El Rey y el embajador de México escuchan al profesor Andrés Ciudad
Casa Real Las extrañas circunstancias en las que el Rey ha hablado de los abusos en la Conquista
La visita al Museo Arqueológico no figuraba en la agenda pública; tampoco se avisó antes a la prensa, pero sí al embajador de México
El lugar y la forma elegida por la Casa del Rey para que Don Felipe reconociera ante el embajador de México, Quirino Ordaz Coppel, que hubo «mucho abuso» a los indígenas durante la Conquista han causado extrañeza a los periodistas que habitualmente informan de la Familia Real. De hecho, el Rey ha hecho estas relevantes declaraciones en un acto que ni siquiera figuraba en la agenda que el Palacio de La Zarzuela distribuye todos los viernes a la prensa.
En ocasiones, se añaden actos sobre la marcha, pero se suelen enviar ampliaciones de agenda a los medios de comunicación para que los cubran. En este caso, ni se anunció en la agenda ni se avisó a los periodistas. Sí dio tiempo, en cambio, para avisar a las autoridades y a los responsables de la exposición que acompañaron al Rey durante la visita. Allí estaban el director de la AECID, Antón Leis García; el embajador de México; el catedrático de Antropología de la Universidad Complutense, Andrés Ciudad —del Comité Científico de la Exposición—, y la directora del Museo Arqueológico Nacional (MAN), Isabel Izquierdo.
Espera en Iberdrola
El único acto que figuraba en la agenda pública del Rey para este lunes 16 de marzo era la entrega de las becas Iberdrola, que estaba prevista a las 11:30 horas, pero Don Felipe llegó con 20 minutos de retraso, lo que causó extrañeza porque el Rey es siempre muy puntual. Ni siquiera a los periodistas que le esperaban en Iberdrola se les dijo que el Jefe del Estado había estado antes en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, ni mucho menos que había hecho allí unas declaraciones tan relevantes ante el embajador de México.
La primera noticia de que el Rey había estado en el Arqueológico llegó a las 13:30 horas a través de las redes sociales de la Casa del Rey, que informaba de que Don Felipe había visitado la exposición «La mitad del mundo. La mujer en el México indígena» e incluía fotos de la visita.
Poco después, a las 14:44, Zarzuela difundió esa misma información en Instagram junto a un vídeo que reproducía la conversación del Rey con el embajador de México. Pero, en ese momento, el diario El País ya había lanzado una alerta con el siguiente titular: «Felipe VI reconoce que hubo «mucho abuso y controversias éticas» en la Conquista de América». Por alguna razón, este medio tuvo acceso antes que los demás a un vídeo grabado exclusivamente por La Zarzuela.
Ya lo hizo el Rey Juan Carlos
A pesar del revuelo ocasionado, no es la primera vez que un Rey de España reconoce que se cometieron abusos con los indígenas. Ya lo hizo el Rey Juan Carlos el 13 de enero de 1990 cuando viajó con Doña Sofía a Oaxaca (México) para reunirse con los representantes de las siete principales etnias, a quienes invitó a celebrar el V centenario del «encuentro entre dos mundos», que se conmemoró dos años después.
«La Corona de España procuró desde el mismo momento del Descubrimiento del Nuevo Mundo la defensa de la dignidad del indígena», les dijo, pero también reconoció que se cometieron abusos a menudo y se refirió en concreto al polémico sistema de las encomiendas, que repartía indios entre conquistadores y colonos. «La prudencia y la ecuanimidad de los Monarcas fue, a menudo, lamentablemente desoída por ambiciosos encomenderos y venales funcionarios que, por la fuerza, impusieron su sinrazón», dijo entonces Don Juan Carlos.
Pero ¿por qué el Rey Felipe ha hecho esa alusión a los abusos cometidos durante la Conquista precisamente ahora, sin convocar a los medios de comunicación, ocultando el acto en la agenda y en una exposición indígena organizada por México y España?
Satisfacer a Sheinbaum ante la Cumbre
La respuesta está en el contexto: el Gobierno de Sánchez está tratando de recomponer la relación con México, muy deteriorada desde que Claudia Sheinbaum llegó a la presidencia, y cuando faltan ocho meses para una Cumbre Iberoamericana en la que España ejercerá de anfitriona y aspira a contar con la presencia del mayor número posible de Jefes de Estado, tras el fracaso de la Cumbre anterior, la de Ecuador, a la que solo asistieron tres mandatarios.
Las relaciones con México tocaron fondo en octubre de 2024, cuando Claudia Sheinbaum vetó la presencia del Rey en su toma de posesión porque Don Felipe no había pedido perdón por la Conquista, como le exigía el anterior presidente, Andrés Manuel López Obrador, y España decidió no enviar representación alguna.
Desde entonces, el Gobierno de Sánchez no ha cesado de hacer gestos de deferencia hacia México. Precisamente, la exposición que el Rey visitó el lunes se organizó para acercar a los dos países. Esta exposición tiene cuatro sedes: el Thyssen, la Casa de México en España, el Arqueológico y el Instituto Cervantes.
Cuando el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, visitó la del Cervantes hace cinco meses, lanzó el primer mensaje a México: reconoció que los españoles trataron «injustamente» a los «pueblos originarios» y dijo que «justo es reconocerlo y enmendarlo». Aquella afirmación le pareció «muy importante» a la presidenta de México, pero consideró que solo era «el primer paso».
Otra deferencia en la que trabaja el Gobierno de Sánchez es que el Rey asista el próximo 26 de junio al partido de fútbol que disputarán España y Uruguay en Guadalajara (México), en respuesta a una invitación que le envió Sheinbaum el pasado febrero, según adelantó El Periódico.
Ella siempre pide más
Cada vez que España ha dado un paso hacia la reconciliación, Sheinbaum ha pedido más: cuando los Reyes visitaron el pasado enero el stand de México en Fitur, que era el país invitado, la presidenta lo calificó como «un símbolo», pero volvió a insistir en el perdón.
La presidenta de México nunca se dará por satisfecha con los gestos que pueda hacer España, porque sabe que si lo hiciera se le acabaría el discurso que la izquierda hispanoamericana lleva décadas esgrimiendo: distraer la atención con los muertos de la Conquista para que no se hable de los más de 128.000 desaparecidos, según Amnistía Internacional, y de los más de 20.000 asesinatos que se producen cada año en México. Para Sheinbaum, la Conquista es el equivalente al franquismo para Sánchez.