Diferentes tomos de El Quijote
El Quijote más universal se mantiene vivo en la Colección Cervantina 'Zunzunegui': 900 libros y 30 idiomas
La colección está considerada como una de las de mayor relevancia sobre la obra de Cervantes y se mudará próximamente a 'la casa Paca' de Pedro Muñoz (Ciudad Real)
Miguel de Cervantes jamás habría imaginado la deriva de su novela desmitificadora de la vida hidalga y caballeresca. Más allá de su incuestionable éxito, la cultura surgida a raíz de la obra confirma el gran e incuestionable bagaje cultural para el patrimonio español.
Más allá de las fronteras nacionales, el eco de El Quijote no ha dejado un solo rincón del planeta por recorrer, confirmando a la novela como la más importante de la literatura española y una de las imprescindibles del legado escrito mundial.
Poco queda por debatir, investigar o mencionar sobre la historia de Quijote y Sancho, pero siempre hay margen para descubrir. En la actualidad, a nadie sorprenden las innumerables tendencias coleccionistas arraigadas en el mundo, pero eso de coleccionar no siempre formó parte de la cotidianeidad.
La novela protagonizada por 'El ingenioso hidalgo' fue para muchos una especie de lo que hoy día se conoce como 'fenómeno pop'. Nadie quería perderse lo escrito por Cervantes. La fama no fue inmediata, el propio escritor nunca fue plenamente consciente de lo que había desarrollado la pluma en su mano. Luis María Zunzunegui fue uno de aquellos 'locos' apasionados por la obra y legó el testigo de una colección comparable a pocas. Hasta 900 libros en más de treinta idiomas diferentes, son la joya reunida durante una vida y que hoy puede disfrutar cualquiera.
¿Por qué Pedro Muñoz?
Diferentes tomos de El Quijote
Al inicio del relato, Cervantes no quiere recordar el pueblo en donde todo comenzó, con aquello de: «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...». Página tras página se suceden los nombres de pueblos por los que circulan las aventuras de la peculiar pareja formada por Quijote y Sancho. El libro dividido en dos partes, finalmente no da nombre a aquel pueblo que protagoniza el inicio del relato.
Tras una vida dedicada a El Quijote, Luis María Zunzunegui, culpable de la pertinente colección, defendía que ese lugar de La Mancha era Pedro Muñoz. Tal convicción le llevó, junto a sus hijos herederos de la Colección Cervantina, a tratar de donarla a dicho pueblo, pero finalmente sin éxito.
A la muerte del padre, su hijo Alfonso compró a su hermano la otra mitad de la colección para evitar que quedara partida y sin un lugar de exposición para el público, finalmente murió legando la colección a doce herederos. Alfonso, manteniendo el interés por El Quijote, que vio en su padre, continuó añadiendo artículos a la colección.
Los doce nietos sabedores de las intenciones de su abuelo de donarla a Pedro Muñoz, encontraron los documentos de aquel fallido intento. De nuevo, con el objetivo de seguir el legado del padre y el abuelo, hicieron lo posible por mantener viva y unida la colección. Finalmente, la misión acabaría en éxito con la creación de 'Quijote Box' en la localidad, donde se exponía todo el contenido y que ahora espera mudarse próximamente.
Piezas de gran valor y mudanza
Uno de los volúmenes disponibles en la colección
La recopilación de artículos, sobre todo libros, muestra el viaje de la obra por las diferentes culturas del mundo, a través de traducciones e interpretaciones. Algunas de ellas se destacan por la antigüedad, como la III edición inglesa de Thomas Shelton del año 1656 o incluso una de 1696 procedente de Países Bajos.
Prólogos de los grandes estudiosos de El Quijote aparecen en la recopilación Zunzunegui, así como afamados ilustradores o dedicatorias como la dirigida a Isabel II. Entre artículos de todo tipo, cobran relevancia dos figuras de bronce, la primera de Jean Paul Gautier, procedente de la Rusia del siglo XIX, y la segunda realizada por Gerardo Bastardo para incluirla en el museo.
Las obras presentes cuentan con traducciones a más de treinta idiomas y dentro no mucho tendrán un nuevo hogar. Su destino, la casa solariega manchega conocida como 'la Casa Paca', que guardará la colección arropada en sus muros alzados entre los siglos XVI y XVII. De esta manera la Diputación de Ciudad Real pretende dotar de mayor preservación y valor a una colección de valor incalculable. Miguel Ángel Valverde, presidente de la Diputación, aseguraba que gracias a la familia Zunzunegui «Pedro Muñoz formará parte de ese mapa cultural que proyecta al mundo la esencia de La Mancha y el legado de Cervantes».
Todavía se trabaja en la cesión del espacio, aunque se encuentra dispuesto, según lo acordado entre Obispado y Ayuntamiento, para acoger el nuevo Museo Cervantino de Pedro Muñoz. «Será un espacio abierto al mundo, donde se celebre la palabra, la traducción y los valores universales que el Quijote encarna: el respeto, la justicia, el honor y la ayuda a los más necesitados», sentenciaba Valverde.