La Reina Sofía, este Jueves Santo en la procesión de Cartagena
Casa Real La Reina Sofía se suma con sus hijas a la procesión del Silencio en Cartagena entre el afecto de la gente
La madre del Rey ha sido recibida con aplausos y vivas por el público, tanto a la llegada como a la salida
La Reina Doña Sofía, acompañada por sus hijas, las Infantas Doña Elena y Doña Cristina, ha acudido en la noche de este Jueves Santo en Cartagena a la procesión del Silencio y del Santísimo Cristo de los Mineros, una de las más solemnes de cuantas recorren estos días las ciudades de España. La madre del Rey ha sido recibida con mucho afecto por la gente que ha acudido a ver la procesión y que sabían que contarían con la presencia de Doña Sofía porque se venía anunciando desde hace semanas. Las tres han acudido a la procesión vestidas de negro, igual que la alcaldesa de Cartagena , Noelia Arroyo, y han saludado al público, que las ha recibido con aplausos y vivas y han coreado el nombre de «Sofía».
Doña Sofía ha elegido este año las procesiones de la Región de Murcia para vivir su Semana Santa con especial intensidad en un ambiente de recogimiento y respeto. Desde hace unos años, la madre del Rey aprovecha estos días para desplazarse a distintas ciudades y sumarse a las manifestaciones religiosas que son muy diferentes en cada región pero que conmemoran el mismo acontecimiento: la Pasión de Cristo.
Doña Sofía con las Infantas y la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo
En 2024 Doña Sofía acudió a la procesión del Cristo de los Alabarderos en Madrid y al desembarco del Cristo de la Buena Muerte en Málaga; y el año pasado eligió las procesiones de Sevilla, donde asistió a todos los pasos de la Madrugada.
En esta ocasión, Doña Sofía ha escogido la procesión del Silencio de Cartagena para este Jueves Santo y la de los Salzillos de Murcia para el Viernes Santo. En Cartagena, la Reina Madre y las Infantas han estado acompañadas por la alcaldesa, Noelia Arroyo, y han presenciado la procesión de la Cofradía California desde los balcones de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, en la calle del Aire, coincidiendo con la salida del cortejo desde la Iglesia de Santa María de Gracia.
La Reina Sofía, con las infantas Cristina y Elena, durante la procesión del Silencio y del Cristo de los Mineros
Las infantas Elena y Cristina saludan al público durante la procesión del Silencio y del Cristo de los Mineros de Cartagena
Doña Sofía y las Infantas han llegado en tren a la Estación de Murcia del Carmen y las tres han visitado el Museo Salzillo de Murcia y la sede de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno antes de trasladarse a Cartagena para ver la procesión y disfrutar de la manifestación colectiva de fe y alarde artístico que ofrece la Semana Santa.
Este viernes, la Reina y las Infantas tienen previsto presenciar la procesión de la Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que celebra su 425 aniversario. En principio, seguirán el cortejo desde la plaza del Cardenal Belluga.
Esta procesión, declarada Bien de Interés Cultural en 2015, constituye una de las tradiciones más emblemáticas de Murcia al reunir ocho obras cumbre del imaginero Francisco Salzillo talladas entre 1752 y 1777, entre las que figuran 'La Santa Cena', 'La Oración en el Huerto' o 'La Dolorosa', que acompañan a la imagen titular de Nuestro Padre Jesús Nazareno (1600, anónimo), escoltada por nazarenos de túnica morada.
Un recorrido de tres kilómetros
El itinerario, que abarca un recorrido de poco más de tres kilómetros por el centro histórico, tiene prevista su llegada a la plaza del Cardenal Belluga sobre las 9.45 horas, momento en el que el cortejo pasará frente a la Catedral antes de continuar por calles tan representativas como Trapería, Santo Domingo o la Gran Vía, para finalizar su marcha con el regreso a la sede canónica de San Agustín en torno a las 13.10 horas.
La historia de esta hermandad se remonta a su fundación por fieles vinculados a los frailes agustinos y destaca por su capacidad para preservar un patrimonio que corrió peligro de destrucción durante la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil, logrando salvar las tallas de madera policromada que convierten la mañana del Viernes Santo en un museo barroco en movimiento bajo el cielo de la ciudad.