El Rey Alfonso XIII
Casa Real Cómo se inventó el bulo de que el Rey Alfonso XIII promovía películas porno: «No hay una prueba documental»
El profesor de Historia Política Roberto Villa García desmonta este relato falso y explica su origen
«No hay nada. No hay una sola prueba documental de que el Rey Alfonso XIII promoviera películas pornográficas". Así lo afirma el profesor de Historia Política de la Universidad Rey Juan Carlos, Roberto Villa García, quien insiste en que se trata de una falsedad a pesar de que decenas de medios de comunicación lo hayan publicado. También la serie de televisión Ena ha contribuido estos días a resucitar el bulo.
Villa García es especialista en el reinado de Alfonso XIII y ha estado investigando y buscando por todas partes alguna prueba documental que avalara la relación del Rey con las películas pornográficas, y no la ha encontrado. Hay infinidad de pruebas que demuestran que Alfonso XIII era un apasionado del cine, pero no del cine porno.
En el Archivo del Palacio Real hay un catálogo de las películas que se encontraron cuando se proclamó la República en 1931 y el Rey fue obligado a expatriarse. La mayoría son viajes y actos del propio Alfonso XIII, documentales históricos sobre la I Guerra Mundial y algunas películas, pero ninguna pornográfica.
«Testimonios de gente del cine»
El profesor Villa García explica que el falso relato partió de testimonios de la gente del cine para darse importancia ante los medios de comunicación y que luego se fue amplificando porque nadie se ocupó de contrastar esos testimonios.
El origen del bulo está en el escritor catalán Román Gubern, un destacado miembro de la gauche divine que fue presidente de la Asociación Española de Historiadores del Cine. Hasta ese momento, principios del siglo XXI, «nadie había planteado nunca que Alfonso XIII promoviera películas pornográficas», afirma el historiador.
Gubern sostenía que Alfonso XIII encargó, a través del conde de Romanones, varias películas pornográficas a los hermanos Ricardo y Ramón Baños, dueños de la productora Royal Films. Él aseguraba que «todo está perfectamente documentado», pero nunca aportó prueba ni documento alguno.
En su libro «La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas» (2006), Gubern decía: «Se ha dicho que la productora barcelonesa Royal Films, fundada en 1916 por Ricardo de Baños, suministraba películas del género al cinéfilo Alfonso XIII». Pero no aportaba ni fuentes ni referencias sobre quién lo había dicho.
La falsa acusación a Fatty Arbuckle
Gubern apoyaba su tesis en un testimonio de la actriz y guionista de cine, Anita Loos (1889-1981), autora de Los caballeros las prefieren rubias, pero ese testimonio tampoco demostraba la relación del Monarca con el cine porno. La guionista contaba en sus memorias que el actor Douglas Fairbanks tuvo como invitado al Rey en su mansión y, cuando el actor le preguntó si había algún artista que le gustaría conocer, Alfonso XIII respondió que al cómico Fatty Arbuckle, una de las estrellas del cine mudo estadounidense.
Fairbanks contó entonces al Rey que a Arbuckle se le había acusado de provocar la muerte de su amante cuando intentaba resistirse «a sus relaciones sexuales poco convencionales», según relata Anita Loos. Lo cierto -y esto ya no lo cuenta Loos- es que Arbuckle fue absuelto en 1922 y que el jurado quiso añadir una disculpa: «Sentimos que se ha hecho una gran injusticia con él... no había la más ligera prueba para acusarle de la comisión de un crimen». Pero, a esas alturas, su carrera artística había quedado completamente destruida.
No se sabe en qué términos transcurrió la conversación de Fairbanks con el Rey, pero según Loos, la respuesta de Alfonso XIII, tras conocer lo sucedido con Arbuckle, fue: «¡Qué injusto! Podría habernos pasado a cualquiera de nosotros».
Probablemente el Rey se refiriera a la injusticia de sufrir una acusación falsa y sus consecuencias para la carrera del cómico, pero Román Gubern lo interpretó de una forma muy diferente para desprestigiar a Alfonso XIII y hacer más creíble su tesis de las películas pornográficas: «Este comentario dice mucho de la vida privada del Rey y de su idea del sexo», afirmó.
El dueño de las películas porno
El relato falso de Gubern, continúa el profesor Villa García, fue amplificado después por José Luis Rado, un coleccionista de cine que decía ser el propietario de las tres únicas películas pornográficas supuestamente encargadas por Alfonso XIII que se conservan: «El confesor», «El ministro» y «Consultorio de señoras».
Rado, que también fue director de la Filmoteca Valenciana, acudió en 2019 a un programa de radio para contar que él había comprado dichas películas en 1979 «a coleccionistas que guardaban cosas relacionadas con la censura» y que su hallazgo fue «una sorpresa». Según relató, durante el franquismo «alguien que tenía mucho que ver con la censura tuvo la feliz idea de esconderlas en un armario de una casa privada», pero no precisó más detalles.
Aunque Rado aseguraba que sus películas fueron encargadas por Alfonso XIII a los hermanos Ricardo y Ramón de Baños entre 1924 y 1926, no pudo aportar ninguna prueba. Todo se basaba, según explicó, en comentarios que se decían en el mundo del cine.
Sin títulos ni créditos
Villa García tampoco encontró ninguna prueba que acreditara lo que decía Rado: «Si se visionan esas películas, se ve que carecen de títulos y de créditos. No hay nada que permita atribuírselas ni siquiera a los hermanos Baños, ni a su productora Royal Films, que ni se dedicaba al porno ni tenía nada que ver con el Rey».
Para el historiador, lo sucedido en este caso es un claro ejemplo de «lo vulnerables que somos» cuando un relato que carece de apoyo documental se repite y se amplifica. Alfonso XIII, como todos los seres humanos, tuvo errores y aciertos, pero no se merece que se desprestigie su recuerdo con relatos dañinos de los que no hay la menor prueba.