consell de Formentera, Óscar Portas, ha advertido de que la institución tutela actualmente a 194 menores extranjeros no acompañados, después de que durante el pasado fin de semana llegaran otros 21. De ellos, 45 permanecen todavía en la isla, mientras el resto han sido derivados a otros recursos, aunque continúan bajo la tutela administrativa del Consell.
Portas asegura que la situación ha agravado la saturación que vienen soportando los servicios sociales desde hace meses. Por ello, el Consell solicitó hace unos días autorización a la Delegación del Gobierno para utilizar de forma provisional la carpa del puerto de la Savina como espacio de acogida de emergencia. La respuesta fue negativa.
«Pedimos auxilio», resumió el presidente insular, quien lamentó que el Gobierno central mantenga «la puerta cerrada» para utilizar unas instalaciones que, a su juicio, permitirían atender dignamente a los menores recién llegados. Según denunció, la falta de alternativas ha obligado otra vez al Consell a improvisar alojamientos de emergencia, colocando colchones en el suelo mientras, sostiene, existen camas disponibles que no pueden utilizar.
Ante este escenario, Portas también ha reclamado la implicación del Govern balear para aliviar una presión que considera imposible de asumir en solitario. «Confío en que el Govern no nos dejará tirados y no nos dejará caer», afirmó.
Mientras continúen las buenas condiciones meteorológicas y de navegación, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mantienen reforzada la vigilancia sobre la ruta argelina, una de las principales vías de entrada de la inmigración irregular a Baleares y que, un verano más, vuelve a tener en Formentera su principal punto de llegada.